13 de febrero de 2026
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Submarinos de Brasil como modelo para Argentina

Brasil avanza en la consolidación de PROSUB, un ambicioso programa naval orientado a la modernización integral de su fuerza submarina. El proyecto busca renovar la flota, desarrollar capacidades tecnológicas e industriales propias y combinar la construcción de submarinos convencionales de última generación con el desarrollo de un submarino a propulsión nuclear.

En el componente convencional, la Armada ha incorporado cuatro submarinos de la clase Riachuelo (S-BR), derivados del diseño francés Scorpene y adaptados a requisitos nacionales. Estas unidades —Riachuelo, Humaitá, Tonelero y Almirante Karam— ofrecen mejoras significativas respecto a las clases anteriores, con sistemas de combate modernos, sensores avanzados y torpedos pesados, reforzando la vigilancia y la disuasión en el Atlántico Sur.

El elemento estratégico del programa es el submarino a propulsión nuclear SN-10 Álvaro Alberto. A diferencia de los submarinos convencionales, los nucleares pueden permanecer sumergidos durante períodos mucho más largos, lo que amplía su alcance operativo, persistencia y flexibilidad, y permite proyectar presencia a mayor distancia de la llamada Amazonia Azul.

El desarrollo del reactor de propulsión plantea desafíos tecnológicos relevantes. Brasil ha avanzado en el dominio del ciclo del combustible, incluido el enriquecimiento de uranio, y en la construcción de un prototipo en tierra para validar el sistema antes de su instalación en la nave. Si bien ha contado con apoyo francés en diseño y transferencia de tecnología, el proyecto representa un avance importante para la ingeniería naval brasileña.

Más allá del aspecto militar, PROSUB ha impulsado una gran infraestructura industrial en el Complejo Naval de Itaguaí, donde se ubican astilleros, plantas de fabricación, laboratorios y talleres de mantenimiento que permiten construir y sostener la flota localmente. Esta modernización ubica a Brasil como la principal potencia naval de América Latina y entre los pocos países que desarrollan submarinos nucleares.

Considerando sus condiciones estratégicas y geográficas, Argentina también debería evaluar un programa de modernización submarina de largo alcance. Su extensa plataforma continental, recursos pesqueros y energéticos en el Atlántico Sur, y sus responsabilidades crecientes en control y vigilancia marítima justifican la necesidad de fortalecer su capacidad submarina.

Una fuerza submarina moderna no solo incrementaría la disuasión sino que también mejoraría la protección de intereses económicos y la soberanía en áreas de alto valor estratégico.

Desde el punto de vista industrial y tecnológico, Argentina posee antecedentes y proyectos que podrían sustentarlo: astilleros con experiencia en reparación y construcción, y un programa nuclear consolidado. El desarrollo de reactores modulares pequeños (SMR) y otras tecnologías nucleares podría ser aprovechado para aplicaciones de propulsión naval.

Un proyecto de esta envergadura tendría efectos multiplicadores en la economía y en la base científico-tecnológica nacional. La articulación de sectores como la metalmecánica avanzada, la electrónica, el software, materiales especiales y la energía nuclear impulsaría cadenas de valor de alto contenido tecnológico más allá del resultado militar directo.

Con cooperación adecuada de aliados y una estrategia de transferencia tecnológica inteligente, una iniciativa así podría potenciar la seguridad marítima de Argentina y constituirse en un instrumento de proyección estratégica en el Atlántico Sur y la región antártica.

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