7 de febrero de 2026
Buenos Aires, 19 C

Acero, aluminio, minerales críticos y financiamiento en el acuerdo comercial con EEUU

En la rueda de prensa sobre el acuerdo de comercio e inversiones con Estados Unidos, el canciller Pablo Quirno reconoció que todavía hay asuntos por resolver.

Al hablar del caso del acero y el aluminio, sostuvo que los acuerdos son dinámicos y que Estados Unidos está negociando simultáneamente con muchos países, mientras Argentina pretende centrar la atención en sus propias problemáticas.

Quirno indicó que la posición estadounidense es firme: recibió una carta el jueves en la que se comprometen a evaluar de forma continua, a partir de lo conversado entre ambos presidentes, las medidas necesarias para reducir los aranceles sobre acero y aluminio. Añadió que hará falta algo más de paciencia, pero que el compromiso de EE. UU. permanece intacto.

Quirno afirmó además que la cláusula que prohíbe importar productos elaborados con trabajo forzado no constituye una alusión indirecta a un país en concreto, sino una norma de cumplimiento y previsibilidad comercial. Recordó que en documentos y estudios estadounidenses, a China se le ha acusado de recurrir a trabajo forzoso, de prácticas abusivas en algunas plataformas de comercio electrónico y de políticas que afectaron a la región de Xinjiang, donde se han denunciado violaciones de derechos humanos.

¿Referencia elíptica?

“No hay ninguna referencia elíptica”, dijo Quirno, y aclaró que la prohibición no apunta contra ningún país específico, sino que busca establecer reglas claras y previsibles para competir en condiciones estándares. Reiteró que evitar productos fabricados con trabajo forzoso es una norma de principio y no una crítica dirigida a una nación particular.

Sobre las disposiciones del acuerdo relacionadas con reactores y combustible nuclear, sostuvo que Argentina no necesita importar ni reactores ni combustible porque cuenta con tecnología propia y acceso a los minerales necesarios para producir combustible nuclear.

En cuanto al financiamiento de proyectos mineros por parte de Estados Unidos, Quirno explicó que es una decisión de Washington y que forma parte de la “autopista de inversiones” que están diseñando, que busca dar previsibilidad y seguridad para que esos créditos se dirijan a proyectos con horizontes de desarrollo claros, facilitando la entrada de inversiones estadounidenses en Argentina.

Gente de acero

Desde el sector siderúrgico señalaron a Infobae que, en materia de acero, todos los países —salvo el Reino Unido— quedaron sujetos al arancel del 50% aplicado por la administración de Donald Trump bajo la llamada Sección 232.

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A pesar de que el gravamen se aplica ampliamente, las tarifas castigan a Argentina con la misma severidad que a países que exportan mucho más volumen al mercado norteamericano.

Entre septiembre de 2024 y febrero de 2026, según la International Trade Administration de EE. UU., el promedio mensual de compras externas de acero de Estados Unidos fue de casi dos millones de toneladas, en un contexto en el que la participación argentina es marginal.

En ese lapso, EE. UU. importó 36,2 millones de toneladas de acero: Canadá aportó 6,1 millones (16,9%), Brasil 4,9 millones (13,5%), México 3,9 millones (10,8%) y Corea del Sur 3,5 millones (9,7%), mientras que Argentina colocó 255.461 toneladas (0,7%).

Las tarifas impuestas han reducido drásticamente las colocaciones argentinas: en enero las exportaciones argentinas a EE. UU. fueron de apenas 27.745 toneladas (menos del 0,2% del total) y en febrero se redujeron a cero.

Igual trato, distinto peso

Estados Unidos aplicó el mismo arancel prohibitivo a Argentina que al resto de los países, aun cuando naciones como Canadá, Brasil, México y Corea del Sur llegaron a colocar en ese mercado entre 250.000 y 350.000 toneladas mensuales.

Canadá y México forman parte del USMCA, el acuerdo comercial trilateral con EE. UU., pero Brasil, Corea del Sur y otros grandes proveedores no integran ese pacto.

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En aluminio, entre julio de 2024 y enero de 2026 EE. UU. importó 7,95 millones de toneladas, a un ritmo cercano a 400.000 toneladas mensuales. Argentina envió 235.873 toneladas (2,9% del total) y, en el último mes contabilizado, apenas 10.600 toneladas, una proporción decreciente respecto del total importado por EE. UU.

Así, Argentina recibe el mismo tratamiento arancelario que Canadá —que colocó más de 4 millones de toneladas en ese período— y que otros países como Emiratos Árabes Unidos, Corea del Sur y Baréin, que también exportaron entre 350.000 y más de 700.000 toneladas.

Minerales críticos

En materia de minerales críticos y en el marco del llamado “Proyecto Vault” impulsado por la administración Trump, Argentina participó en una reunión en Washington destinada a reducir la dependencia de China en el abastecimiento y el procesamiento de estas materias primas.

Para Estados Unidos, los principales atractivos argentinos son el litio, donde Argentina ya alcanzó una masa crítica en plena expansión, y el cobre, cuya producción a escala industrial se interrumpió en 2018 con el cierre de la mina Alumbrera en Catamarca.

La expectativa del sector y de inversores internacionales ha motivado a la suiza Glencore a planear la reactivación de Alumbrera a partir de 2028 y avanzar en proyectos como El Pachón y Mara. Sumados a otros cinco proyectos cupríferos de gran envergadura, estas iniciativas podrían llevar a Argentina a producir más de un millón de toneladas anuales hacia mediados de la próxima década, con inversiones estimadas en torno a 14.000 millones de dólares mencionadas por Quirno.

La novedad principal de la política estadounidense es la intención de reducir el dominio chino mediante herramientas como precios mínimos, acumulación de reservas estratégicas y el respaldo de agencias oficiales de crédito.

En ese contexto, la disponibilidad de financiamiento y eventuales compromisos de compra por parte de EE. UU. serán determinantes; organismos como Eximbank y la Corporación de Financiamiento para el Desarrollo podrían jugar un rol clave.

En lo que respecta a aranceles al acero y al aluminio y a la intervención estatal en minerales críticos, la administración Trump parece mostrar poca receptividad a las propuestas de apertura y libre comercio que defienden el presidente Javier Milei y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sobre la desregulación y las ventajas comparativas.

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