29 de marzo de 2026
Buenos Aires, 22 C

Julieta Nair Calvo usó ChatGPT para aprender a pedir matrimonio

Comenzó a actuar a los cuatro años, pero hoy su desafío más grande sucede en casa: entre mochilas del jardín, ensayos, colecho y canciones de Michael Jackson en el living.

Acaba de estrenar Annie en el Teatro Broadway, uno de los musicales más conocidos, y la fecha coincidió con el cumpleaños de su hijo mayor.

En un 2026 en el que planifica mudanza y casamiento, Julieta Nair Calvo habla con honestidad sobre maternidad, culpa, deseo, pantallas, lactancia “full”, presión social y la sincronía en su relación. “Soy fanática de la maternidad”, afirma, aunque reconoce que también desgasta la pareja.

Volver al teatro después de ser madre tiene otro significado: una de las razones para aceptar Annie fue imaginar a su hijo viéndola en el escenario.

En esta charla con Infobae se ríe, se emociona y resume su postura: “No quiero dejar de ser quien soy para encajar”.

—Empecemos por la maternidad.

—Mis pequeños: Nino cumplirá cuatro e Isabella cumplió uno en enero. Tenemos dos bebés en casa y disfruto ser madre.

—¿Nunca te dan ganas de escapar?

—No exactamente. Hace poco viajamos solos a San Martín de los Andes por el cumpleaños de Rolo; dejamos a los chicos con los abuelos y yo me fui con mucha emoción y también algo de angustia.

—¿Cuándo se te pasó la angustia?

—En cuanto me subí al auto se calmó. Los abuelos salieron a saludar y, después, disfrutamos el viaje, aunque me cuesta despegarme de los chicos.

—¿Cómo eras de niña?

—Era inquieta y soñaba con estar en la tele. Hablaba sola, tenía amigas imaginarias y practicaba monólogos frente al espejo; desde muy chica supe que quería actuar.

—Tenías una vocación clara.

—Sí. Me siento afortunada de haberlo descubierto temprano; hice mi primera publicidad a los cuatro años.

—¿Y cómo siguió tu carrera?

—Seguí en publicidades, estudié danza y teatro por placer. A los 13 entré en el reality Generación Pop; formamos una banda, hicimos teatro y participé en un programa en vivo mientras seguía yendo a la escuela.

—¿Lo elegías por gusto o por necesidad?

—Lo hacía porque me gustaba. Mis padres guardaban lo que ganaba; con ese dinero pagué viajes y cosas que quería.

—¿Perdiste esos ahorros con el corralito?

—Casi todo. Algo se recuperó en pesos tras un proceso, pero fue una experiencia complicada que ahora miro con humor: “era un departamento”, digo en broma.

—¿La pérdida fue total?

—Casi, porque no había gastado mucho y mis padres tampoco tocaron esos fondos.

—¿Lograste recuperar algo?

—Un poco en pesos, tras un juicio. Tenía alrededor de 16 años y no entendía del todo lo que pasaba; ahora me enoja pensar en lo que se perdió.

—Aun así lo disfrutabas.

—Sí, lo disfruté mucho. Hacía la tarea en los cortes y compartía con chicos con los mismos intereses.

—¿Tu familia te acompañó siempre?

—Siempre me apoyaron y lo valoro mucho; sin ese respaldo probablemente hubiese tardado más en ser quien soy.

—Tu formación se nota en Annie; muchos elogian tu trabajo.

—Es impresionante: la puesta de Tato Fernández, la dirección y el equipo son muy profesionales, al estilo Broadway. Amo trabajar con niños talentosos; no tiene comparación.

—Las condiciones de trabajo no son las mismas que cuando eras chica.

—Gracias a Dios no. Las niñas no trabajan tantas horas, rotan los elencos y hay más cuidado del tiempo de los chicos.

—¿Cómo conviven la carrera y la maternidad?

—Son dos amores paralelos. No concibo mi vida sin mis hijos ni sin ser actriz; procuro que ambas cosas convivan y cuento con una pareja que acompaña en los momentos difíciles.

—¿Tuviste culpas?

—A veces sí. Paso muchas horas fuera y sigo dando teta; me encanta amamantar y lo considero un alimento ideal. A Nino le di hasta los dos años y medio.

