9 de febrero de 2026
Buenos Aires, 31 C

Consumo moderado de café y té asociado a menor riesgo de demencia

La posible relación entre el consumo habitual de café y té y el riesgo de demencia ha generado interés por décadas. Nuevos datos distinguen entre café con cafeína, descafeinado y distintos tipos de té, y vuelven a poner en debate si estas bebidas afectan la función cognitiva.

Un estudio publicado en JAMA siguió a más de 130.000 personas durante más de cuarenta años para analizar cómo el consumo regular de café y té, teniendo en cuenta la presencia de cafeína, se asocia con el riesgo de demencia y con el rendimiento cognitivo.

Qué muestran los datos sobre el vínculo de las infusiones y el deterioro cognitivo

La investigación, liderada por Yu Zhang de la Universidad de Harvard, utilizó datos de las cohortes Nurses’ Health Study y Health Professionals Follow-up Study, que incluyen respectivamente a profesionales de enfermería y a trabajadores de la salud en Estados Unidos, seguidos durante varias décadas para estudiar factores de riesgo y hábitos relacionados con enfermedades crónicas.

La muestra incluyó 86.606 mujeres y 45.215 hombres, todos sin antecedentes de cáncer, Parkinson ni demencia al inicio. Los hábitos de consumo de café, té y otras bebidas se registraron mediante cuestionarios cada dos a cuatro años. El cardiólogo y divulgador Eric Topol destacó el trabajo en su cuenta de X, lo que aumentó su difusión pública.

“El café mejora la cognición y reduce la demencia. >130.000 personas seguidas durante 37 años. El beneficio se observa solo con café o té con cafeína y es más pronunciado con unas 2 tazas al día”, afirmó Topol.

Durante el seguimiento se detectaron 11.033 casos de demencia. El estudio encontró que un mayor consumo de café con cafeína se asoció con un menor riesgo de demencia: por cada 100.000 personas, hubo 141 casos en el grupo que más café consumía frente a 330 en el grupo que menos, lo que equivale a un riesgo aproximadamente 18% menor. Además, quienes consumían más café con cafeína reportaron menos problemas de memoria o concentración en las encuestas (7,8% frente a 9,5%).

En las mujeres del Nurses’ Health Study, las que consumían más café con cafeína obtuvieron puntuaciones algo mejores en pruebas de memoria y funciones ejecutivas, aunque la diferencia fue modesta cuando se consideró el rendimiento global en todas las pruebas.

La asociación más clara se observó en consumidores de alrededor de dos a tres tazas diarias de café con cafeína o de una a dos tazas de té al día. El café descafeinado no mostró una relación significativa con el riesgo de demencia ni con el desempeño cognitivo.

El debate científico sobre el consumo de café y té y su relación con la salud cerebral

Yu Zhang señaló, citado por The Guardian, que “este estudio por sí solo no puede demostrar causalidad, pero, hasta donde sabemos, constituye la mejor evidencia disponible sobre consumo de café y té y salud cognitiva, y es consistente con una biología plausible”. Añadió que no debe considerarse al café o al té como una protección mágica y recomendó mantener un estilo de vida saludable como la estrategia principal para cuidar el cerebro.

Expertos externos subrayaron las limitaciones de los estudios observacionales. Tara Spires-Jones, profesora de neurodegeneración en la Universidad de Edimburgo, comentó al Science Media Centre que, aunque es un estudio riguroso y con una muestra amplia y extensa en el tiempo, este tipo de diseño no puede probar de forma concluyente que la cafeína sea la causa de la menor incidencia de demencia.

De forma similar, Naveed Sattar, profesor de medicina cardiometabólica en la Universidad de Glasgow, señaló que los resultados son sugestivos, y que las personas que consumen cantidades moderadas de café o té podrían mantener estilos de vida más equilibrados en general, lo que a su vez se asociaría con mejor salud cerebral.

Otras investigaciones sobre café, té y envejecimiento cerebral

La evidencia reciente aporta contexto sobre posibles mecanismos y límites de beneficio. Un estudio publicado en BMJ Mental Health analizó a 436 adultos con trastornos mentales graves y asoció el consumo de tres a cuatro tazas de café diarias con mayor longitud de telómeros, lo que sugiere una menor edad biológica; los autores hipotetizan que antioxidantes y compuestos antiinflamatorios del café podrían contribuir a la preservación celular.

Otra investigación publicada en el European Journal of Nutrition vinculó el consumo regular de cuatro a seis tazas de café diarias con un menor riesgo de fragilidad en mayores de 55 años, atribuyendo los beneficios a la reducción de la inflamación y a una mejor regulación metabólica.

En Japón, un análisis sobre té verde publicado en Science of Food encontró que beber tres o más tazas al día se asoció con menos lesiones en la sustancia blanca cerebral, un marcador relacionado con riesgo de deterioro cognitivo.

Estas investigaciones coinciden en recomendar moderación: el consumo excesivo puede revertir efectos beneficiosos o ser perjudicial. También insisten en que las asociaciones observadas no prueban causalidad.

Organismos regulatorios como la FDA y la American Heart Association consideran que un consumo moderado de cafeína —aproximadamente tres tazas de café al día— es seguro para la mayoría, aunque advierten sobre la variabilidad individual en sensibilidad y metabolismo.

En conjunto, los trabajos refuerzan que la relación entre café, té y salud cerebral es compleja y multifactorial. Ningún alimento o bebida por sí sola previene la demencia; mantener hábitos de vida saludables sigue siendo la estrategia más sólida para preservar la función cognitiva a lo largo del tiempo.

Artículo anterior

Estudiantes vende a Cetré a Boca y recibe a Riestra: formaciones, horario y TV

Artículo siguiente

Armenia y Estados Unidos firman acuerdo histórico de cooperación nuclear

Continuar leyendo

Últimas noticias