13 de mayo de 2026
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Parlamento israelí disuelto y futuro de la coalición de Netanyahu

La coalición que gobierna Israel presentó este miércoles un proyecto de ley para disolver la Knéset y convocar elecciones anticipadas. La iniciativa, impulsada por el Likud del primer ministro Benjamín Netanyahu, fue suscrita por los líderes de los seis partidos que integran la alianza y busca controlar el calendario electoral.

El proyecto establece que la fecha de los comicios será fijada por el Comité de la Cámara de la Knéset, entre un mínimo de 90 días y un máximo de cinco meses tras la aprobación de la ley. En todo caso, las elecciones deberán celebrarse antes del 27 de octubre, fecha en que vence el mandato legislativo actual.

La crisis con los partidos ultraortodoxos

La presentación del proyecto es consecuencia de la ruptura con los socios ultraortodoxos de la coalición. El rabino Dov Lando, líder espiritual de Degel HaTorah, ordenó a sus diputados promover la disolución de la Knéset “lo antes posible”, afirmando que ya no confiaban en Netanyahu, y la corriente lituana del partido Judaísmo Unido de la Torá (UTJ) dejó de coordinar votos con el gobierno.

Los partidos haredí acusan a Netanyahu de no haber cumplido su promesa de aprobar una exención permanente del servicio militar para jóvenes que estudian en yeshivas. El primer ministro había intentado negociar para evitar su salida de la coalición, pero anunció que la legislación no se aprobaría antes de las elecciones, lo que eliminó el principal incentivo para que esos socios permanecieran en el gobierno.

La maniobra para controlar el proceso

La fragilidad de la mayoría quedó en evidencia horas antes de la presentación: la coalición retiró todos los proyectos programados para lecturas preliminares en la Knéset, incluyendo una polémica ley de nombramientos que habría dado al Ejecutivo amplia autoridad para designar y destituir a altos cargos —como el fiscal general, el jefe del Estado Mayor, el director del Shin Bet y el comisionado de Policía—. La oposición había retirado previamente sus iniciativas para demostrar que la coalición no tenía suficiente apoyo.

El jefe de disciplina de la coalición, Ofir Katz, presentó formalmente el proyecto de disolución con el respaldo de legisladores de UTJ, Shas, Nueva Esperanza, Sionismo Religioso y Otzma Yehudit. La jugada buscó adelantarse a una iniciativa similar de la oposición, que había presionado al presidente de la Knéset, Amir Ohana, para celebrar una votación preliminar ese mismo miércoles.

Las posiciones sobre la fecha electoral

Dentro de la coalición persisten desacuerdos sobre la fecha de las elecciones. Degel HaTorah apuesta por el 1 de septiembre, mientras que Shas prefiere el 15 de septiembre, durante las Altas Fiestas, con la expectativa de una mayor participación de su electorado, según el ministro Arye Deri. Por su parte, dirigentes del Likud y del Sionismo Religioso consideran que convocar en los primeros días de septiembre sería un error.

El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich —autor del último presupuesto del periodo legislativo— presiona para posponer los comicios hasta el 27 de octubre por temor a que su partido quede por debajo del umbral electoral. Cercanos a Netanyahu también buscan retrasar la votación para acumular logros militares y diplomáticos que fortalezcan su posición ante los votantes.

El escenario opositor y el estado de las encuestas

La oposición también apoya la disolución de la Knéset, por lo que la aprobación del proyecto se considera prácticamente segura. Según las normas parlamentarias, la votación preliminar no puede celebrarse antes del lunes, y algunos medios israelíes señalan que el texto podría someterse a voto el 20 de mayo.

Un sondeo del canal público Kan publicado el martes sitúa al Likud en primer lugar con intención de 26 escaños —por debajo de los 32 que tenía en la Knéset saliente—. Le sigue la alianza Beyahad (la lista conjunta del centrista Yair Lapid y el ex primer ministro Naftali Bennett) con 25 escaños, y después Yashar, la formación de centroderecha del ex jefe militar Gadi Eisenkot.

Las encuestas recientes proyectan que los partidos de la oposición podrían obtener una mayoría en la Knéset; sin embargo, varios líderes opositores —incluido Bennett— han descartado gobernar con el apoyo de partidos árabes, lo que podría impedir al bloque anti‐Netanyahu alcanzar una mayoría gobernante incluso si suma más escaños.

Netanyahu: elecciones con juicio pendiente y diagnóstico de cáncer

Netanyahu, de 76 años, ha sido primer ministro durante más de 18 años en total desde 1996, más que cualquier otro en la historia de Israel. Enfrenta un prolongado proceso judicial por corrupción y ha dicho recientemente que fue sometido a una cirugía por cáncer de próstata. Ha confirmado su intención de volver a presentarse a las elecciones.

Lapid y Bennett han anunciado que centrarán su campaña en crear una comisión nacional de investigación sobre los ataques del 7 de octubre de 2023 para determinar responsabilidades, y en aprobar una ley que someta a los judíos ultraortodoxos al servicio militar obligatorio. Lapid calificó el reciente alto el fuego acordado con Irán como “un desastre político”.

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