12 de febrero de 2026
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Pirillo: la reforma laboral avanza por un sindicalismo que prefiere el simulacro al conflicto real

Victorio Pirillo, secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Vicente López (STMVL), cuestionó a sectores del movimiento sindical por priorizar demostraciones públicas sobre acciones contundentes frente al proyecto de reforma laboral enviado por el Gobierno al Congreso. Mencionó de manera expresa al titular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar, y a las CTA.

También dirigió críticas a parte de la CGT y, en particular, a su principal interlocutor con el Gobierno, Gerardo Martínez, así como a los recientemente designados secretarios generales Jorge Sola y Cristian Jerónimo.

Pirillo señaló que la reforma laboral avanza y que, por ahora, el Gobierno suma adhesiones en el Senado. Explicó que, en su opinión, ese avance se facilita porque algunos sectores sindicales optan por gestos públicos y discursos en lugar de realizar medidas de fuerza efectivas; en consecuencia, afirmó, las movilizaciones terminan sin resultados concretos para frenar la normativa.

Aguiar, Kicillof y las CTA, en la mira de Pirillo

Según Pirillo, la pasividad o la comodidad de ciertos dirigentes permitirá que la reforma prospere y que los trabajadores pierdan derechos históricos. Criticó el uso sindical de la visibilidad mediática para construir imagen y captar afiliados, en lugar de articular respuestas capaces de frenar una ley que, a su juicio, precariza el trabajo, fragmenta la organización colectiva y reduce las posibilidades de resistencia efectiva.

El dirigente sostuvo que esa estrategia sustituye la lucha real por un montaje escénico que no produce cambios sustanciales.

Pirillo también apuntó al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, a quien comparó con Javier Milei en términos de gestión. Acusó a Aguiar y a la CTA de manifestar públicamente preocupación por una reforma que afecta al sector privado, mientras evitan tratar la situación de precarización que, según él, padecen los trabajadores estatales de la provincia bajo la gestión de Kicillof durante estos siete u ocho años.

En esa línea, afirmó que se trata de una precarización prolongada y naturalizada, acompañada de acuerdos salariales a la baja y de una dirigencia que, con su actitud, termina avalando el techo paritario impuesto por el gobierno nacional al conjunto del movimiento obrero.

«Se protesta donde no se arriesga»

Pirillo recordó compromisos incumplidos: prometidas paritarias en la provincia de Buenos Aires que se postergaron argumentando la entrega de un bono, aguinaldos y pagos atrasados y sucesivas dilaciones con promesas que no se concretaron. Señaló que estos retrasos consumieron meses sin que se produjeran medidas de fuerza reales ni presión sostenida por parte de la dirigencia sindical.

Según su diagnóstico, mientras la atención pública se desplazó hacia una ley que, en su criterio, ni siquiera incluye a los trabajadores estatales, algunos gremios asumieron acciones simbólicas en Córdoba que, para Pirillo, buscan apoyarse en una épica histórica que no les pertenece. Mencionó nombres como Tosco, Elpidio Torres y Atilio López, y el Cordobazo, para advertir que esas referencias no deben convertirse en mera escenografía.

Concluyó que la comparación con episodios históricos es exagerada y que la práctica actual equivale a protestar en lugares donde no hay riesgo, reservando la negociación para los espacios en los que realmente se toman decisiones y se obtienen beneficios para determinadas organizaciones.

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