7 de febrero de 2026
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Witkoff visita portaaviones estadounidense en Medio Oriente tras negociaciones con Irán

El enviado especial de Donald Trump para Medio Oriente, Steve Witkoff, visitó este sábado el portaviones USS Abraham Lincoln en el mar Arábigo, en medio de un avance en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear iraní.

Witkoff estuvo acompañado por el almirante Brad Cooper, comandante de las Fuerzas Navales del Comando Central de EE. UU., y por Jared Kushner, yerno y asesor del presidente Trump.

Durante la visita, los emisarios destacaron el mensaje de firmeza estadounidense en la región y el apoyo a las tropas a bordo del Abraham Lincoln como muestra del compromiso de Washington con la seguridad regional.

El despliegue del portaviones se interpreta como un elemento simbólico y operativo dentro del aumento de la presencia militar estadounidense en Oriente Medio y de la presión sobre Teherán.

Las negociaciones nucleares entre Washington y Teherán recibieron un nuevo impulso tras una primera ronda de contactos indirectos celebrada el viernes en Mascate, Omán. El canciller iraní, Abbas Araqchi, calificó el encuentro como “un buen comienzo” hacia un posible acuerdo, aunque subrayó que Irán mantiene líneas rojas y advirtió de represalias ante una agresión militar.

Araqchi afirmó que exigir un “enriquecimiento al cero por ciento” está fuera de las conversaciones, que el nivel de enriquecimiento dependerá de las necesidades del país y que el uranio enriquecido no saldrá de Irán. Además, reiteró que el desarrollo de misiles balísticos, considerado por Teherán un asunto defensivo, no será objeto de negociación.

El presidente Trump describió recientemente las conversaciones como “muy buenas” y consideró aceptable un acuerdo limitado centrado en el programa nuclear. En paralelo, la administración estadounidense ha impuesto sanciones a entidades, personas y buques vinculados al comercio petrolero iraní y emitió medidas arancelarias contra importaciones originadas en Irán. Militarmente, se movilizaron varios buques de guerra y el portaviones Abraham Lincoln opera como símbolo del poder naval estadounidense en la zona.

Aunque se mantuvo la vía diplomática, Washington llegó a barajar la opción de una acción militar directa si persistía la represión interna en Irán, decisión que finalmente quedó descartada, al menos por ahora, ante la inquietud de aliados regionales como Omán, Arabia Saudita y Qatar. Desde Teherán advirtieron que responderían con ataques a bases estadounidenses en la región en caso de intervención.

En su postura oficial, Araqchi defendió el programa atómico iraní como un “derecho inalienable” y dijo que solo se discutirán cuestiones técnicas, como el nivel de enriquecimiento de uranio; rechazó de forma tajante incluir capacidades defensivas o la industria de misiles balísticos en las negociaciones.

Israel también forma parte de la ecuación regional: el primer ministro Benjamín Netanyahu viajará a Washington para reunirse con Trump y analizar las negociaciones. La oficina del primer ministro declaró que Netanyahu considera esencial que cualquier acuerdo incluya limitaciones sobre los misiles balísticos y el cese del apoyo de Irán a sus aliados regionales, planteamientos que ya habría transmitido a Witkoff en reuniones previas.

La situación interna de Irán añade complejidad: el país enfrenta una profunda crisis económica, escasez de recursos y protestas sostenidas desde enero. Las cifras de víctimas por la represión varían considerablemente: el gobierno reporta 3.117 muertos, la organización HRANA eleva la cifra a 6.955 y la relatora especial de la ONU, Mai Sato, menciona hasta 20.000, mientras Naciones Unidas señala la dificultad de verificar con certeza esos números.

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