15 de enero de 2026
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Thiago Passeri, subcampeón mundial de surf, probó en Aldosivi

La Argentina cuenta con un nuevo subcampeón mundial juvenil de surf: el marplatense Thiago Passeri, de 16 años. En el Mundial Junior organizado por la Asociación Internacional de Surf (ISA) en Punta Rocas, Perú, entre el 5 y el 14 de diciembre, Passeri logró la medalla de plata, quedando a medio punto del australiano Ocean Lancaster.

Al volver a Buenos Aires con la medalla, Passeri destacó que mantener la disciplina y el foco al elegir las olas fue clave para su resultado. También resaltó la importancia del equipo: la delegación al Mundial estaba integrada por tres surfistas en cada categoría (U18 y U16) y competir en un evento así implica representar al país y dar el ejemplo tanto dentro como fuera del agua.

Explicó que la convivencia y la rutina compartida —alojarse en un mismo lugar, respetar horarios de comidas, dormir y levantarse temprano para entrenar— favorecieron la preparación. Para él, la unión y el compromiso del grupo fueron casi tan determinantes como las capacidades individuales: pequeños detalles como respetar el descanso y ayudar al compañero contribuyeron al desempeño colectivo e individual.

El entrenador de Thiago es su padre, Martín Passeri, una figura destacada del surf argentino y seis veces campeón nacional. Thiago valoró el apoyo familiar y la experiencia de su padre, así como su capacidad para separar los roles de entrenador y padre al momento de corregir o aconsejar.

Sobre el trabajo diario, contó que suelen grabar desde la orilla y practicar bloques cortos de 15 a 40 segundos, alternando ejercicios tácticos y técnicos. Además, hacen sesiones de gimnasio juntos y aprovechan cualquier rato libre para entrar al agua simplemente a surfear y divertirse.

– Imagino que tu pasión por el surf viene de familia, pero ¿cómo se inició esa historia con el deporte? ¿Siempre estuvo en tu cabeza practicarlo?

– Desde muy chico: mi mamá me subió a una tabla cuando empecé a caminar. De niño me gustaban mucho el fútbol y el skate además del surf; en verano mezclaba todo. Con el tiempo, la competencia y la sensación que me daba el surf fueron lo que me motivaron a dedicarme full time: entrenamiento, gimnasio y surf. Hoy sigo jugando con la pelota, pero practico menos skate por el riesgo de lesiones.

– ¿Te llegaste a probar en algún club?

– Fui a la escuelita y probé en Aldosivi, pero en la prueba me lesioné por estar en una posición distinta a la que suelo jugar. No fue grave, pero fue el momento en que entendí que prefería pasar el día en el agua antes que perderme entrenamientos o partidos. Decidí entonces enfocarme en el surf.

– ¿Te imaginás haciendo otra cosa que no sea surf? ¿Tenés otros gustos por fuera del deporte?

– Mi principal objetivo es vivir del surf, incluso después de dejar de competir: enseñar, ser juez, organizar eventos o promover que el surf crezca como deporte. Me gustaría contribuir a que sea más conocido y practicado en todo el mundo.

– ¿Cómo está parada la Argentina hoy en día en el mundo del surf?

– El surf en Argentina creció mucho y hay que seguir potenciándolo y difundiendo la pasión entre los más chicos. Ya se ve en las playas a muchos niños pasando horas en el agua. Los resultados internacionales, como mi medalla, muestran que aunque competir afuera sea más difícil, es posible lograr buenos puestos. En los últimos cuatro o cinco años hemos estado entre las mejores selecciones juveniles y en el último Mundial, entre 57 países, quedamos en el puesto 11 muy cerca de selecciones potentes como Portugal, Francia o Nueva Zelanda.

– ¿Cuáles son las potencias internacionales y en qué orden estaría Argentina?

– Tradicionalmente, Brasil, Australia, Estados Unidos y Hawái son las principales potencias por su cultura surfista. También hay países con crecimiento notable, como Japón y El Salvador, este último con juniors muy prometedores y excelentes olas. Argentina se está consolidando como semillero: muchos chicos vienen fuerte y en cinco años veremos más nombres en podios internacionales.

– ¿Tenés algún lugar preferido para surfear, donde digas: ‘Acá me va a ir bien’?

– Tengo varios lugares favoritos para entrenar, como Panamá, Costa Rica y El Salvador, donde conozco a la gente y las olas. Punta Roca, en Perú, es un sitio que conozco bien y donde fue el Mundial; es una ola que conozco, pero el mar cambia y hay que estar preparado para cualquier condición.

– ¿Cuáles son tus próximos objetivos de cara al 2026?

– El próximo año voy a concentrarme principalmente en los Pro Juniors, el circuito regional de la WSL. Tengo programado un viaje a Hawái para mejorar en olas difíciles y seguiré compitiendo durante todo el año, intentando pasar más tiempo en casa para entrenar. Mi sueño es llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, y para eso hay que ganar y seguir sumando experiencia.

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