29 de marzo de 2026
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Roberto Parra revela su drama en Gran Hermano

Roberto Parra, ganador de la segunda edición de Gran Hermano en diciembre de 2001, define su trayectoria con una mezcla de resignación y franqueza: “No soy de buena suerte”. Tras su paso por el reality, su vida personal y profesional sufrió varios golpes, entre ellos la pérdida de buena parte del premio por el corralito económico: el monto originalmente en dólares se pasó a pesos y, de aproximadamente 200.000 dólares, cobró unos 40.500.

Entró al programa impulsado por la curiosidad y la necesidad: su padre estaba sin trabajo y él quería ayudar. Confiesa que no buscó fama ni armó estrategias; mantuvo sus convicciones y habló con sinceridad. Antes de entrar, ya tenía un problema de salud que no quiso usar para obtener simpatía pública.

Parra reveló que sufre depresión desde los 24 años, seis años antes de ingresar al reality, y que ha sido una lucha prolongada: “Es el día a día. Solo por hoy”. Relata períodos de altibajos, picos de euforia y caídas profundas que lo han dejado aislado en su casa y le han hecho perder momentos familiares importantes. Dice estimar haber pasado entre 12 y 13 años con episodios depresivos que le restaron buena parte de su vida social y afectiva. Actualmente sigue en tratamiento, con terapia, atención psiquiátrica y medicación.

Sobre su paso por la casa, recuerda que, pese a mirar poco el primer Gran Hermano, decidió entrar por curiosidad y por ayudar a su familia. No se marchó pese a haber pensado en la puerta y a que el encierro puede agravar problemas psicológicos. Valora la cercanía de la gente que lo apoyó entonces y reconoce que hoy la visibilidad es diferente, con críticas a su aspecto actual que le afectan por su sensibilidad.

En cuanto a la vida después del programa, trabajó en teatro, en publicidad y promoción y se dedicó al rubro textil y a la venta de autos usados. Hoy declara tener una pequeña pyme que se ocupa de ropa para promoción y publicidad. No está en pareja actualmente; desea encontrar una compañera que pueda entender y acompañar sus circunstancias. Cuenta que, hace años, una relación terminó porque la otra persona no pudo sobrellevar sus recaídas.

Mantiene lazos con algunos compañeros del reality y participará en la biopic sobre Silvina Luna, cuya producción le pidió autorización de imagen para Netflix. Sobre volver a un reality, dice que no iría a competir en una edición dorada, aunque sí podría entrar por un rato o participar como panelista. Subraya que su paso por Gran Hermano fue sincero: tras 119 días aislados, no se puede fingir.

En síntesis, Parra relata una vida marcada por la exposición pública, la pérdida económica vinculada al contexto del país y una larga lucha contra la depresión, pero sostiene una convicción personal de seguir adelante y no perder la esperanza.

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