Tras una masacre masiva atribuida al régimen de los ayatolás que dejó miles de fallecidos, un alto funcionario iraní advirtió que cualquier ataque contra Irán se considerará una “guerra total”, incrementando la tensión regional. La advertencia coincide con la inminente llegada del portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de ataque a Oriente Medio, mientras las autoridades en Teherán dicen estar en “alerta máxima”.
El funcionario, que habló con Reuters bajo condición de anonimato, afirmó que esperan que el despliegue no busque una confrontación real, pero que el ejército está preparado para el peor escenario y que “todo está en alerta máxima en Irán”. Añadió que cualquier ataque —sea limitado, ilimitado, “quirúrgico” o cinético— será tratado como una guerra total y que la respuesta será lo más dura posible para resolver la situación.
En la misma línea, Majid Mousavi, comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria Islámica y responsable del programa de misiles balísticos, advirtió que Irán responderá “sobre el terreno” a las advertencias del presidente Donald Trump tras el anuncio del envío de una gran flota estadounidense a aguas cercanas. Mousavi dijo que Trump “habla mucho” y que recibirá una respuesta en el campo.
Esmail Kowsari, ex general de la Guardia Revolucionaria e integrante de la Comisión de Seguridad Nacional, sostuvo que si Estados Unidos ataca, la respuesta iraní será letal. Indicó que, en ese caso, las bases estadounidenses en la región serían uno de los principales objetivos, según informó la agencia Fars.
Trump informó a periodistas que su administración sigue la situación en Irán de cerca y ha movilizado una flota hacia aguas próximas al país. Señaló que preferiría no recurrir a la fuerza, pero que su gobierno está listo para actuar si la violencia contra manifestantes continúa. Precisó que el despliegue, que incluye al portaaviones USS Abraham Lincoln y tres destructores, reforzará en cerca de 5.700 soldados al contingente estadounidense ya presente en la zona.
La flota zarpó desde el mar de China Meridional, cruzó el océano Índico y se sumará a otras unidades desplegadas en el golfo Pérsico y en Baréin. El objetivo declarado es presionar para frenar la represión contra la población civil y disuadir acciones iraníes contra intereses estadounidenses. Trump afirmó que la flota “está en camino”, reiteró su deseo de evitar una confrontación directa y advirtió que cualquier escalada podría provocar una respuesta militar significativa; además, apuntó a la posibilidad de que la presión internacional haga cambiar la conducta de las autoridades iraníes.
Las declaraciones de la cúpula iraní han endurecido el tono oficial. El comandante de la Guardia Revolucionaria, general Mohammad Pakpour, dijo en televisión estatal que las fuerzas armadas tienen “el dedo en el gatillo, más preparadas que nunca” y están listas para ejecutar las órdenes del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei. Pakpour instó a Israel y Estados Unidos a “evitar cualquier error de cálculo” y a aprender de la denominada “guerra de 12 días” para no afrontar “un destino más doloroso”.
El general Ali Abdollahi Aliabadi, jefe del estado mayor conjunto iraní, advirtió que si Estados Unidos ataca, “todos los intereses, bases y centros de influencia estadounidenses serían objetivos legítimos” para las fuerzas iraníes. Las autoridades iraníes también han afirmado que la mayoría de las muertes durante la represión se deben a “incidentes terroristas” promovidos por actores externos.
La tensión se intensificó tras una ola de protestas que estalló a finales de diciembre por el deterioro de la economía y la devaluación de la moneda nacional. Ese movimiento, que criticó al régimen por la inflación y la falta de empleo, fue seguido por una dura represión, cortes generalizados de internet y un aumento de los arrestos.
Las cifras de víctimas y detenidos varían según las fuentes. El régimen iraní reconoce oficialmente 3.117 muertos, mientras organizaciones de derechos humanos ofrecen cifras superiores: Iran Human Rights ha verificado al menos 3.428 fallecimientos y la Human Rights Activists News Agency (HRANA) documentó 4.902 muertos y 26.541 detenidos. Activistas elevan las cifras a más de 5.000 muertos y más de 27.600 detenidos, y algunos grupos civiles estiman que el número real de fallecidos podría superar los 20.000; el apagón de internet ha dificultado la verificación independiente.
Las advertencias cruzadas han mantenido a la región al borde de una posible escalada militar. Trump reiteró que cualquier agravamiento será respondido directamente por Estados Unidos y afirmó desde el Air Force One que una acción militar podría hacer que “los ataques del año pasado contra instalaciones nucleares iraníes parecieran insignificantes”.


