A más de dos meses del femicidio de Érika Antonela Álvarez, la Justicia de Tucumán reconstruyó la ruta que habría seguido el principal acusado, Felipe Sosa, para dejar el cuerpo en un basural de Yerba Buena. Además de identificar una camioneta implicada en el traslado, los investigadores barajan que el ex militar pudo haber contado con la colaboración de una de las personas detenidas.
Con base en peritajes, cámaras de seguridad y testimonios, se ordenaron cuatro detenciones vinculadas al hecho. Paralelamente, las autoridades evalúan la posible participación de funcionarios con vínculo al ámbito judicial que podrían haber encubierto lo ocurrido.
El Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (Ecif), del Ministerio Público Fiscal, elaboró un informe clave tras analizar registros fílmicos y declaraciones. Según ese estudio, la muerte habría ocurrido en la franja que va desde la noche del 6 de enero hasta la madrugada del 7.
La autopsia determinó que la víctima recibió múltiples golpes en la columna, la cabeza y el rostro; no obstante, los peritos señalaron que la lesión letal se produjo en las vértebras del cuello. El contexto y las circunstancias precisas del ataque siguen bajo investigación.
Las maniobras para ocultar el cuerpo habrían comenzado en la mañana siguiente. Un testigo identificado como Navarro declaró ante la Fiscalía que a las 06:50 recibió una llamada urgente de Sosa, quien le dijo “se me clavó una chica” y le pidió que fuera a su casa en Santo Domingo al 1100.
Según La Voz del Interior, Navarro llegó alrededor de las 09:00 y describió a Sosa “nervioso”, con una pala en la mano, mostrándole un cuerpo en el interior de la vivienda; sin embargo, dijo no haber reconocido el rostro de la víctima.
Tras ese episodio, los investigadores sostienen que Sosa habría planificado el traslado evitando calles y zonas con cámaras activas. Pese a sus supuestas precauciones, algunos registros permitieron reconstruir el recorrido desde su domicilio hasta el basural.
La maniobra registrada comenzó a las 10:33, cuando una cámara captó a una persona colocando una bolsa en una camioneta Volkswagen Amarok frente a la casa. El vehículo desapareció luego de las imágenes por casi 23 minutos, periodo en el que se cree que rodeó la propiedad para entrar por la calle Guyanas y finalmente cargar el cuerpo en la caja.
A las 10:57 la misma camioneta volvió a pasar frente al domicilio; a las 11:09 fue vista en la Avenida Mate de Luna; a las 11:37 en la intersección de Colón y Roca; y a las 11:47 ingresó al barrio Manantial Sur, donde permaneció brevemente en el lugar donde luego se encontró el cadáver. Se estima que el abandono del cuerpo tomó entre 10 y 15 minutos.
El retorno del vehículo también quedó documentado: a las 12:08 fue observado en el Camino de Sirga y a las 12:11 en la Avenida Aconquija, tras lo cual regresó a la zona cercana a la vivienda original.
El Ministerio Público Fiscal señaló que esos movimientos respaldan la hipótesis de un plan deliberado para ocultar pruebas y aportan elementos relevantes para el avance del proceso penal. Además de Sosa y Navarro, hay otras dos personas detenidas.
Una de las detenidas, identificada como J. G., es empleada de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán. Según la investigación, habría estado en el domicilio la noche del hecho y se la menciona como quien entregó las llaves de la Amarok, facilitando la salida de Sosa hacia la provincia de Buenos Aires, lo que abre indagaciones sobre un posible encubrimiento institucional.