—¿Lactancia exclusiva?

—Lactancia plena. Isa no toma mamadera; con Nino lo sostuve hasta que el embarazo y las contracciones hicieron que tuviera que dejar.

—¿Y cuando te fuiste con Rolo?

—Me llevé el sacaleches y estuve extrayéndome leche; mi madre le dio un poco de fórmula con cucharita si fue necesario, y a la vuelta todo siguió bien.

—¿Sentiste culpa por irte?

—Un poco, pero hice un plan con la puericultora y supe que podía llevar el sacaleches, así que fue manejable.

—Si la lactancia te dio placer, ¿también hubo dificultades?

—Sí: tuve mastitis y no fue todo color de rosa, pero la conexión es muy valiosa. Entiendo a quienes no pueden o no quieren dar el pecho; cada familia sabe su camino.

—Cuando Nino seguía tomando pecho ya embarazada, ¿aparecían miradas críticas?

—Siempre hay miradas juzgonas: hagas lo que hagas, habrá opiniones. Creo que hay que decidir a quién escuchar y hacer lo que uno siente.

—¿Te costó sacarle el pecho por el embarazo?

—No tanto porque esperaba otro bebé; creo que con Isa me costará más cuando llegue ese momento.

—¿Hacen colecho?

—Sí. Hacemos colecho y me cuesta despegarme. Nino ya está en su habitación desde hace poco, pero Isa todavía duerme con nosotros.

—¿Duermen toda la noche?

—Es una utopía; a veces sí y lo celebramos, pero es impredecible. La distribución de habitaciones y las escaleras complican las noches.

—¿Cómo es Rolo como padre?

—Excelente. Me enamora verlo en ese rol: juega con los chicos, participa y me recuerda a mi propio padre, lo cual me conmueve.

—¿Pudieron reencontrarse como pareja con un bebé tan chico?

—Es mucho trabajo y lo hablamos mucho. También hablamos de la presión social sobre la intimidad; para nosotros la intimidad puede ser conversar, reír o ver diez minutos de una serie juntos.

—El primer año, consolidar la pareja ya es un logro.

—Totalmente. Hay que identificar presiones externas y entender que estamos haciendo lo que podemos, los dos trabajando y criando a los chicos.

—Si le preguntás a él cuándo sos insoportable, ¿qué diría?

—Probablemente por detalles de orden. No soy obsesiva, pero hay cosas que me incomodan, como dejar alimentos fuera de la heladera o el cajón abierto.

—¿Cómo se conocieron?

—Nos presentó Gimena Accardi hace más de ocho años. Él vino como anfitrión a un bar y, aunque al principio pareció distante, después nos escribimos y salimos a cenar; desde entonces no nos separamos.

—¿Él qué dice de ese encuentro?

—Dice que actuó con estrategia para no parecer el entusiasta que se acerca a una persona conocida. (Risas)

—¿Te rompieron el corazón de adolescente?

—Una vez lloré mucho y con música; era parte de mi formación como actriz.

—¿Qué música te acompañó?

—Canciones de Cristian Castro y Luis Miguel, y practicaba frente al espejo cómo expresar el llanto.

—¿Tu hijo va al jardín?

—Sí, desde sala de dos.

—¿Cómo viviste la apertura al mundo del jardín?

—La experiencia fue positiva, aunque tuvimos un momento difícil cuando detectamos que Nino necesitaba anteojos y parche por hipermetropía y estrabismo.

—Eso debe partir el corazón.

—Sí, fue doloroso, pero lo abordamos con naturalidad. Él adoptó el concepto: con anteojos se siente “Súper Nino” y entendió que el parche ayuda a curar el ojito.

—¿Cómo manejaste las reacciones de otros niños?

—Hablé con las seños y pedí ayuda porque algunos compañeros le sacaban los anteojos; fue doloroso verlo confundido, pero colaboró con la solución y su inteligencia emocional me sorprendió.

—Contame sobre la propuesta de casamiento.

—Planeé proponerle en su 40: compré anillos y consulté a ChatGPT sobre protocolo. Decidí comprar dos anillos y organizar algo especial sin decirle a nadie.

—Usaste ChatGPT para la propuesta.

