Luis Zahera volvió a destacarse con un perfil bajo pero gran impacto en Netflix gracias a Animal, una miniserie española que, sin mucha promoción, se ubicó rápidamente entre lo más visto a nivel global. Con solo nueve capítulos, la ficción atrapó a miles de espectadores que la convirtieron en un fenómeno de audiencia.
La historia sigue a Antón, un veterinario rural que, por problemas económicos, deja su trabajo con animales de granja para empezar a trabajar en una tienda de mascotas de alta gama. Ese cambio lo sitúa en un entorno urbano y sofisticado muy distinto al que conocía, y el contraste entre ambos mundos —campo y ciudad, tradición y modernidad, necesidad y apariencia— genera situaciones que combinan humor, incomodidad y momentos absurdos.
La serie se apoya especialmente en la actuación de Zahera, que ofrece un registro más humano y terrenal sin perder la solidez que lo caracteriza. Además, la relación con su sobrina introduce frescura y conflicto, poniendo en juego las diferencias generacionales, los cambios de mentalidad y las frustraciones personales. Sin grandes estridencias ni giros forzados, Animal se plantea como una ficción breve, efectiva y con identidad propia que crece por su tono contenido y su cercanía narrativa.



