Las imágenes que Eugenia “la China” Suárez publicó en sus redes sociales aumentaron el interés por En el Barro 2, la secuela más esperada dentro de la nueva tanda de estrenos locales. En ellas mostró distintas postales de su personaje, con una estética y vestuario acordes a la trama, y dejó indicios sobre la dirección narrativa que adopta esta nueva temporada del spin off de El Marginal, que se estrena el 13 de febrero.
La actriz optó por no acompañar las fotos con declaraciones, confiando en que el material visual generara expectativas y debates en las redes. Las imágenes ofrecieron un primer vistazo al diseño de Nicole, su personaje, y a la atmósfera creativa de la producción; su difusión obtuvo fuerte repercusión en plataformas sociales, en parte por la ausencia de anuncios oficiales previos.
Esta nueva etapa amplía el universo del drama carcelario femenino al incorporar a la China Suárez en el reparto principal. Ambientada en la cárcel ficticia de La Quebrada, la serie introduce cambios en las estructuras de mando y profundiza en las tensiones y alianzas entre las internas.
La temporada arranca con un panorama incierto y disputas de poder bajo nuevas reglas. La llegada de rostros conocidos y nuevos actores altera el equilibrio entre los grupos en la prisión, mientras la historia muestra cómo el pasado y las decisiones personales influyen en el destino de cada protagonista.
La producción decidió sumar a Suárez en la segunda entrega por su perfil actoral: según trascendió, el personaje se pensó específicamente con ella en mente.
Suárez debuta como Nicole García, una interna señalada por su atractivo y vinculada a un caso de lavado de dinero tras ejercer la prostitución de alto nivel. Desde la prisión mantiene a su hijo pequeño y acepta convertirse en pareja de La Gringa Casares (Verónica Llinás) para asegurar privilegios carcelarios, pese a su incomodidad. Su verdadero refugio es una relación secreta con otra reclusa, y su alianza con Gladys (Ana Garibaldi) resultará decisiva, hasta el punto de poner en riesgo su seguridad dentro del penal.
La evolución dramática de los próximos episodios se centra en el recorrido de la China, que pasa de una posición de vulnerabilidad a asumir un rol más activo en la trama. El adelanto muestra cómo utiliza de forma estratégica su influencia sobre La Gringa, cuya debilidad frente a ella se vuelve un factor clave en la relación de poder entre ambas.
A lo largo de la temporada, Nicole intentará provocar celos en La Gringa acercándose al bando opositor, encabezado por Gladys, una jugada que tensará la dinámica grupal y desplazará el foco hacia el enfrentamiento entre facciones. Según la producción, para ayudar a su aliada pondrá en riesgo su propia vida, lo que subraya el quiebre del personaje y su papel protector frente a la prostituta VIP interpretada por Suárez.
En este spin off, el peso narrativo recae principalmente en el personaje de Ana Garibaldi, Gladys Guerra de Borges, lo que establece el esquema coral que caracteriza la serie y mantiene la continuidad con la original.
La historia comienza con Gladys fuera de la cárcel, ocupada en la crianza de su nieto Juan Pablo, hijo de Diosito Borges. Sin oportunidades como exconvicta, Gladys reincide y vuelve a ser condenada. Su regreso implica la reanudación de viejos lazos y el desafío de sobrevivir en un penal ahora dominado por el clan Casares. Cuando percibe una amenaza desde el exterior, recurre a estrategias arriesgadas para proteger a su familia.
La Gringa Casares (Verónica Llinás) reafirma su papel como jefa de La Quebrada, con un séquito de aliadas y privilegios negociados con las autoridades. Su dominio se extiende fuera de la prisión y se caracteriza por la firmeza y una vigilancia constante. Nicole es una de sus debilidades, lo que genera tensiones permanentes y un clima de desconfianza.
El personaje de La Zurda (Lorena Vega) pierde influencia y queda subordinado a La Gringa tras la caída de sus negocios digitales. El clan Casares alcanza a su entorno cercano, y su pareja Lalo actúa como vínculo externo para la líder. El regreso de Gladys abre la posibilidad de formar un frente común, aunque las prioridades cambiantes dificultan la cercanía entre ambas.
Yael (Carolina Ramírez) afronta el dolor por haber dado a su hija en adopción y la pérdida de apoyos dentro del penal. Inicia una relación con Sabina, del grupo de La Gringa, y retoma el tráfico y consumo de drogas. La llegada de Gladys la obliga a decidir entre continuar en el conflicto interno o buscar la oportunidad de reencontrarse con su hija.
Solita, interpretada por Camila Peralta, se adapta y sobresale en la prisión gracias a su capacidad de seducción. Consigue trabajo en el negocio de La Gringa y mejora su posición dentro del penal. Un romance oculto complica su estabilidad, pero la protección de Gladys resulta clave para su supervivencia.
Olga (Érika de Sautu Riestra) instala un consultorio estético en el servicio de enfermería y colabora con el aprovisionamiento de medicamentos. Marcada por su separación de Rodolfo, quien pretende quedarse con la vivienda compartida, Olga intenta superar la soledad mediante contactos digitales con otras internas en busca de nuevas relaciones.
Helena, interpretada por Julieta Ortega, es una interna educada y reservada. Vive en el sector de familias junto a su hijo Vito y se gana respeto impartiendo clases de historia a las demás reclusas. El motivo real de su condena permanece oculto, lo que añade un componente de misterio a su papel en el penal.
A medida que se revelan secretos, las internas enfrentan dilemas de lealtad y supervivencia. Las nuevas revelaciones amenazan con desestabilizar la frágil paz dentro de La Quebrada, manteniendo la atención de los seguidores de la serie.

