15 de febrero de 2026
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La extraña dama: el amor prohibido que marcó a Luisa Kuliok y su regreso televisivo

La extraña dama se estrenó el 7 de agosto de 1989 en Canal 9 Libertad y pronto se convirtió en un fenómeno televisivo en una Argentina marcada por la hiperinflación y cortes de electricidad. La novela, ambientada en los años 40, tenía como protagonistas a Luisa Kuliok (Sor Piedad) y Jorge Martínez (Marcelo Ricciardi). La historia se centraba en la monja Sor Piedad, dividida entre la fe y la pasión, su vínculo con la hija oculta Fiamma (Andrea Barbieri) y el romance prohibido de ésta con Aldo (Gabriel Corrado).

La tira duró 115 capítulos y alcanzó picos de rating de 46,7 puntos, en una época en que la programación era limitada por la crisis energética. Fue una superproducción para su tiempo: vestuario, ambientación y cuidados de época fueron minuciosos, sin dejar a la suerte detalles de escenografía ni sonido. Se filmó en locaciones de Argentina y Uruguay (entre ellas Mar de Ajó y Colonia) para recrear el pueblo ficticio de Campo Seco. La dirección de Diana Álvarez y un equipo de guionistas contribuyeron a la atmósfera y al tratamiento del lenguaje propio de la década de 1940.

El elenco y la producción tuvieron momentos de tensión: originalmente la protagonista iba a ser la venezolana Jeannette Rodríguez, pero ella abandonó el proyecto quince días antes de comenzar el rodaje tras aceptar una oferta en Miami. Luisa Kuliok fue convocada a último momento —había recién tenido a su hijo menor— y aceptó el desafío; recordó luego que al ponerse el hábito comprendió de inmediato el personaje. Kuliok también destacó la complejidad del rol, que alternaba la figura de Sor Piedad con la enigmática Baronesa Manfredi.

La novela generó reacciones intensas entre el público y críticas: recibió cartas desde distintos países que atribuían efectos culturales y emocionales a la ficción. En Italia, emitida como La donna del mistero en horario central, la serie alcanzó gran popularidad y llegó a vencer en audiencia a programas de fútbol en la RAI; el doblaje contó con voces de actores reconocidos en el cine italiano, lo que elevó la percepción de la producción. Para la industria audiovisual argentina, ese éxito en Europa representó un logro relevante.

Otro elemento que capturó al público fue el personaje antagónico de Sor Paulina, interpretado por María Rosa Gallo: una figura sádica y autoritaria que imponía castigos a las jóvenes internadas en el convento, y que aportó dramatismo y morbo a la trama. Según los responsables creativos, los guiones exploraron situaciones extremas que incrementaron la tensión narrativa.

Treinta y cinco años después, la serie despierta nostalgia y materia de archivo: se informó que el material original está siendo restaurado y digitalizado, lo que permitirá revivir la novela en formatos actuales. En su momento, La extraña dama logró imponerse en un contexto económico y social adverso, demostrando que una producción bien cuidada y una historia de amor intensa podían captar la atención masiva del público.

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