—Sí; fue la primera vez que lo usé, lo hice en modo incógnito para investigar joyerías y no dejar rastro. Quería que fuera sorpresa.

—¿Qué pasó en la fiesta?

—En su celebración de 40 él tomó el micrófono para agradecer y, en un momento, dijo que quería compartir la vida conmigo; entonces sacó la cajita y se arrodilló. Yo estaba muda y con Isa en brazos; fue muy emocionante y sincrónico.

—¿Ya hay fecha de casamiento?

—Probablemente sea el año que viene. Tenemos familia en el exterior y queremos coordinar para que estén quienes son importantes para nosotros.

—¿Cómo soñás la fiesta?

—Que sea genuina, real y refleje nuestro vínculo sin imposiciones ni exageraciones.

—¿Qué papel tendrán los chicos en la boda?

—Estarán presentes; son parte de todo. Nino ya se entusiasma con Annie y vino a un ensayo; se sabe las canciones y disfruta el mundo del espectáculo.

—¿Te gusta que le interese ese mundo?

—Me gusta que disfrute. Desde bebé muestra una conexión fuerte con la música, sobre todo con Michael Jackson; arma shows en casa, tiene vestuario y sombreros, y lo vemos feliz siendo artista en miniatura.

—¿Eran fans en tu casa?

—No éramos fanáticos extremos, pero con el tiempo Nino se hipnotizó con videos de Michael en YouTube y desarrolló esa pasión.

—¿Cómo manejás las pantallas con los chicos?

—Con Isa no usamos pantallas. Con Nino fue distinto: cuando le pusimos el parche por el ojo, el oftalmólogo recomendó distraerlo con pantallas grandes por poco tiempo; lo usamos como recurso puntual, no como entretenimiento constante.

—Fue una negociación con límites.

—Sí: nada de celular en la mano, pero alguna pantalla grande por diez minutos para que se acomodara al parche; después apagamos y seguimos con actividades como dibujar.

—¿Te relajaste con las reglas con el segundo hijo?

—Se requiere relajarse para poder vivir; con el primero uno pretende hacerlo todo perfecto, pero hay que encontrar equilibrio para las tareas cotidianas.

—Preguntas rápidas para conocerte un poco más.

—Dale, me da un poco de pánico, pero vamos.

—La peor cita de tu vida.

—Con un futbolista: la cena fue toda una entrevista hacia él porque casi no hablaba y terminó criticándome por cosas menores; fue incómodo y me dejó pensando qué hacía ahí.

—¿Lo conociste por Instagram?

—Sí, en los inicios de la red. Mensajes y después un encuentro que no fue lo que esperaba.

—¿Sos de posponer la alarma?

—Pospongo una o dos veces; antes me levantaba con la primera, pero ahora negoció un poco más el descanso.

—¿Le tirás las cartas?

—A veces. Hice cursos en pandemia, me gusta el tarot y me atiendo con una astróloga. No lo tomo como condicionante, pero sí como herramienta.

—¿Sexo por la mañana o por la noche?

—Hoy, con hijos y ritmos ajustados, en cualquier momento que se pueda; y siempre con gratitud.

—¿A quién bloquearías de WhatsApp?

—A nadie: tiendo a ser intensa y mando audios largos, aviso que voy a extenderme y listo.

—Si vas a un karaoke, ¿qué cantás?

—Shakira, algún dueto, Disney y también canciones de Luis Miguel o Cristian Castro para cantar fuerte.

—Lo más loco que hiciste por amor.

—Volar a Nueva York por dos días por una relación a distancia; fue intenso y me gustó la adrenalina de ese gesto.

—Si pudieras robarle un talento a alguien, ¿cuál y a quién?

—La capacidad de contar anécdotas con rapidez y gracia; admiro a los que hilvanan historias y recuerdan nombres con naturalidad.

—Se viene un 2026 movido.

—Sí: mudanza, casamiento y Annie. Es un musical familiar sobre esperanza y familia, y me emociona la idea de estar en escena y que mi hijo me vea desde la platea.

Artículo anterior

Roberto Parra revela su drama en Gran Hermano

Artículo siguiente

Accidente casi trágico que retrasó el GP de Japón

Continuar leyendo

Últimas noticias