8 de febrero de 2026
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Primera ministra japonesa promete fortalecer la economía tras victoria electoral

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, se comprometió a mantener una política fiscal responsable tras la aplastante victoria de su partido en las elecciones de este domingo, y dijo que busca “construir una economía fuerte y resiliente” ante la inquietud que sus anuncios iniciales provocaron en los mercados y el aumento de los rendimientos de los bonos del Estado.

Takaichi prometió estabilidad en el Gobierno después de que los medios anticiparan una victoria amplia del Partido Liberal Democrático (PLD). Afirmó que no planea cambios en el gabinete formado hace poco más de tres meses, cuyos miembros dijo haber elegido con confianza y que actualmente trabajan con diligencia.

No descartó, sin embargo, la posibilidad de incorporar a algún representante del Partido de la Innovación de Japón (Ishin) si ese partido lo solicitara.

La primera ministra agradeció además al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por sus palabras de respaldo tras el triunfo electoral de su formación.

En un mensaje en X, Takaichi expresó su intención de visitar la Casa Blanca en primavera y de continuar trabajando para reforzar la Alianza Japón-Estados Unidos, describiendo la relación bilateral como basada en una profunda confianza y cooperación estrecha.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, calificó el resultado como una “gran victoria” para Takaichi, y las estimaciones indicaron que la coalición del PLD podría alcanzar cerca de 300 de los 465 escaños en disputa, recuperando así la mayoría absoluta sin depender de Ishin.

Bessent destacó la buena relación entre Takaichi y Trump y dijo que, a su juicio, “cuando Japón es fuerte, Estados Unidos es fuerte en Asia”.

Pese a la popularidad de Takaichi, el PLD ha enfrentado en el pasado escándalos de financiación y religiosos. La primera ministra convocó las elecciones anticipadas apenas tres meses después de asumir con la intención de revertir esa situación antes de que su popularidad decayera.

El aumento previsto de escaños podría permitir a Takaichi impulsar una agenda de derecha orientada a fortalecer la economía y las capacidades militares de Japón en un contexto de tensiones crecientes con China, así como a afianzar los lazos con Estados Unidos.

La ultraconservadora Takaichi, primera mujer en ocupar el cargo desde que asumió en octubre, ha mostrado un estilo directo y enérgico que ha movilizado a votantes más jóvenes.

Las encuestas previas vaticinaron una victoria contundente del PLD en la cámara baja pese a la formación de una nueva alianza centrista y el avance de la extrema derecha; la oposición se percibe fragmentada y con poca capacidad para desafiar al partido gobernante.

Takaichi buscaba que su partido, junto a Ishin, obtuviera la mayoría en la cámara baja de 465 escaños, la cámara más influyente del Parlamento bicameral japonés.

Sondeos recientes de medios japoneses indicaban que el PLD podría alcanzar una mayoría simple por sí solo, y que la coalición podría llegar hasta unos 300 escaños, un incremento notable respecto a la ajustada situación tras la derrota de 2024.

La primera ministra advirtió que, si el PLD no obtenía mayoría, renunciaría.

Una victoria amplia de la coalición podría suponer un giro a la derecha en áreas como seguridad e inmigración. Hirofumi Yoshimura, líder del socio conservador JIP, afirmó que su partido actuaría como un “acelerador”.

En el panorama político también se observa el avance de populistas de extrema derecha, como el partido nacionalista antiglobalista Sanseito.

Takaichi prometió revisar las políticas de seguridad y defensa antes de diciembre para reforzar capacidades militares ofensivas, levantar la prohibición sobre exportaciones de armas y alejarse de algunos principios pacifistas de la posguerra.

Ha promovido además medidas más estrictas sobre extranjeros y contra el espionaje, propuestas apreciadas por votantes de la derecha extrema pero señaladas por expertos como potencialmente dañinas para derechos civiles.

La primera ministra busca aumentar el gasto en defensa, en parte por la presión de Trump para flexibilizar las restricciones presupuestarias de Japón.

Aunque dijo buscar un mandato para sus “políticas divisorias”, evitó ofrecer detalles sobre cómo financiar el mayor gasto militar, cómo manejar la tensión con China y otros asuntos controvertidos.

En campaña, defendió un gasto público “proactivo” para financiar inversiones en gestión de crisis y crecimiento —incluyendo seguridad económica y tecnología— y propuso endurecer las normas de inmigración, como requisitos más estrictos para propietarios extranjeros y límites a residentes extranjeros.

Masato Kamikubo, profesor de la Universidad de Ritsumeikan, criticó la convocatoria anticipada de elecciones como un ejemplo de una tendencia problemática en la política japonesa, en la que la supervivencia política prima sobre resultados de políticas sustantivas.

La elección apresurada generó quejas por el poco tiempo disponible para prepararse, lo que añade incertidumbre al proceso.

La votación comenzó además bajo una nueva nevada en todo el país, incluida Tokio; la región norte ha registrado nevadas récord que causaron bloqueos viales y decenas de muertes, y las ventiscas podrían afectar la participación y retrasar el escrutinio en las zonas más golpeadas.

A pesar del mal tiempo, votantes como Kazuki Ishihara, de 54 años, dijeron que apoyaron al PLD por estabilidad y con la esperanza de cambios que sus predecesores no lograron.

Yoshinori Tamada, oficinista de 50 años, explicó que su principal interés son los salarios y que votó por un partido en el que confía para mejorar ese aspecto.

(con información de AP)

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