El portavoz de las Fuerzas Armadas de Irán, Ebrahim Zolfaqari, advirtió que el país espera una posible operación militar terrestre de Estados Unidos en su territorio y amenazó con que los soldados estadounidenses acabarían convertidos en “pasto de los tiburones del golfo Pérsico”.
En un discurso emitido por la televisión pública IRIB, Zolfaqari afirmó que “los comandantes y militares estadounidenses serán pasto de los tiburones del golfo Pérsico” y rechazó las amenazas de operaciones terrestres y ocupación atribuidas al expresidente Donald Trump, calificándolas de quimera. Añadió que los combatientes iraníes llevan tiempo preparados para enfrentar cualquier agresión y que la ocupación solo traería derrotas y humillaciones para el agresor.
El portavoz se dirigió directamente al presidente estadounidense, sosteniendo que “solo entiende el lenguaje de la fuerza” y exhortándole a estudiar la historia de Irán. Concluyó con una amenaza explícita: “Estamos contando los minutos para aniquilar vuestro ejército”.
Las declaraciones de Zolfaqari fueron acompañadas por las del presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, quien aseguró que las señales de apertura al diálogo enviadas por Washington esta semana son una cortina de humo destinada a ocultar preparativos para una invasión terrestre.
Qalibaf afirmó que el enemigo transmite mensajes públicos de negociación mientras en secreto planifica un ataque y aseguró que las fuerzas iraníes esperan la llegada de soldados estadounidenses para atacarlos y castigar permanentemente a sus aliados regionales. Qalibaf es excomandante de la Guardia Revolucionaria y preside el Legislativo ultraconservador.
Sobre el plan de paz de 15 puntos que Washington envió a Teherán por mediación de Pakistán, Qalibaf lo calificó de meros “deseos” y acusó a la administración Trump de intentar lograr por la vía diplomática lo que no consiguió por la fuerza. Afirmó que Irán no aceptará la humillación ni la rendición.
Estas amenazas se producen en medio de una escalada sostenida: alrededor de 2.500 marines estadounidenses llegaron a la región, los rebeldes hutíes respaldados por Irán anunciaron su entrada formal en el conflicto, y Israel informó de una nueva oleada de ataques sobre Teherán y otras zonas, advirtiendo que aún quedan muchos objetivos, incluidas instalaciones vinculadas a la fabricación de misiles balísticos.
Paralelamente, la Guardia Revolucionaria iraní emitió una advertencia sin precedentes, amenazando con considerar “objetivos legítimos” a universidades israelíes y a sedes de universidades estadounidenses en la región si Washington no condenaba antes del mediodía del lunes los bombardeos sobre centros académicos iraníes.
El conflicto ha afectado a los mercados globales y pone en riesgo el suministro mundial de petróleo y gas. El control iraní del estrecho de Ormuz ha generado turbulencias económicas y expertos advierten que la destrucción de refinerías, gasoductos y terminales petroleras en el Golfo Pérsico podría prolongar sus efectos durante meses o incluso años, según dijo a la agencia AP Christopher Knittel, economista energético del MIT.
En este contexto, los cancilleres de Arabia Saudita, Turquía y Egipto se reunieron en Islamabad para explorar salidas diplomáticas al conflicto, incluida la posibilidad de retomar contactos indirectos entre Washington y Teherán. Un día antes, el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif mantuvo extensas conversaciones con el presidente iraní Masoud Pezeshkian sobre la situación regional.



