28 de marzo de 2026
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Fabio Alberti vuelve al teatro con Peperino Pómoro y revive el humor de los 90

Fabio Alberti es una figura clave del humor argentino, conocido por sus personajes en Cha Cha Cha y Todo x 2 pesos. Personajes como Boluda Total y Peperino Pómoro siguen teniendo presencia en televisión y en videos virales en redes. Tras su presentación en el Movistar Arena con Alfredo Casero hace tres meses, Alberti prepara el regreso de Peperino con un espectáculo teatral que adelantó a Teleshow.

Además de la risa que generó en el público, su trabajo dejó huella social, sobre todo por el segmento “Todos juntos en capilla”, donde interpretaba a un párroco que relataba las peripecias de Peperino Pómoro. Ese sketch provocó reclamos de distintas asociaciones y cartas dirigidas a canales y anunciantes. Ahora presenta “La Apocalipsis Existe”, una versión renovada que se estrenará el 12 de abril en el Teatro Picadero y se presentará los domingos de abril a las 22, bajo la producción de Giuliano Bacchi, marcando el regreso del personaje a las tablas.

En esta nueva propuesta, Alberti busca reinventar ese universo absurdo y satírico: además del cura legendario, llevará al escenario personajes como Beto Tony y su Muñeco, el Ángel de Britos, María Magdalena Ruíz Guiñazú y Sorobongo, líder de la Iglesia Maryland. El espectáculo combina elementos nostálgicos y novedades para atraer tanto a quienes ya conocen su trabajo como a nuevas audiencias.

—Volvés al teatro con Peperino Pómoro, un personaje icónico para varias generaciones. ¿Cómo surgió la idea de este show y por qué ahora?

—Después de 14 meses con Cha Cha Cha, que culminó en el Movistar Arena, percibí el afecto del público por Peperino. Giuliano Bacchi, el productor, me propuso hacer un espectáculo y decidí aprovechar ese impulso. Peperino funciona como la excusa central, pero en total son cinco personajes en escena, entre ellos el cura, Beto Tony, el niño cantor, el Ángel de Britos, María Magdalena Ruíz Guiñazú y el Sorobongo, líder supremo de la Iglesia Peperianal.

Me acompaña en escena Rolo Biondo en varios números. El título, “La apocalipsis existe”, responde a que el cura atraviesa una crisis que podría llamarse apocalipsis; además, es un nombre que me atrae estéticamente, inspirado en Violeta Lo Re.

—¿Qué cambia para vos cuando tus personajes pasan de la televisión al teatro?

—El cambio principal es el contacto directo con el público. En televisión, sobre todo al principio, uno trabaja casi al vacío; no siempre se toma dimensión de la repercusión. En el teatro recibís el cariño cara a cara y eso trae mensajes conmovedores, como gente que guardaba las grabaciones y se juntaba a verlas en momentos difíciles. Con los años aprendí a aceptar y disfrutar ese afecto.

—Durante la pandemia, muchos de tus personajes y sketches se viralizaron en redes, incluso en TikTok y WhatsApp. ¿Cómo vivís este revival de tu humor?

—Se viralizó bastante y es algo positivo: llegan stickers, memes y videos de personajes como Peperino y Manuk. Es bueno que el humor siga circulando y conectando con la gente por nuevas vías.

—¿Cómo nació el personaje de Peperino? ¿Hubo alguna inspiración concreta?

—La idea vino de observar los cierres de transmisión de la tele y a un cura que hacía ese cierre en Canal Nueve. También me influenció El mundo de Ante Garmaz. Quise crear un cura que habla mucho pero no dice nada concreto, que capta la atención del espectador y lo deja sin saber exactamente qué escuchó; eso era la apuesta.

—¿Alguna vez te intentaron censurar con este personaje?

—Sí: la Fundación Argentina del Mañana presionó a los auspiciantes y tuvimos que sacar el segmento por un mes. Cuando volvió, hice cambios de puesta, como sustituir imágenes religiosas por una playa y quitar el cleriman. A pesar de las quejas, muchos seminaristas y estudiantes de teología se reían con el personaje. En algunos casos, quienes enviaban cartas ni siquiera habían visto el sketch.

—¿Te sorprendió que la gente te pidiera casamientos como Peperino?

—He participado en unas 20 bodas no religiosas, en fiestas y eventos: aparezco unos minutos y hago un discurso humorístico. Al principio algunos creen que es real, pero enseguida entienden que es parte del espectáculo; resulta divertido.

—En el Movistar Arena, te comprometiste con tu pareja. ¿Cómo viviste ese momento?

—Llevamos dos años juntos y decidí proponerle matrimonio en ese contexto. Fue inesperado y algo caótico porque no tenía todo planificado, pero al final salió bien a pesar de la timidez de mi pareja.

—¿Hay planes de boda o de celebrar en el teatro?

—Todavía no hay planes concretos. Me gusta la idea de proponerle de forma distinta en algún estreno, quizá sin avisar, pero por ahora es una posibilidad abierta.

—¿Cómo es tu vida en Uruguay y el restaurante que abriste allí?

—Vivo desde hace unos años en Edén, Uruguay, y tengo un restaurante a puertas cerradas en mi casa llamado Choto. Es un proyecto informal: los comensales reservan, vienen y yo cocino y los recibo. Disfruto mucho de esa dinámica de anfitrión.

—¿Cómo manejás el equilibrio entre el teatro y tu vida en Uruguay?

—Después de tanto tiempo de giras y viajes con Cha Cha Cha quise descansar y dedicarme al restaurante por un tiempo; por eso no participé en la temporada de Mar del Plata. Busco organizar los proyectos para poder combinar ambas vidas.

—¿Cómo te preparás para el nuevo show, con tantos personajes y textos?

—Ensayo diariamente la letra, hago videollamadas con Rolo para coordinar los sketches y ajustamos 23 pistas de sonido y video. También grabé locuciones con el locutor Maxi Tissot para un proyecto musical llamado Dúo Paraqueledén. Es mucho trabajo técnico y creativo, pero me entusiasma y cada día aparecen nuevas ideas.

—¿Qué te gustaría que se lleve el público después de verte en el escenario?

—Que el público guarde un recuerdo de Peperino, algo simbólico como una “estampita” que funcione como recuerdo y les genere protección o cariño, en tono jocoso y afectuoso.

—¿Qué expectativas tenés para el futuro del show?

—La intención es recorrer el país, con funciones viernes y sábados en provincias y domingos en la Capital, y si se puede, llevarlo a España como hicimos con Cha Cha Cha. Espero que el espectáculo funcione y que el público lo disfrute tanto como yo.

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