Fue árbitro y director técnico; recorrió todas las etapas del fútbol durante muchos años y se consolidó como una figura reconocida en Alejandro Korn. Su vida profesional estuvo ligada al deporte, pero fuera de las canchas también dejó huella en su comunidad.
Fue vecino conocido del barrio Santa Ana, donde mantuvo durante años un comercio de productos de campo. Allí vendía huevos, quesos y miel, y por ese oficio era popularmente llamado “el huevero de Santa Ana”, según recordó su hija. Ese negocio lo vinculó con la cotidianeidad del barrio y le dio un rol de proximidad con la gente del lugar.
A pesar de los años, mantenía una activa pasión por el fútbol: era hincha de Peñarol y de San Lorenzo y no dejó de asistir a partidos. Incluso en su vejez continuó yendo a ver encuentros: “Agarraba la bicicleta o el auto y se iba a ver cualquier partido”, contó un familiar, lo que muestra que el vínculo con el deporte perduró siempre.
En el plano familiar, fue un abuelo muy presente. Tenía 12 nietos y, según su hija Alba, era un referente para la familia: “Era un abuelo muy presente, siempre estaba para todos”. La cercanía y la disponibilidad hacia sus seres queridos lo convirtieron en un pilar doméstico, además de su reconocimiento público por la trayectoria deportiva.
Tras su fallecimiento, las redes sociales se llenaron de mensajes y testimonios que evidenciaron la dimensión de su legado personal y comunitario. “Recién ahora nos damos cuenta del enorme cariño y de la huella que dejó en tanta gente”, expresó Alba, destacando que la magnitud de las condolencias y recuerdos mostraron cuánto lo apreciaban vecinos, colegas y seguidores.
En síntesis, su figura combinó el compromiso con el deporte—pasando por roles de árbitro y director técnico—a una vida cotidiana ligada al barrio y a la familia. Fue conocido tanto por su trabajo en el fútbol como por su comercio local y su presencia afectuosa con hijos y nietos. Al morir, dejó el recuerdo de alguien que no solo vivió el deporte intensamente, sino que también fue un vecino cercano y un abuelo querido, cuya memoria se manifestó en los mensajes y muestras de afecto que surgieron en las redes y en la comunidad.


