El legado de Georges Simenon es fundamental para la literatura universal y, en particular, para el género negro. Su obra —que incluye las novelas protagonizadas por el comisario Maigret, relatos firmados bajo numerosos seudónimos y textos que indagan en las contradicciones humanas— sigue suscitando interés y preguntas más de tres décadas después de su muerte. La diversidad de aproximaciones biográficas y el éxito editorial continuado muestran las paradojas entre el autor y el mito.
Las cifras asociadas a su trayectoria son excepcionales: se le atribuyen alrededor de 550 millones de ejemplares vendidos, traducciones a 55 lenguas y ediciones en 44 países. Entre más de 190 novelas y varias colecciones de relatos destaca la serie de Maigret, compuesta por 75 novelas y 28 novelas cortas, además de numerosas adaptaciones cinematográficas y televisivas. Esta productividad lo convirtió en el escritor belga más traducido y en una figura central del misterio.
Su infancia y juventud transcurrieron en Lieja, ciudad con la que mantuvo una relación ambivalente entre pertenencia y extrañeza. Según la biografía de referencia de Pierre Assouline, la vida de Simenon está rodeada de enigmas: desde su inscripción de nacimiento un día antes para evitar la superstición del viernes 13 hasta la sensación de distancia emocional en el seno de una familia de clase media conservadora. Él mismo vinculó esa lejanía con el origen de su vocación literaria.
De los ambientes marginales a icono del ‘noir’
En su adolescencia tuvo que trabajar para sostener a la familia tras la enfermedad de su padre y firmó sus primeros artículos como reportero usando el seudónimo G. Sim en La Gazette de Liège. El contacto con ambientes marginales y bohemios influyó decisivamente en su formación y nutriría más tarde la variedad de personajes y escenarios de su obra. En esos años formó parte del círculo artístico de La Caque, donde conoció a Régine Renchon —Tigy— y escribió su primera novela, En el puente de los Arcos, en 1920.
A comienzos de los años veinte, Simenon y Tigy se trasladaron a París con el acuerdo de sacrificar sus carreras en favor de quien triunfase primero. La llegada a la capital fue clave para su consolidación: experimentó con distintos formatos, desde relatos breves hasta novelas populares escritas a gran velocidad —se ha citado que llegó a producir muchas páginas en poco tiempo y dictar a su secretaria, Boule—, logrando tanto éxito comercial como una notable capacidad narrativa.
La creación del personaje de Maigret se gestó en parte mientras Simenon vivía y escribía a bordo de una gabarra holandesa llamada Osthrogoth. Aunque la leyenda atribuye la invención del comisario a una inspiración única, la biografía de Assouline muestra un origen más complejo: el nombre apareció primero en una novela sentimental firmada con seudónimo y más tarde se definió el perfil del inspector corpulento.
Maigret se aparta del estereotipo del detective: no es un genio deductivo ni un personaje violento, sino un hombre paciente, serio y dispuesto a ponerse en la piel del otro. Su método refleja un ethos cotidiano: jornadas estructuradas, paseos matinales en busca de ideas y un proceso introspectivo en el que Simenon anotaba rasgos de personajes y tramas antes de escribir.
Georges Simenon y el cine
La presencia de Simenon en la cultura popular se ha mantenido gracias al peso de Maigret y a las múltiples adaptaciones de sus obras. Solo en Francia se han filmado más de cincuenta películas basadas en su universo, y actores que encarnaron al comisario —desde Jean Gabin y Bruno Cremer hasta Rowan Atkinson— ayudaron a fijar su imagen pública. La televisión sumó series en Francia, Reino Unido, Italia y Estados Unidos, y las editoriales continúan reeditando su obra: en 2021, Acantilado y Anagrama publicaron ediciones cuidadas y traducidas de su catálogo.
En nuestro país se estrena ahora la película Maigret y la muerte, dirigida por Pascal Bonitzer, con Denis Podalydès en el papel del comisario; la trama plantea una intriga en la que Maigret es requerido con urgencia al Quai d’Orsay tras el hallazgo acribillado de un ex embajador.
Otros intérpretes como Gérard Depardieu han dado vida al comisario —en la versión dirigida por Patrice Leconte en 2022—, y directores destacados también adaptaron sus relatos: Claude Chabrol (Betty; Los fantasmas del sombrerero), Bertrand Tavernier (El relojero de Saint-Paul), Jean-Pierre Melville (El guardaespaldas) y Jean Renoir (La noche de la encrucijada). En España, Agustí Villaronga abordó su figura en El pasajero clandestino.



