28 de febrero de 2026
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Impacto del conflicto en Medio Oriente en petróleo y Argentina

La estabilidad del mercado energético global depende hoy de una franja marítima de apenas tres kilómetros. El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, con Irán e Israel en el centro, volvió a poner en foco al Estrecho de Ormuz. Por esa vía transitan cerca de 20 millones de barriles diarios de crudo y productos refinados, además del gas natural licuado (GNL) que llega desde Qatar, lo que convierte al área en un punto crítico para el suministro energético mundial.

Especialistas consultados por Infobae coinciden en que, aunque un cierre total del paso sería extremo, la mera posibilidad de bloqueos o el aumento de costos logísticos ya está afectando los precios. Ataques a instalaciones estratégicas y el encarecimiento de los seguros configuran un escenario de mayor volatilidad que podría empujar al Brent hacia y por encima de los tres dígitos.

El Estrecho de Ormuz: entre la especulación y el bloqueo real

Emilio Apud, ex secretario de Energía de la Nación, distingue dos efectos principales. El primero es un “efecto especulación”: subida de precios por cobertura de riesgo ante la incertidumbre. El segundo, más grave, sería el impacto real de un bloqueo físico del estrecho.

Apud explicó que en el Estrecho de Ormuz existe una franja de unos tres kilómetros por donde pueden transitar los grandes buques tanque. “Si se hunde un barco en uno de los canales, se genera un problema tremendo”, dijo, y advirtió que la infraestructura alternativa de ductos no alcanza para reemplazar el volumen bloqueado. Sin la ruta habitual, los buques tendrían que rodear África y entrar por el Canal de Suez, lo que añadiría al menos dos semanas de viaje y mayores costos operativos.

Pese a la gravedad del riesgo, Apud considera poco probable un bloqueo prolongado por los intereses en juego, en particular los de Estados Unidos. Señaló que a Washington no le conviene una escalada que dispare el precio del petróleo y la inflación, y que Irán tampoco podría mantener una obstrucción sostenida. No obstante, advirtió con firmeza: “Si el estrecho efectivamente se bloquea de forma total, el barril superará ampliamente los USD 100”.

La prima de riesgo y el estrangulamiento de la oferta

Matías Togni, analista de la consultora Next Barrel, observa que el cierre del estrecho puede ser más “virtual” que físico, impulsado por el sector financiero y de seguros. El aumento de la prima de riesgo para los barcos petroleros puede llevar a recomendaciones de frenar operaciones aunque siga habiendo tráfico.

Según la industria, una demora de apenas cuatro o cinco días en los envíos hacia Asia —donde China e India son los principales destinos— podría provocar un estrangulamiento de la oferta. Togni estima que, de inmediato, el petróleo podría subir casi un 5%, situándose alrededor de 80 dólares por barril, niveles no vistos desde abril de 2025.

El analista señala además que la táctica de Irán de presionar a través de ataques introduce una variable nueva y peligrosa, ya que instalaciones, terminales o tanques pueden verse comprometidos. Si la guerra se regionaliza, los precios altos podrían sostenerse por más tiempo; la duración del conflicto será determinante.

Los beneficios para Argentina

De forma paradójica, la tensión en Medio Oriente puede ofrecer una ventaja para la economía argentina, aunque con el riesgo de mayor inflación interna. Expertos destacan que el país está en una posición particular por el aumento de su capacidad exportadora de crudo desde la cuenca neuquina.

Apud señaló que un alza del precio internacional mejora el flujo de caja de las petroleras que exportan. Actualmente el crudo argentino se vende en torno a los USD 70 por barril, por lo que un salto en la cotización internacional podría acelerar inversiones en Vaca Muerta al aumentar la rentabilidad de proyectos no convencionales.

Por su parte, Togni identifica un “doble beneficio” para el sector local: además del aumento del Brent por la tensión bélica, parte del descuento que históricamente aplicaba el petróleo argentino —entre 3% y 4% respecto al Brent— podría reducirse o eliminarse, mejorando la valuación relativa del crudo argentino frente a un suministro global más ajustado.

El impacto en el surtidor y la inflación local

Sin embargo, mayores ingresos por exportaciones tienen su contracara en el mercado interno. En una economía con alta inflación como la argentina, cualquier alza del petróleo presiona los costos en toda la cadena productiva.

Apud aclaró que el crudo no explica todo el precio final del combustible, pero sí una parte importante: “El petróleo forma parte del 40% del precio final del combustible”. Aun así, un barril más caro encarece el transporte de cargas y pasajeros, generando efectos en cadena sobre los precios de bienes y servicios.

En síntesis, para la industria petrolera y las cuentas externas la crisis puede actuar como catalizador de inversiones, pero para los consumidores representa un factor adicional de presión inflacionaria. La duración de la tensión en Ormuz determinará si Argentina logra aprovechar los beneficios de Vaca Muerta o si el aumento de costos y combustibles opaca esas ventajas.

La reacción de los mercados bursátiles

La incertidumbre bélica también impacta de inmediato en los mercados financieros. Analistas prevén que la reapertura de las bolsas tras el recrudecimiento del conflicto estará marcada por fuerte volatilidad y una tendencia a buscar activos refugio.

Alicia García-Herrero, economista jefe para Asia-Pacífico en Natixis, adelantó a CNBC que el inicio de las operaciones podría ser “áspero y de aversión al riesgo”, con caídas en bolsas globales del orden del 1% al 2% o más. También espera retrocesos modestos en los rendimientos de los bonos estadounidenses (5 a 10 puntos básicos) y un aumento inmediato del precio del petróleo entre 5% y 10%.

Billy Leung, estratega de Global X ETFs, añadió que la inestabilidad acentuará la volatilidad en sectores cíclicos y de “alta beta”, con tendencia a la baja en la apertura de mercados internacionales. David Roche, estratega de Quantum Strategy, señaló que la profundidad del impacto dependerá de la duración de la operación militar: si es breve, los efectos podrían ser temporales; si se extiende a una confrontación regional, los inversores deberán reconfigurar carteras ante un escenario más prolongado de crisis.

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