24 de marzo de 2026
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Doppelganger: campaña rusa que clona medios y manipula elecciones en Latinoamérica

Doppelganger es un término que describe el parecido casi exacto entre dos personas sin relación de parentesco; también se utiliza para denominar operaciones de desinformación que crean versiones falsas de medios legítimos para difundir noticias manipuladas. En Rusia, el término identifica una campaña de propaganda digital que duplica apariencias de medios reconocidos para promover narrativas favorables al Kremlin.

En las últimas semanas se detectó en América Latina una maniobra semejante orientada a mejorar la imagen de Delcy Rodríguez y su gobierno. Según una investigación de Cazadores de Fake News, una red de noticieros falsos en YouTube lanzó más de 50 videos pagos que simulan notas periodísticas y reunieron más de 32 millones de visualizaciones. La operación, dirigida a audiencias venezolanas, reutilizó sin autorización contenidos de Infobae, medio bloqueado en Venezuela.

Con la multiplicación de supuestas menciones en medios creíbles, la campaña buscaba transmitir la impresión de que la gestión de Rodríguez recibía elogios incluso de publicaciones normalmente críticas. En la región, las maniobras fueron manejadas por empresas como F. G. Medios SA y QSocial, esta última dedicada a encuestas, análisis político y marketing.

La operación —identificada como “Hispan Online”— se desplegó en al menos 14 canales de YouTube que imitaban la estética de noticieros de distintos países. Los vídeos no se publicaban de forma pública en los perfiles: se configuraron como “no listados” y se difundían exclusivamente mediante anuncios pagados.

Qué es Doppelganger

La campaña observada en América Latina recuerda la sustitución de identidades mediáticas desarrollada desde Rusia para manipular audiencias. Un estudio del Center for Monitoring, Analyse und Strategy (CeMAS) de Berlín identificó patrones y tácticas aplicadas en campañas electorales y otras operaciones, y calificó a Doppelganger como un elemento de la guerra híbrida rusa destinado a influir en el espacio digital occidental.

Aunque el estudio de CeMAS se centró en acciones en Alemania, fuentes europeas confirmaron a Infobae que tácticas similares también se emplean en América Latina. La operación Doppelganger se consolidó desde febrero de 2022 como una estrategia internacional de desinformación coordinada tras la invasión rusa a Ucrania.

El programa fue diseñado para promover los intereses del Kremlin e influir en la percepción internacional del conflicto. El principal actor identificado detrás del esquema es Social Design Agency (SDA), una empresa rusa dedicada a la manipulación digital en múltiples mercados.

Según los documentos analizados, la SDA supervisa medios y resultados de encuestas en los países objetivo para identificar temas susceptibles de generar contenidos prorrusos.

En sus inicios, Doppelganger fue una operación encubierta orientada a difundir narrativas favorables a Rusia y a debilitar el respaldo internacional a Ucrania. La campaña se dirigió (y en muchos casos sigue activa) principalmente a países europeos y se apoya en técnicas de:

Suplantación; Manipulación mediática; Amplificación artificial de contenidos.

El programa se alinea con objetivos fijados por la administración rusa y busca influir en debates electorales, promover mensajes antieuropeos y antioccidentales, con financiamiento y dirección vinculados a actores estatales.

El cerebro detrás del operativo

La SDA actúa como centro operativo y creativo de la campaña: planifica, analiza escenarios políticos y define temas sensibles por mercado. Documentos internos indican que la agencia monitorea medios y redes sociales, realiza encuestas y adapta estrategias según cada país.

La SDA fija metas cuantitativas y cualitativas, como aumentar la popularidad de fuerzas afines al Kremlin o debilitar el apoyo a actores pro-Ucrania o pro-Unión Europea. Para ajustar mensajes y maximizar alcance recurre a monitoreo sistemático y sondeos.

La táctica principal consiste en clonar portales de noticias y organismos internacionales: reproducen visualmente sitios reconocidos y publican artículos en ruso y en traducciones a otros idiomas, usando direcciones web apenas distintas de las originales para dificultar la detección.

