25 de marzo de 2026
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72% de bebés usan pantallas a diario

El contacto con pantallas comienza cada vez antes: un porcentaje significativo de bebés interactúa con dispositivos digitales antes del primer año. Los hogares integran tecnología en las rutinas desde edades tempranas, según un informe citado por The Independent.

Los resultados, obtenidos a partir de miles de familias, reflejan una tendencia extendida y plantean preguntas sobre cómo estos hábitos pueden influir en el desarrollo infantil. El uso de pantallas se relaciona con características del hogar y la dinámica familiar, y expertos subrayan la necesidad de orientar su empleo.

Un hábito instalado desde los primeros meses

La investigación del Instituto de Política Educativa (EPI) señala que el 72% de los bebés de nueve meses está expuesto a pantallas a diario. El tiempo medio de exposición reportado es de 41 minutos diarios, lo que indica la presencia habitual de dispositivos en la vida cotidiana.

El análisis se basó en más de 8.000 familias participantes en la cohorte Niños de la década de 2020. A partir de esa muestra, los investigadores del EPI identificaron patrones relacionados con la frecuencia de uso y las condiciones del entorno familiar.

Entre los hallazgos, se observa que los hijos únicos tienen una mayor probabilidad de exposición diaria, llegando al 80%. Esto sugiere que la composición del hogar influye en la relación temprana con la tecnología.

Diferencias según el entorno familiar

El estudio también registró variaciones según el tipo de hogar. Los bebés de familias monoparentales pasan, en promedio, 47 minutos diarios frente a pantallas, mientras que aquellos que viven con dos progenitores registran unos 39 minutos.

Aunque el promedio general es inferior a una hora, existe un pequeño grupo que supera esa cifra. Aproximadamente el 2% de los bebés reporta más de tres horas diarias de exposición, un dato que los especialistas del EPI consideran relevante por su posible relación con otras actividades.

En esos casos de alta exposición se observó menor frecuencia de prácticas como paseos al aire libre, lectura de cuentos o canto, actividades consideradas importantes para el desarrollo en la primera infancia.

Relación con otras actividades del desarrollo

El análisis también examinó cómo se interrelaciona el uso de pantallas con otras rutinas cotidianas. En cuanto a la lectura, la frecuencia se mantiene estable mientras la exposición no supere las dos horas diarias; la disminución aparece por encima de ese umbral.

Respecto a las salidas al aire libre, los datos muestran una tendencia decreciente según aumenta el tiempo de pantalla: el 80% de los bebés sin contacto diario con pantallas sale a diario; esa proporción baja al 76% entre quienes usan pantallas hasta dos horas y cae al 60% para quienes superan las tres horas diarias.

Estos resultados indican una asociación entre el tiempo frente a dispositivos y la participación en actividades fuera del entorno digital, aunque no establecen una relación de causalidad directa.

El debate sobre el uso de pantallas en la primera infancia

La Dra. Tammy Campbell, especialista en desarrollo infantil, dijo a The Independent que los datos invitan a reorientar el debate desde “cuánto” hacia “qué” y “por qué”: la calidad y el propósito del uso son claves.

Campbell destacó la diferencia entre pantallas para juegos interactivos compartidos y consumo pasivo de contenidos, y afirmó que el uso de dispositivos no necesariamente excluye una infancia activa.

También señaló que las recomendaciones futuras deberían guiar a las familias hacia un uso que favorezca el desarrollo, el vínculo afectivo y el disfrute, en lugar de limitarse a desalentar su uso.

Nuevas directrices en camino

El informe se difundió en un contexto de revisión de políticas públicas sobre el uso de tecnología en la infancia. Se espera que el gobierno británico presente en abril nuevas directrices para menores de cinco años con el fin de ofrecer orientación clara a las familias.

Investigaciones previas en este ámbito indican que el 98% de los niños ya usa pantallas a los dos años. Además, algunos estudios asocian un uso intensivo, cercano a las cinco horas diarias, con una menor cantidad de palabras pronunciadas en comparación con niveles de exposición más bajos, alrededor de 44 minutos diarios.

Estos datos subrayan la importancia del tema en la agenda pública, en un contexto donde la tecnología forma parte de la vida cotidiana desde edades cada vez más tempranas.

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