Dylan Valido es actor de doblaje y su trayectoria se inició muy joven. A los 16 años decidió formarse en la Escuela de Doblaje Argentina motivado por una pasión que nació frente al televisor: desde niño disfrutaba de series animadas y anime, y se sorprendió al descubrir que las voces en español las hacían actores. Ese hallazgo lo impulsó a investigar, estudiar y apostar por una profesión poco conocida pero en crecimiento.
Valido distingue con claridad entre locución y doblaje: la locución es otra disciplina, mientras que el doblaje está estrechamente ligado a la actuación. Interpretar emociones, respetar el lipsync y comprender al personaje son elementos fundamentales del oficio. Subraya también que la formación es continua; incluso quienes llevan más de una década en el medio siguen estudiando y perfeccionándose.
A lo largo de su carrera participó en variados proyectos: series, películas, documentales y producciones animadas. Uno de los trabajos que más lo marcó fue el documental Veinte días en Mariúpol, disponible en Netflix, sobre la guerra entre Rusia y Ucrania. En ese proyecto interpretó a varios soldados y heridos en escenas de alto dramatismo, una experiencia intensa y desafiante desde lo actoral porque estaba basada en hechos reales. También tuvo un rol protagónico en la película La última parada en Arizona y realizó voces para contenidos destinados a plataformas internacionales.
En muchos encargos el trabajo se realiza de forma remota: los actores reciben la lista de personajes, analizan las escenas y graban desde sus propios estudios caseros, siguiendo pautas de pronunciación y de español neutro. Valido insiste en la importancia del español neutro en el doblaje, cuidando dicción y evitando modismos; con la práctica, ese registro suele mantenerse incluso fuera del ámbito laboral.
Aunque en la infancia soñaba con doblar personajes de anime o videojuegos, hoy disfruta la profesión en su totalidad. Para él lo esencial es actuar, independientemente del tipo de proyecto —animación, película o reality—. Un momento especialmente emotivo en su trayectoria estuvo protagonizado por su madre: tras un viaje largo desde su hogar para ir a grabar en Munro, ella lo cuestionó sobre su decisión; él le respondió con convicción, afirmando que debía dedicarse a eso. Ese apoyo y esa certeza personal lo ayudaron a perseverar frente a las dudas externas.
Valido mantiene un vínculo con sus orígenes: es de Monte Grande, en el Conurbano, y valora haber construido su carrera desde allí. Su historia refleja la combinación de pasión, estudio constante y esfuerzo necesario para consolidarse en un rubro competitivo como el doblaje.

