16 de febrero de 2026
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Tensión Japón-China por Taiwán hunde turismo y economía de Tokio

El empeoramiento reciente de las relaciones entre Japón y China por la cuestión de Taiwán está teniendo un efecto significativo sobre la economía japonesa, que depende en gran medida del turismo y del comercio con China. Pekín ha recomendado a sus ciudadanos no viajar a Japón tras las declaraciones de la primera ministra Sanae Takaichi sobre la defensa de Taiwán en caso de conflicto, lo que ha provocado una caída marcada en los visitantes chinos.

Las llegadas de turistas desde China retrocedieron un 45% en diciembre respecto al año anterior, según datos oficiales, y el gasto turístico cayó un 2,8% hasta los 45.600 millones de USD en el último trimestre de 2025. Es la primera caída interanual en más de cuatro años. Grandes almacenes, que tradicionalmente se benefician del turismo chino, prevén descensos de beneficios de dos dígitos hasta febrero.

China aporta cerca de una cuarta parte de los visitantes extranjeros a Japón y, según la Organización Nacional de Turismo japonesa, estos viajeros gastan alrededor de un 25% más que el resto. El Ministerio de Asuntos Exteriores de China reiteró su advertencia sobre la “inestabilidad de la seguridad pública” antes del Año Nuevo Lunar, lo que reforzó la recomendación de evitar viajes a Japón.

Además del efecto sobre el turismo, existe el riesgo de tensiones comerciales. Japón teme que China restrinja la exportación de tierras raras, insumos clave para sectores como la automoción eléctrica y la defensa. Aunque Tokio busca diversificar proveedores, sigue dependiendo de las importaciones chinas; Barclays calcula que las reservas actuales cubrirían entre 60 y 180 días de demanda industrial.

En este contexto, el crecimiento económico de Japón fue del 0,2% en el último trimestre de 2025, por debajo de las previsiones del mercado (1,6%). En términos interanuales, el PIB avanzó un 1,1%, impulsado por la recuperación del consumo privado, que representa cerca del 60% del PIB y creció un 1,4% en el año. No obstante, el consumo se desaceleró al 0,1% en el último trimestre, afectado por el aumento del precio de los alimentos.

La inversión corporativa subió un 1,5% anual y un 0,2% trimestral, mientras que la inversión inmobiliaria aumentó un 4,8% en el último trimestre tras una caída anterior. Las exportaciones crecieron un 2,9% interanual, aunque retrocedieron un 0,3% en el trimestre más reciente, y las importaciones subieron un 4% en el año, lo que limitó el impulso al crecimiento.

La primera ministra Sanae Takaichi, confirmada en el cargo tras su contundente victoria electoral el 8 de febrero, pretende reforzar la economía mediante inversión pública en sectores estratégicos como semiconductores y estudia la posible suspensión temporal de determinados impuestos al consumo para aliviar la presión sobre los hogares. El gobierno aprobó además un presupuesto complementario multimillonario, según el portavoz Minoru Kihara, con el objetivo de sostener el crecimiento y proteger el nivel de vida.

El Banco de Japón mantiene su intención de normalizar gradualmente la política monetaria después de años de tipos ultrabajos, si bien el débil dinamismo económico y la persistente inflación han frenado subidas de tipos inmediatas. Analistas como Kazutaka Maeda, del Instituto de Investigación Meiji Yasuda, advierten que la recuperación sigue siendo frágil y que la economía debe demostrar capacidad de crecimiento sostenido.

Por otra parte, la presión arancelaria de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump continúa repercutiendo en la industria exportadora japonesa. Aunque los aranceles sobre productos japoneses, en especial los automóviles, se han estabilizado en apariencia, las empresas mantienen cautela ante un entorno internacional incierto. El crecimiento de Japón en 2026 dependerá de la evolución de los salarios reales, del poder de compra de los hogares y del desarrollo de conflictos diplomáticos y comerciales con socios clave.

Naohiko Baba, economista jefe de Barclays en Japón, calcula que la política fiscal expansiva del gobierno podría añadir entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales al crecimiento del próximo ejercicio, aunque el “riesgo China” no puede cuantificarse con precisión. Si las restricciones al turismo y a las exportaciones se intensifican, la economía japonesa podría sufrir una nueva desaceleración en los meses venideros.

(Con información de EFE y Reuters)

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