En la Argentina se difundió durante décadas la idea de que un Estado cada vez más intervencionista garantiza la justicia social. En la práctica, ese modelo populista y burocrático impulsado por el kirchnerismo terminó generando lo contrario: más trámites, regulaciones y costos, y menos libertad para trabajar y producir, lo que derivó en estancamiento económico, mayor dependencia de planes sociales y aumento de la informalidad laboral.
Un Estado que dice “cuidar” terminó interviniendo en múltiples aspectos y frenando la iniciativa ciudadana con requisitos, permisos y procedimientos. Reguló antes de comprender, controló antes de confiar y complicó el emprendimiento con obstáculos administrativos.
En Tres de Febrero decidimos tomar otro rumbo. Desde el comienzo de nuestra gestión establecimos como objetivo concreto y operativo simplificar radicalmente los trámites municipales y eliminar la burocracia innecesaria.
El cambio fue significativo: implementamos habilitaciones rápidas, gratuitas y mayoritariamente digitales basadas en declaración jurada. Además, suprimimos la Dirección de Habilitaciones porque, cuando el Estado deja de ser un impedimento, muchas oficinas pierden su razón de ser.
Mientras el modelo kirchnerista apuesta a un Estado que regula en exceso, nuestra propuesta defiende un Estado que confía en los vecinos y evita multiplicar normas y controles innecesarios.
Los resultados son medibles. Según el último índice de Trámites Municipales de IDESA, Tres de Febrero lidera el ranking nacional de simplificación y digitalización con 67,7% y alcanza 77% de cumplimiento en habilitaciones. Solo uno de cada seis municipios del país logró aprobar los estándares de simplificación y pocos superan el 60%; el resto permanece en un modelo burocrático, lento y desconfiado.
Esto no es un detalle técnico: la burocracia también empobrece. Cada trámite innecesario consume tiempo, frustra oportunidades y dificulta la creación de empleo. Cada regulación absurda añade una barrera para comerciantes, pymes y emprendedores.
Por eso simplificar trámites mejora la calidad de vida: los vecinos hacen menos filas y pierden menos tiempo; los comerciantes pueden abrir rápido y sin costos adicionales; las empresas invierten sin demoras. Y donde hay inversión, se generan empleos.
La promesa de un “Estado presente” que protege puede convertirse en asfixia. Proponemos un Estado inteligente, limitado y al servicio de la libertad y el trabajo: que controle lo necesario, pero que no invada la vida de las personas ni detenga el progreso.
Tres de Febrero muestra que existe otro camino: menos trámites significan más trabajo, menos regulaciones generan más oportunidades y el Estado deja de ser un obstáculo para convertirse en facilitador.
No se trata solo de un modelo de gestión municipal, sino de una definición ideológica: el progreso nace de la libertad y de la simplificación, no de la burocracia.
Nota de opinión realizada para Infobae.


