La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó una fuerte venta en los principales mercados financieros. Los futuros de las bolsas estadounidenses abrieron a la baja; el S&P 500 y el Nasdaq 100 perdieron cerca de 1% en las primeras horas de negociación en Asia. Las acciones australianas siguieron la tendencia y los inversores se protegieron reduciendo su exposición a activos de riesgo.
El índice Nikkei 225 de Tokio retrocedió 2,07%, ubicándose en 57.628,07 puntos al inicio de la jornada del lunes.
En el mercado petrolero, los contratos de referencia llegaron a dispararse hasta un 13% por el temor a interrupciones en el suministro global tras los ataques y el cierre temporal del estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial.
El West Texas Intermediate (WTI) avanzó 7,3%, situándose en USD 71,94 el barril en la primera sesión. El oro, considerado activo refugio, subió 1,5% hasta USD 5.357,53 la onza.
En divisas, el dólar estadounidense se fortaleció y el franco suizo mostró ligeras ganancias frente a las principales monedas. El euro cedió 0,3% y el yen japonés cayó 0,2% frente al dólar; el dólar australiano y el yuan se depreciaron en un contexto de aversión al riesgo. Los bonos soberanos de Australia y Nueva Zelanda, percibidos como más seguros, avanzaron en la apertura de sus mercados.
La tensión en Medio Oriente llegó en un momento de alta sensibilidad para las bolsas, que recientemente sufrieron su mayor caída mensual desde abril.
“Los ataques liderados por Estados Unidos en Irán han impulsado los precios del petróleo y reavivado el riesgo geopolítico”, señaló Adam Hetts, jefe global de Multi-Activos en Janus Henderson.
“Por ahora, los mercados descuentan un conflicto limitado, pero si la escalada se prolonga, el impacto puede ser mayor. En estos momentos, la diversificación y la visión de largo plazo son esenciales”, agregó.
Según Bloomberg Economics, un cierre prolongado del estrecho de Ormuz podría llevar el precio del petróleo hasta USD 108, con efectos directos en la inflación global. El tráfico de petroleros ya está casi paralizado y tres buques fueron atacados cerca del Golfo Pérsico, lo que aumenta el riesgo de escasez de suministro.
Irán, en tanto, ha afirmado que no pretende cerrar formalmente el paso, pero las alteraciones en rutas y los mayores costos de los seguros ya encarecen el transporte de crudo.
“La situación complica aún más un momento frágil para los mercados, que ya estaban nerviosos por la inteligencia artificial y posibles tensiones en el crédito”, advirtió Dec Mullarkey, director en SLC Management. El alza de los precios de las materias primas podría forzar liquidaciones adicionales de acciones si los inversores reducen aún más su exposición al riesgo.
Ajay Rajadhyaksha, jefe global de investigación de Barclays, señaló que todavía no es momento de comprar en la baja: “El riesgo-recompensa no parece atractivo. Si las acciones caen más de 10%, será hora de comprar, pero aún no”.
El aumento del petróleo también complica la dinámica de los bonos del Tesoro: aunque la búsqueda de refugio suele reducir rendimientos, un shock inflacionario derivado del crudo puede presionar las tasas al alza.
En el detalle de la jornada, el S&P 500 cayó 0,8% hacia las 8:13 en Tokio y el S&P/ASX 200 de Australia retrocedió 0,4%. En el mercado cambiario, el euro bajó a USD 1,1781, el yen se depreció hasta 156,35 por dólar y el yuan offshore se situó en 6,8771. Bitcoin y Ether subieron levemente. El oro ganó 1,5% y el petróleo llegó a subir hasta 13% en el arranque de una semana marcada por la guerra y la tensión en el Golfo.
(Con información de AFP y EFE)

