11 de febrero de 2026
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Mujeres y niñas en la ciencia: avances, desafíos y cifras

El 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una jornada proclamada por la ONU para reconocer la contribución de las mujeres al progreso científico y promover su igualdad de acceso y participación en la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM).

La edición de 2026 adopta el lema “Aprovechar las sinergias entre la inteligencia artificial, las ciencias sociales, las STEM y el sistema financiero: construir un futuro inclusivo para las mujeres y las niñas”, que plantea un enfoque de cuatro pilares para abordar desigualdades sociales crecientes y acelerar el desarrollo sostenible.

Según la UNESCO, integrar la inteligencia artificial con las STEM, las ciencias sociales y la economía puede reducir la brecha de competencias digitales, favorecer el emprendimiento liderado por mujeres y lograr que la innovación alcance a poblaciones marginadas. Sin medidas concretas y con perspectiva de género, no obstante, estas tecnologías pueden agravar desigualdades existentes, por lo que es crucial diseñar políticas inclusivas.

Radiografía global de la brecha de género en la ciencia

El informe “Status and Trends of Women in Science – 2025” de la UNESCO ofrece un panorama actualizado sobre la participación femenina en la ciencia, recopilando estadísticas recientes, analizando su evolución en distintos sectores y comparando regiones para señalar avances y retos.

En 2022, el 31,1% de las personas dedicadas a la investigación a nivel mundial eran mujeres, una proporción que refleja la persistencia de desigualdades de género en el ámbito científico.

Esta cifra ha cambiado poco en la última década: en 2012 era del 29,4%. El panorama regional varía: en América Latina y el Caribe y en Asia Central se alcanzó la paridad; en Europa y Norteamérica la participación femenina es del 34%; en África Subsahariana llega al 33,6% y en Asia Oriental y el Pacífico se sitúa en 26,3%.

En educación superior, las mujeres registran tasas de matrícula más altas que los hombres (46% frente a 40%), pero representan solo el 35% de los graduados en carreras STEM. Además, en 112 de los 135 países estudiados por la UNESCO menos del 20% de las mujeres que concluyen estudios universitarios optan por títulos STEM.

La presencia de mujeres en la investigación dentro del sector empresarial es especialmente baja: en el 86% de los países con datos la participación femenina en el ámbito empresarial de la ciencia es inferior al 45%. En el sector público y en la educación superior la representación se aproxima más a la paridad, aunque solo una de cada cuatro universidades entre las 200 principales del mundo tiene a una mujer en la máxima posición de liderazgo.

La representación femenina en los mayores reconocimientos científicos también es limitada: desde 1901 solo el 4% de los Premios Nobel en disciplinas científicas se han otorgado a mujeres, lo que indica que las diferencias se amplían en los niveles más altos de la carrera académica.

Obstáculos en la carrera científica femenina

La UNESCO identifica varios obstáculos estructurales que dificultan el acceso y la permanencia de las mujeres en la ciencia.

Entre ellos figuran la falta de referentes y mentoras, dificultades para conciliar vida laboral y familiar por ausencia de políticas adecuadas y la baja representación en puestos de liderazgo. En ciencia cuántica, por ejemplo, menos del 2% de los solicitantes de empleo son mujeres y el 80% de las empresas carecen de mujeres en la dirección; la red QuantERA registró que solo 51 de 400 equipos de investigación nacionales contaron con una mujer como investigadora principal.

Para 2026, la ONU y la UNESCO centran sus esfuerzos en el lema mencionado, con metas como eliminar barreras estructurales, reducir la brecha en competencias digitales, fomentar empresas lideradas por mujeres, promover una gobernanza de la inteligencia artificial con perspectiva de género y movilizar fondos que integren la inclusión social como criterio de evaluación.

Estas medidas buscan incorporar la perspectiva de las ciencias sociales y la economía a la integración de la IA y las STEM, con el fin de crear entornos científicos más equitativos y accesibles para mujeres y niñas.

Inspirar vocaciones científicas: el rol de la educación y los modelos a seguir

La UNESCO vincula la baja presencia de mujeres y niñas en STEM con estereotipos de género, la falta de modelos visibles y la escasez de oportunidades de mentoría. Por eso impulsa la formación docente, el acompañamiento personalizado y la visibilidad de referentes femeninos como estrategias clave para aumentar la confianza y la motivación de las estudiantes.

El testimonio de la profesora Edinah Nyakondi, en Kenia, ilustra el impacto de los modelos a seguir en la formación científica.

“Mis profesores sirvieron como modelo para mí, lo que me motivó a unirme a la profesión y seguir sus pasos”, explica Nyakondi, quien trabaja para transmitir confianza y ejemplos de éxito a sus alumnas.

La experiencia de la estudiante Clarice Anyango subraya también el papel de la motivación familiar y social: inspirada por su abuelo universitario, considera que la ciencia abre oportunidades y puede permitir a las mujeres acceder a nuevos roles y mayor equilibrio en el mundo laboral.

“Sería como un sueño hecho realidad”, afirma. La UNESCO señala que visibilizar historias así y promover programas de mentoría ayuda a que más niñas se animen a seguir vocaciones científicas.

El valor de la inclusión de mujeres en la innovación y el liderazgo científico

La escasa diversidad en equipos de investigación tiene efectos concretos: limita la creatividad, reduce la calidad de la innovación y puede conducir a soluciones tecnológicas que no responden adecuadamente a toda la población —por ejemplo, sistemas de inteligencia artificial con menor precisión para voces femeninas—.

El informe subraya que la presencia de mujeres en posiciones de liderazgo influye en las aspiraciones de generaciones futuras. Cerrar la brecha de género no es solo una cuestión de justicia, sino una condición para mejorar la calidad, la relevancia y el impacto de la investigación global.

La UNESCO concluye que combinar políticas inclusivas, financiamiento con perspectiva de género y el impulso de referentes femeninos puede transformar la ciencia, la tecnología y la innovación, garantizando que mujeres y niñas accedan plenamente a oportunidades de formación, investigación y liderazgo.

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