26 de marzo de 2026
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Eketorp, la fortaleza que redefinió la Edad del Hierro escandinava

El fuerte de Eketorp, en la isla sueca de Öland, es uno de los referentes de la arqueología experimental en el norte de Europa y de la reconstrucción de la Edad de Hierro. Desde su excavación completa, el yacimiento ha impulsado tanto la investigación como la divulgación del pasado nórdico y ha protagonizado debates sobre los límites y los desafíos de las reconstrucciones históricas.

Ubicado en el sur de Suecia, Eketorp sintetiza la evolución regional y muestra la transformación de la arqueología hacia formatos educativos. El sitio conserva restos originales y, actualmente, su modelo de gestión y su función educativa lo han convertido en un punto de referencia para entender la arqueología experimental y los museos vivientes en Escandinavia.

Los orígenes del asentamiento se remontan al siglo V, cuando los habitantes de Öland erigieron la primera fortificación de piedra, de unos 57 metros de diámetro, conocida como Eketorp I. Esta fase funcionó como refugio ante agresiones y como espacio para ceremonias religiosas. Aproximadamente un siglo después, el recinto se amplió hasta unos 80 metros, dando lugar a Eketorp II, una comunidad agrícola protegida por un anillo de piedra mayor.

En el siglo VII el lugar fue abandonado por razones que no se conocen con certeza y permaneció deshabitado casi cuatro siglos. En el siglo XI el asentamiento reapareció: se construyeron viviendas de madera y una segunda muralla defensiva, conformando Eketorp III, que sirvió primero como refugio medieval seguro y después como guarnición militar; su uso continuó hasta el siglo XIII.

Excavaciones, hallazgos y etapas de ocupación

En 1964 la Junta Nacional del Patrimonio de Suecia emprendió una excavación integral del fuerte. Durante una década se recuperaron más de 24.000 objetos, entre herramientas, utensilios domésticos y restos animales. Estos hallazgos permitieron reconstruir aspectos de la vida cotidiana y de los rituales de sus habitantes.

La investigación arqueológica documentó las distintas fases de ocupación y aportó datos sobre la arquitectura defensiva, la organización social del asentamiento y la importancia estratégica del pozo central, elemento clave para la localización y la supervivencia del poblado.

De fortaleza antigua a experiencia educativa y turística

A partir de 1978 se inició la reconstrucción parcial de Eketorp y su adaptación como museo viviente. Se erigieron réplicas de casas y murallas basadas en la evidencia arqueológica, y se impulsaron proyectos de arqueología experimental centrados en la vida diaria de la Edad de Hierro y la Edad Media.

En 1984 se abrió un museo en las casas reconstruidas para exponer parte de los hallazgos. Hoy el fuerte es una atracción turística en el sur de Öland donde el público participa en talleres de artesanía, horneado de pan, tiro con arco y observa animales en pastoreo. Estas actividades, guiadas por personal con indumentaria histórica, fomentan el contacto directo con el pasado.

En 2019 la gestión pasó al municipio de Mörbylånga, que registró casi 39.000 visitantes en la primera temporada. El modelo educativo de Eketorp, que combina reconstrucción experimental y divulgación histórica, se ha consolidado como un ejemplo pionero de integración entre ambas disciplinas.

El límite de la reconstrucción: controversia y debate social en Eketorp

En 2005, bajo la gestión del Museo del Condado de Kalmar, se llevó a cabo una reconstrucción experimental basada en hallazgos locales que incluyó la exhibición de cabezas y pieles de caballo, en consonancia con evidencias de sacrificios animales en el entorno, para ilustrar prácticas rituales de la Edad de Hierro.

Algunas personas menores presenciaron la escena, lo que originó denuncias y un procedimiento judicial por supuestas infracciones sanitarias; finalmente el museo fue absuelto. Los responsables defendieron la actuación como una interpretación realista del pasado, realizada por especialistas en arqueología experimental y comparable a prácticas del Centro Experimental de Lejre en Dinamarca, y reconocieron que debieron haber solicitado el permiso sanitario correspondiente.

La polémica reavivó el debate nacional sobre los límites y las responsabilidades en las reconstrucciones experimentales. El equipo sostuvo que es importante mostrar tantos aspectos de la sociedad de la Edad de Hierro como sea posible y que, en ocasiones, es necesario presentar versiones que desafíen a la audiencia en lugar de ofrecer una imagen edulcorada del pasado.

Para quienes gestionan el fuerte, evitar versiones suavizadas que restrinjan la comprensión histórica hace necesaria la reflexión crítica y el debate público como herramientas esenciales en la transmisión de la historia.

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