18 de febrero de 2026
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Contrastes en movilidad urbana entre Santiago y Lima

La movilidad urbana atraviesa un momento decisivo a nivel global. Un estudio reciente de Boston Consulting Group (BCG) indica que más del 90% de las ciudades han fijado metas para 2035 destinadas a reducir el uso del automóvil privado y priorizar alternativas más sostenibles, como el transporte público, la bicicleta y los desplazamientos a pie.

No obstante, el informe señala que la mayoría de las ciudades van rezagadas: los avances son mucho más lentos de lo previsto y existe una brecha considerable entre las metas establecidas y el progreso real.

Desempeño de las ciudades latinoamericanas: fortalezas y desafíos

El BCG City Mobility Compass, que se apoya en más de 20 indicadores y encuestas a líderes urbanos, identifica logros y obstáculos en las principales urbes de América Latina.

Santiago de Chile encabeza la región con una puntuación cercana a 6 sobre 10, impulsada por un sistema de transporte público robusto y buena integración entre metro, buses y modos activos. Sus desafíos incluyen aumentar la frecuencia del servicio y mejorar la conectividad de la última milla.

Buenos Aires y Bogotá obtienen alrededor de 5,5 sobre 10. Buenos Aires destaca por la amplitud de su red de transporte público, aunque enfrenta problemas por la antigüedad del subte, calidad del servicio y un menor impulso en sostenibilidad frente a Santiago. En Bogotá, el sistema BRT mejora el desempeño, pero persisten congestión y hacinamiento; la falta de un metro operativo —en construcción y previsto para 2028— limita aún más la capacidad del sistema.

Lima presenta un rezago mayor, con una puntuación aproximada de 3,5 sobre 10. El informe subraya altos niveles de congestión, cobertura limitada del transporte público y una fuerte dependencia del transporte informal y del vehículo privado como principales debilidades.

Brechas estructurales y el impacto de la dependencia del automóvil

BCG encuentra que las ciudades más dependientes del automóvil registran emisiones de CO2 por viaje que duplican a las de aquellas con sistemas de transporte público sólidos, además de tiempos de desplazamiento más largos.

En economías en desarrollo, la insuficiente inversión podría reducir el acceso al transporte público hasta en 15 puntos porcentuales hacia 2040, mientras que la capacidad de los sistemas ferroviarios per cápita podría caer entre un 25% y un 30% debido al crecimiento poblacional.

Según Cristián Carafí, managing director y socio de BCG, las brechas entre objetivos y resultados son relevantes: hoy las principales ciudades de la región enfrentan desfases de entre 10 y 15 puntos porcentuales respecto a sus metas de movilidad para 2035, en un contexto en el que históricamente solo avanzaron entre 3 y 5 puntos por década.

Claves para avanzar hacia una movilidad urbana eficiente y sostenible

El informe enfatiza que las decisiones basadas en evidencia y un enfoque integral en políticas públicas marcan la diferencia. Las ciudades con menor dependencia del automóvil logran hasta el doble de eficiencia en emisiones y reducen considerablemente el tiempo perdido por congestión.

Priorizar la integración del transporte público, mejorar la calidad del servicio y atender la última milla son medidas esenciales para reducir las brechas actuales.

La transformación urbana requiere identificar con claridad las oportunidades y desafíos, evitar soluciones aisladas y usar datos en tiempo real para orientar las inversiones.

Con ese objetivo, BCG desarrolló la herramienta digital City Mobility Health Check Tool, que permite a las ciudades evaluar su desempeño, compararse con urbes similares y obtener guía práctica para la toma de decisiones y la planificación a largo plazo.

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