Francia aprobó este lunes los presupuestos estatales para 2026, un paso clave para el Gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu y del presidente Emmanuel Macron al acercarse el final del mandato. El Ejecutivo sorteó dos mociones de censura —impulsadas por agrupaciones de la izquierda y por la extrema derecha de Marine Le Pen— tras haber aprobado las cuentas sin votación parlamentaria mediante el controvertido artículo 49.3 de la Constitución.
La primera moción, presentada por formaciones como La Francia Insumisa, Los Verdes y el GDR (comunistas y representantes de ultramar), obtuvo 260 votos, por debajo de los 289 necesarios para derribar al Ejecutivo. La iniciativa de la Agrupación Nacional y sus aliados sumó apenas 130 apoyos. Al no contar con mayoría, Lecornu recurrió a la medida excepcional del 49.3 —pese a su promesa inicial de no hacerlo— para evitar la celebración de elecciones anticipadas que reclamaban tanto la ultraderecha como la izquierda radical.
Antes, el Gobierno había alcanzado un acuerdo con el Partido Socialista que permitió aprobar en diciembre el presupuesto de la Seguridad Social a cambio de posponer la polémica reforma de las pensiones hasta después de las presidenciales de 2027. Esa concesión, que aplaza el aumento de la edad de jubilación a 64 años, fue vista como una victoria relevante para los socialistas.
El presupuesto estatal fijado prevé un déficit público en torno al 5% del PIB para 2026, inferior al 5,4% del año anterior y en línea con los compromisos de Francia ante la Unión Europea, que esperan llevarlo por debajo del 3% en 2029. Entre las medidas incluidas figuran comidas universitarias a un euro, un incremento de la prima de empleo para trabajadores de bajos ingresos y la creación de un impuesto sobre sociedades tenedoras de activos, señaladas por su uso en estrategias de elusión fiscal.
La aprobación supone un alivio para el Ejecutivo, que afrontó casi dos años de negociaciones, crisis políticas y presión de los mercados de deuda tras las elecciones anticipadas de 2024, que dejaron el Parlamento sin una mayoría clara. Esas tensiones provocaron la dimisión de dos primeros ministros y generaron inquietud entre socios europeos sobre la estabilidad fiscal. Tras la aprobación, la prima de riesgo de la deuda pública volvió a niveles previos al anuncio de las elecciones anticipadas de junio de 2024.
Con el presupuesto cerrado, Lecornu podrá concentrarse en las elecciones municipales de marzo y en varios asuntos legislativos pendientes. Entre ellos figuran un proyecto de ley agrícola urgente para responder a las protestas del sector y abordar problemas como la depredación del ganado, la gestión del agua y los costes de producción; y un plan para la crisis inmobiliaria que contempla simplificar normas urbanísticas e impulsar la construcción.
El Ejecutivo también plantea revisar la Ley de Programación Militar antes de la primavera, reexaminando partidas destinadas a munición, drones, defensa aérea y refuerzo de personal. Paralelamente avanza una reforma de las prestaciones sociales para unificar ayudas y garantizar que los ingresos laborales superen a las prestaciones sociales, si bien su entrada en vigor total no se espera antes de 2030.
(Fuentes: AFP, EFE y Reuters)


