19 de febrero de 2026
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Vecinos rastrean malos olores para combatir la polución

Brendola, una localidad de alrededor de 4.000 habitantes en el norte de Italia, forma parte de una estrategia para localizar el origen de olores desagradables, según informa The Guardian. Está situada en la provincia de Vicenza, dentro del extenso Valle del Po, una de las zonas más productivas del país y también una de las más afectadas por la contaminación en Europa.

Su posición, al final del valle y antes de las estribaciones alpinas, favorece que muchos contaminantes generados en la región se acumulen en su entorno.

En los últimos años, numerosos residentes que viven cerca de áreas industriales han presentado denuncias por olores persistentes en el aire. Ante esto, las autoridades locales han implementado varios protocolos para mejorar la calidad ambiental.

El alcalde Bruno Beltrame ha subrayado que existe una normativa estricta para las empresas y que se aplican sanciones económicas significativas cuando no se cumplen las reglas.

La respuesta institucional ha ido acompañada de un cambio en la actitud de los habitantes: según Beltrame, la población ha mostrado mayor sensibilidad y disposición para cuidar su entorno y su calidad de vida.

“Ahora son más propensos a querer mejorar su calidad de vida y el entorno. Así que cuando ven residuos abandonados o huelen aire viciado, lo denuncian”, explicó el alcalde.

En ese marco, el municipio lanzó recientemente una iniciativa para combatir los malos olores en barrios cercanos a las áreas industriales: la contratación de seis “evaluadores de olores” durante un programa previsto por seis meses.

Impulsada por el alcalde, la propuesta pretende reforzar la vigilancia ambiental incorporando la percepción sensorial humana como herramienta de monitoreo.

La tarea de los evaluadores consiste en recorrer las zonas identificadas como problemáticas y, al detectar olores desagradables, registrar y describir sus impresiones en una aplicación específica desarrollada para ello.

El objetivo es rastrear el origen de las emisiones para identificar las fuentes responsables y tomar medidas. Según Beltrame, este método ya dio resultados en el pasado.

“Hicimos una investigación similar hace unos cinco años en una zona industrial cercana a donde ahora se registran los malos olores. Gracias a eso, logramos identificar las empresas que emitían los olores”, relató el alcalde. Actualmente se amplía la investigación para determinar si se trata de las mismas empresas o de nuevas fuentes.

La iniciativa está dirigida por una empresa especializada en medición de olores industriales, que entrenará a los seleccionados para diferenciar entre distintos tipos de emisiones, desde las procedentes de fábricas hasta las relacionadas con residuos industriales o alcantarillado.

El proceso de selección exige que los aspirantes no padezcan alergias ni enfermedades respiratorias como el asma, dado que requiere exposición al ambiente. También es obligatorio disponer de automóvil y teléfono inteligente, ya que los recorridos cubren varios puntos críticos y los reportes se registran en la aplicación.

El lanzamiento inicial, realizado antes de Navidad, no tuvo éxito; Beltrame atribuyó la escasa participación a la cercanía de las fiestas.

Tras relanzar el anuncio en redes sociales la respuesta mejoró y cerca de una docena de personas presentó su solicitud. “La mayoría son estudiantes universitarios con tiempo libre entre clases, y muestran mucho interés”, concluyó el alcalde.

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