Esos sitios falsos se presentan como fuentes legítimas e incluyen videos, memes y publicaciones atribuidas a figuras públicas, todo pensado para amplificar los mensajes pro-Kremlin hacia audiencias en países como Francia, Alemania, Italia y España.

Estrategias y herramientas utilizadas

La SDA incorpora inteligencia artificial para generar textos e imágenes y combina esos recursos con redes de perfiles y páginas falsas en Facebook, X y Telegram, donde difunde enlaces a los sitios clonados y materiales alterados.

Documentos citados por CeMAS describen cuotas diarias y semanales de publicaciones, memes, videos y comentarios, además del uso de bots, anuncios pagados y redirecciones para eludir controles de plataformas.

Según materiales filtrados, la SDA inflaba resultados ante contratistas mediante métricas exageradas. Entre sus servicios figuraba la producción de contenido para posicionar temas y aumentar apoyo político en determinados sectores.

Infobae accedió a documentos que detallan la logística: por ejemplo, la producción de 70 artículos mensuales (textos de 2.000 a 5.000 caracteres), con diez comentarios por texto, imágenes y traducciones requeriría un equipo de siete redactores, dos editores, un traductor y un diseñador; SDA ofrecía ese paquete por 190.000 rublos al mes —unos 2.400 dólares— sin extras.

Las principales redes sociales han reforzado herramientas técnicas y normativas para detectar y bloquear dominios clonados y anuncios políticos encubiertos, y han intensificado controles sobre perfiles falsos y mecanismos de verificación y reporte.

Pese a estas medidas, Doppelganger sigue creando nuevos recursos digitales para esquivar controles, lo que exige una actualización continua de las estrategias de mitigación por parte de plataformas y autoridades.

El caso alemán

Durante la campaña federal alemana de febrero, CeMAS detectó una ola de desinformación con rasgos de Doppelganger. Mensajes que presentaban a la ultraderecha como alternativa favorable y criticaban a partidos prooccidentales circularon en redes, a menudo acompañados por imágenes y artículos falsificados.

CeMAS identificó 630 mensajes en alemán publicados en X entre mediados de diciembre y mediados de enero con elementos característicos de la operación: clonación de sitios de medios reconocidos, compra de dominios similares y reproducción del estilo editorial original.

Los artículos falsificados, que simulaban proceder de publicaciones como Der Spiegel o de la cadena Welt, fueron amplificados mediante cuentas automatizadas o con comportamiento de bot para incrementar su alcance y aparente credibilidad.

Durante esa campaña la estrategia tuvo un doble propósito: desprestigiar a rivales de la ultraderecha, como Los Verdes, el SPD y la CDU, y promover una imagen positiva de AfD.

La sofisticación de Doppelganger reside en su capacidad para imitar el periodismo profesional, dificultando que los usuarios distingan entre información legítima y propaganda. Aunque originalmente se centró en desinformar sobre la invasión a Ucrania, la táctica evolucionó para influir en electores europeos y socavar la confianza en Occidente.

La Unión Europea y autoridades nacionales han impuesto sanciones a empresas y personas relacionadas con la operación, pero los expertos señalan que esas medidas no han desarticulado por completo la red.

El 28 de octubre el Reino Unido sancionó a la SDA señalando que recibe tareas y financiación del Estado ruso y que, junto con empresas asociadas, intentó llevar a cabo operaciones para socavar la democracia y debilitar el apoyo a Ucrania.

Investigaciones independientes, como las de Correctiv y la ONG Qurium, mostraron que Doppelganger empleó servicios de proveedores europeos para mantener infraestructura, lo que llevó a revocaciones de licencias; sin embargo, persiste la preocupación de que se busquen nuevas vías para eludir sanciones y continuar operaciones de influencia en Europa y otras regiones.

Operaciones similares se han identificado en América Latina, donde Rusia busca mantener o expandir su influencia en países con vínculos estrechos como Venezuela, Nicaragua y Bolivia.

X: @TotiPI

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