10 de febrero de 2026
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Misión de la NASA para reemplazar astronautas evacuados por emergencia médica

La próxima misión tripulada hacia la Estación Espacial Internacional (EEI) se prepara en un contexto atípico para la actividad espacial actual.

El lanzamiento de la Crew-12 de SpaceX para la NASA llevará a cuatro astronautas al laboratorio orbital y responderá a una situación excepcional en la EEI, que quedó con dotación reducida tras una evacuación médica sin precedentes.

El despegue del Falcon 9 con la nave Crew Dragon Freedom está previsto para el 13 de febrero a las 10:15 GMT (7:15 hora argentina), con destino a una estación que orbita a aproximadamente 400 kilómetros de la Tierra.

La tripulación combina experiencia y caras nuevas: la comandante será la astronauta de la NASA Jessica Meir, acompañada por el piloto Jack Hathaway, la especialista francesa Sophie Adenot de la Agencia Espacial Europea y el cosmonauta ruso Andrey Fedyaev, de Roscosmos.

La misión reunirá a dos veteranos y dos novatos en una estadía prolongada que superará los seis meses habituales: se espera una permanencia de entre ocho y nueve meses, tras la reciente ampliación de las capacidades certificadas de la nave Dragon para estancias más largas en la EEI.

Jessica Meir, nacida en Caribou, Maine, forma parte del cuerpo de astronautas de la NASA desde 2013. Crew-12 será su segundo vuelo espacial y su segunda estancia en la EEI; su debut orbital fue en septiembre de 2019 a bordo de la Soyuz MS-15, donde permaneció 205 días y participó, junto a Christina Koch, en las primeras caminatas espaciales realizadas exclusivamente por mujeres. Entre misiones, Meir ocupó cargos relevantes dentro de la NASA relacionados con el programa de tripulación comercial y la integración de vuelo.

Jack Hathaway, piloto de la misión, fue seleccionado como astronauta en 2021 y proviene de una larga carrera en la Armada de Estados Unidos con el rango de comandante. Tiene formación en la Academia Naval de los EE. UU., en la Universidad de Cranfield y en la Escuela de Guerra Naval, y acumuló más de 2.500 horas de vuelo en alrededor de 30 tipos de aeronaves. Crew-12 será su primer lanzamiento espacial.

Sophie Adenot, especialista de misión, estudió dinámica de vuelo y obtuvo un máster en Ingeniería de Factores Humanos en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en 2004. Se incorporó a la Fuerza Aérea Francesa en 2005, participó en misiones de búsqueda y rescate y trabajó como piloto de pruebas entre 2019 y 2022. Fue seleccionada como candidata a astronauta de la ESA en 2022 y Crew-12 constituye su primer vuelo al espacio.

Andrey Fedyaev, también especialista de misión, se formó inicialmente en control de tráfico aéreo y luego sirvió en la Fuerza Aérea Rusa desde 2004, acumulando más de 500 horas de vuelo. Fue seleccionado como cosmonauta en 2012 y ya voló a la EEI como parte de la misión Crew-6 de SpaceX en 2023. Regresa con Crew-12 como miembro del contingente internacional que mantiene la presencia humana en órbita.

Una estación con dotación mínima tras una evacuación histórica

El contexto de Crew-12 explica por qué esta misión es clave para la operativa de la EEI. El calendario se adelantó después de la salida prematura de la Crew-11, que regresó el 14 de enero tras un problema de salud de uno de sus integrantes, constituyendo la primera evacuación médica en la historia del laboratorio orbital.

La NASA no ha divulgado la identidad del tripulante por privacidad médica, pero la consecuencia operacional fue inmediata: la estación quedó a cargo de una tripulación reducida de tres personas —el astronauta estadounidense Chris Williams y los cosmonautas rusos Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev—, lo que limitó el mantenimiento y el ritmo de los experimentos científicos.

Por eso, la llegada de cuatro nuevos tripulantes no será solo un relevo rutinario, sino la recuperación de la capacidad plena del laboratorio. La EEI depende de presencia humana constante para sostener experimentos en microgravedad, desde estudios biomédicos hasta pruebas de materiales y observaciones de la Tierra; con menos tripulantes se reducen tanto la cantidad como la complejidad de las investigaciones posibles.

La misión también confirma la continuidad de la cooperación internacional en el espacio, pese a tensiones geopolíticas en la Tierra; la presencia conjunta de personal de la NASA, la ESA y Roscosmos mantiene la EEI como un espacio de colaboración científica sostenida. La incorporación de Andrey Fedyaev se produjo después del retiro del cosmonauta Oleg Artemyev del manifiesto en diciembre, un cambio motivado por razones ajenas al programa científico.

La extensión de la misión a ocho o nueve meses implica una planificación más detallada de recursos—alimentos, repuestos y sistemas de soporte—y ofrece una oportunidad científica valiosa. Periodos más largos en microgravedad permiten recopilar datos más precisos sobre efectos fisiológicos como la pérdida de masa ósea, la adaptación cardiovascular y alteraciones del sistema inmunológico, información clave para futuras misiones a destinos más lejanos.

Vínculos humanos y ciencia en órbita durante una estadía prolongada

Además de la logística y la ciencia, Crew-12 resalta el componente humano de la vida en órbita. Jessica Meir contó que llevará un pequeño juguete perteneciente a su hija de tres años, un gesto que ilustra la importancia de los objetos personales para el apoyo psicológico durante misiones largas.

Meir explicó que su hija tiene dos conejos de peluche; uno permanecerá en Tierra y el otro acompañará a la tripulación en la EEI. Este tipo de tradiciones ayudan a sostener el bienestar emocional en un entorno aislado y extremo, y adquieren mayor relevancia en una misión más prolongada. Meir también habló sobre los desafíos de separarse de su hija durante ocho meses y sobre la esperanza de que su trabajo inspire a otras personas.

Estas experiencias humanas facilitan la divulgación de la ciencia espacial: la EEI no es solo un laboratorio tecnológico, sino un lugar donde las personas viven, trabajan y establecen rutinas lejos de la gravedad terrestre. Entender cómo se sostienen emocionalmente los tripulantes es tan importante como analizar los resultados científicos.

Durante su estancia, Crew-12 reanudará y ampliará investigaciones que habían quedado limitadas tras la evacuación médica, abarcando áreas como la adaptación humana a estadías prolongadas, el comportamiento de fluidos en microgravedad y la observación de fenómenos terrestres desde la órbita baja. Cada línea de trabajo aporta datos relevantes para misiones futuras a la Luna y Marte, donde las tripulaciones afrontarán aislamientos aún mayores.

Además, la misión servirá como prueba operativa para estancias extendidas en la EEI: evaluar sistemas de soporte vital, el desgaste de equipos y la resistencia psicológica durante nueve meses proporciona información esencial para diseñar naves y hábitats destinados a viajes interplanetarios.

En conjunto, Crew-12 representa más que un lanzamiento: llega en un momento crítico para la Estación Espacial Internacional, refuerza la cooperación internacional, amplía los límites de la permanencia humana en órbita y recuerda que, aun a 400 kilómetros de la Tierra, los lazos personales siguen siendo parte integral del trabajo científico.

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