Durante años, Steven Wright pasó desapercibido en Suffolk; su aspecto tranquilo y su carácter reservado ocultaban una vida delictiva que luego conmocionaría a la comunidad.
Como vecino discreto, la prensa británica lo identificó después como el “Estrangulador de Suffolk”.
En 2006, las noches de Ipswich se vieron marcadas por una serie de asesinatos que generaron miedo y atención mediática. Dos décadas más tarde, Wright añadió un nuevo capítulo al admitir su participación en un crimen de 1999, según el canal especializado Crime and Investigation.
Tras la apariencia cotidiana
Nadie en su entorno anticipaba que detrás de una rutina metódica se escondiera un agresor. Wright trabajó en distintos oficios: cocinero en la Marina Mercante, conductor de camión, encargado de bar y operador de montacargas.
Su infancia quedó marcada por la separación de sus padres cuando tenía seis años. Abandonó la escuela a los 16 y en la adultez enfrentó problemas con el alcohol, el juego y las deudas, que lo llevaron a la bancarrota en los años 90.
Testimonios de supervivientes
Las trabajadoras sexuales que tuvieron encuentros con él lo describieron como “nervioso y callado”, una conducta que precedía los ataques. El otoño de 2006 dio inicio a una serie de homicidios: la niebla de Ipswich ocultó el acecho de un atacante y, en unas seis semanas, la ciudad se convirtió en escenario de varias muertes.
Entre el 30 de octubre y el 10 de diciembre de 2006, cinco mujeres fueron halladas muertas. En los casos de Anneli y Paula, la causa fue estrangulamiento; en otros, la violencia sufrida impidió determinar con claridad el mecanismo exacto de la muerte. Los cuerpos de Annette y Anneli fueron encontrados con los brazos extendidos, en posiciones que subrayaron la brutalidad de los hechos.
Pánico y respuesta policial
La ciudad vivió un clima de alarma: calles vacías, patrullaje intensificado y búsqueda urgente de pistas. El 18 de diciembre fue arrestado un empleado de supermercado vinculado a algunas víctimas, pero fue liberado por falta de pruebas. La investigación continuó activa.
Tres días después, la policía detuvo a Wright. Las pruebas de ADN recuperadas en su automóvil lo relacionaron con el asesinato de Paula Clennell. Wright reconoció haber contactado a trabajadoras del sexo, pero negó ser el autor de los homicidios. Durante el juicio se mostraron detalles sobre cómo seleccionaba a sus víctimas.
El 21 de febrero de 2008 fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por los crímenes cometidos en 2006.
Un caso sin cerrar: Victoria Hall
La investigación no terminó con su encarcelamiento. Las autoridades rastrearon posibles vínculos entre Wright y otros crímenes sin resolver. Uno de ellos fue la desaparición de Victoria Hall, una estudiante de 17 años de Felixstowe que desapareció en 1999; su cuerpo apareció cinco días después de salir de una discoteca.
Veinte años después, un nuevo testimonio reavivó la investigación. En 2024 la policía de Suffolk acusó formalmente a Wright por ese caso. Wright negó su responsabilidad hasta febrero de 2026, cuando, desde prisión, confesó el asesinato y aceptó por primera vez su implicación directa, según Crime and Investigation.
Consecuencias para las familias
Linda Hall, madre de Victoria, falleció antes de escuchar esa confesión, por lo que no llegó a recibir esa confirmación. Para amigos y allegados, como Gemma Algar, la admisión trajo cierto alivio, pero no cerró las heridas ni devolvió lo perdido. La confesión confirmó el alcance del daño causado, sin ofrecer una reparación real.
Preguntas pendientes
El caso de Victoria Hall puso de manifiesto la posible extensión de la actividad delictiva de Wright. Investigadores y la comunidad intentaron conectar evidencias dispersas, con la sospecha de que podría haber más víctimas aún no identificadas.
En 2026, el nombre de Wright sigue asociado a misterio y horror, y la policía lo investiga por al menos tres homicidios adicionales sin resolver. El enigma del llamado “Estrangulador de Suffolk” continúa siendo objeto de pesquisa, según Crime and Investigation.

