Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se reúnen en Bruselas para intentar desbloquear un préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, cuya aprobación está paralizada por la oposición del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que condiciona el respaldo a la reapertura de un oleoducto clave.
Hungría mantiene su veto al paquete de ayuda mientras reclama soluciones por los daños en el oleoducto Druzhba, que transporta petróleo desde Rusia hacia Hungría y Eslovaquia. Budapest acusa a Ucrania de retrasar las reparaciones y vincula la asistencia financiera a la restauración del suministro.
Orbán ha resumido su postura con frases contundentes: “Sin petróleo, no hay dinero”, y ha afirmado que, para que Ucrania reciba los fondos europeos, el oleoducto Druzhba debe volver a funcionar, ejerciendo presión sobre las negociaciones.
Desde Kiev, el presidente Volodímir Zelensky calificó esa vinculación como “chantaje”, subrayando que Ucrania atraviesa necesidades presupuestarias críticas tras cuatro años de guerra y que la ayuda europea es urgente.
La Comisión Europea envió un equipo técnico para colaborar en la restauración del tránsito de petróleo, pero el gobierno húngaro rechazó la iniciativa y la describió como un gesto simbólico, lo que mantuvo el conflicto estancado.
Diplomáticos europeos reconocen el desgaste que genera la postura de Orbán, que ha retrasado en varias ocasiones decisiones importantes sobre Ucrania. Varios interlocutores del bloque expresan cansancio ante su actitud.
El conflicto adquiere mayor complejidad porque Orbán ya había aceptado el préstamo en una cumbre anterior en diciembre, lo que aumenta la presión política para que cumpla ese compromiso, aunque persisten dudas sobre su disposición a ceder.
Un funcionario alemán citado por la AFP dijo que hay “cierto impulso” en las conversaciones sobre el oleoducto y que una reunión cara a cara entre líderes podría facilitar un acuerdo, aunque no todos comparten ese optimismo.
Otro diplomático de la UE se mostró escéptico sobre avances inmediatos y consideró que Orbán probablemente no cederá, en una postura que cuenta con apoyo en su electorado.
La proximidad de las elecciones nacionales en Hungría, previstas para el 12 de abril, influye en la estrategia de Budapest: el primer ministro enfrenta una contienda ajustada frente a su rival Peter Magyar, y la dinámica electoral condiciona también la actitud de otros líderes europeos que buscan evitar confrontaciones públicas.
Si la cumbre no consigue resolver el bloqueo, fuentes europeas estiman probable que la decisión quede aplazada hasta después de las elecciones húngaras, un escenario que preocupa en Bruselas por sus efectos sobre las finanzas ucranianas.
Según cálculos internos, Kiev necesitaría una inyección de fondos a comienzos de mayo para mantener sus operaciones, por lo que la decisión sobre el préstamo debería adoptarse a mediados de abril, lo que añade urgencia a las negociaciones.
Se barajaron mecanismos alternativos para ayudar a Ucrania sin la aprobación húngara, pero diplomáticos europeos descartaron esa opción y subrayaron la falta de vías paralelas viables.
“No hay soluciones provisionales ni plan B. Solo hay un plan, y ese es el plan A”, afirmó un diplomático, que añadió que Orbán debería respetar la promesa dada anteriormente.
(Con información de AFP)



