La escalada del conflicto en Medio Oriente, iniciada hace poco más de un mes, ya está elevando los costos de la producción agrícola en Argentina, con efectos inmediatos sobre dos insumos centrales: el gasoil y los fertilizantes. Un informe de la Sociedad Rural Argentina (SRA) señala que, si las condiciones internacionales se mantienen, el aumento acumulado de estos insumos podría encarecer hasta un 11% los costos de la próxima campaña agrícola.
El gasoil es el principal canal de transmisión del shock externo hacia el campo argentino, afectando sobre todo la cosecha y el transporte de granos hacia los puertos. Según la SRA, el combustible representa en promedio el 15% del costo total de la cosecha; el incremento acumulado del 22% en su precio desde el inicio del conflicto encarecería la recolección en un 3,3%.
En la logística terrestre, el gasoil representa aproximadamente un tercio del costo del transporte automotor de cargas, por lo que la suba se traduce ya en aumentos del 6% al 7% en los costos de flete agrícola. El informe detalla que, para un establecimiento a 300 km del puerto, el costo de transporte subió de USD 35 a USD 38 por tonelada; para 800 km pasó de USD 61 a USD 65; y para 1.100 km aumentó de USD 70 a USD 75 por tonelada.
Mientras el mayor efecto del alza del gasoil recae sobre el flete y la cosecha, el incremento en el precio de la urea suma alrededor de USD 39 por hectárea al costo total. En conjunto, la variación de ambos insumos representa aproximadamente USD 58 adicionales por hectárea respecto al escenario de costos de hace dos meses.
La suba de insumos y la campaña fina 2026/27
El encarecimiento simultáneo del gasoil y la urea está reconfigurando la ecuación de costos para la próxima campaña fina. Si la tendencia continúa, la SRA estima que el costo total de producción de trigo en la campaña fina 2026/27 aumentará un 9,5% en campos ubicados a 300 km del puerto y hasta un 11% en establecimientos situados a más de 600 km.
El impacto es más severo en cultivos con menor precio por tonelada y mayor dependencia logística: en maíz y trigo el transporte puede representar hasta el 22% del precio de venta que recibe el productor, frente al 11% en el caso de la soja.
El informe señala además que, en el corto plazo, el efecto se concentra en el incremento del costo del gasoil y en los gastos de cosecha y transporte de la campaña gruesa 2025/26, mientras que el impacto sobre los fertilizantes todavía es más limitado.
Si la tensión internacional se prolonga en los próximos meses, el golpe se hará más evidente en la campaña fina 2026/27, debido sobre todo a una suba sostenida del nitrógeno y a un encarecimiento gradual de los fosfatos.
En un escenario aún más prolongado, la SRA advierte que el ajuste podría profundizarse: el mercado internacional de fertilizantes podría reorganizarse por completo, aumentarían los costos marítimos y se añadiría presión adicional sobre los márgenes del sector agrícola.
Este contexto coincide con una campaña que se perfila como una de las más importantes de los últimos años. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estima que el sector agropecuario proyecta ingresar alrededor de USD 34.530 millones al Mercado Libre de Cambios (MLC) durante 2026, un monto similar al del año anterior pese al fuerte aumento esperado en la producción de granos.
En parte, esa estabilidad relativa en los ingresos se explica por el nuevo escenario internacional: el encarecimiento del transporte marítimo, el aumento de los costos logísticos y la suba del petróleo moderan el impacto positivo que tendría una cosecha récord sobre los ingresos por exportaciones.
El impacto internacional
Desde el inicio del conflicto, el precio internacional del petróleo subió más del 40%, mientras que la urea —principal fertilizante usado en el país— mostró un incremento del 42% en el mercado local. La SRA destaca que el gasoil grado 2 en Argentina registró un aumento del 22% en el mismo período, con la consiguiente alza en los costos logísticos, un componente estructuralmente central para el sector.
La entidad atribuye este shock en los precios al efecto del conflicto sobre el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 25% del comercio petrolero mundial. La reducción del tráfico en esa zona elevó el riesgo logístico y los costos del transporte de hidrocarburos, repercutiendo de forma directa en el precio del combustible que sostiene la maquinaria y la logística agropecuaria en Argentina.
El informe puntualiza que, en las primeras tres semanas del conflicto, el barril de petróleo experimentó aumentos que oscilaron entre el 42% y el 50%. En el mercado local, el precio del gasoil grado 2 pasó de $1.775 a $2.166 por litro, un alza del 22%.
En el mercado internacional, la urea subió un 36% en esas tres semanas, mientras que en Argentina el precio por tonelada saltó de USD 530 a USD 750, un incremento del 42%. Según la SRA, estas subas incorporan tanto el efecto internacional como ajustes logísticos, recomposición de precios internos y variaciones en la disponibilidad local.



