Emiratos Árabes Unidos pidió al Consejo de Seguridad de la ONU autorizar acciones inmediatas, incluida la fuerza militar, para garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz, tras el cierre impuesto por Irán que paralizó el tránsito marítimo y agravó la crisis energética global.
En una carta al secretario general y a la presidencia del Consejo de Seguridad, el embajador emiratí Mohamed Abushahab solicitó medidas bajo el Capítulo Siete de la Carta de la ONU, la vía que permite autorizar el uso de la fuerza ante amenazas a la paz internacional.
Abushahab reclamó “acciones inmediatas que aseguren la navegación segura y los derechos de tránsito en torno al estrecho de Ormuz” y destacó que la situación exige una respuesta colectiva y coordinada.
La solicitud de Emiratos Árabes Unidos se produce en medio de la presión de los países del Golfo sobre Irán, responsable del cierre del paso estratégico por el que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que abastece a los mercados mundiales.
El bloqueo ha elevado los precios de la energía y generado llamados internacionales para restaurar la libre circulación en la región.
La resolución propuesta no contempla la creación de una nueva misión de la ONU, pero busca respaldo diplomático para que los países del Golfo y sus aliados puedan intervenir directamente, mediante operaciones militares conjuntas o el despliegue de fuerzas navales para liberar el canal y restablecer el flujo de mercancías.
Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos han considerado unirse a la coalición internacional liderada por Estados Unidos e Israel para romper el bloqueo, mientras Irán continúa atacando infraestructuras clave en países vecinos y restringe la navegación a buques vinculados a sus adversarios.
El cierre efectivo del estrecho de Ormuz ha reducido en más del 90% el número de cruces marítimos respecto a tiempos de paz, según datos de inteligencia marítima: en un día normal transitan cerca de 120 barcos; tras el inicio del conflicto, apenas siete cruzaron en una jornada.
Bahréin, miembro actual del Consejo de Seguridad, trabaja en una nueva resolución para que la ONU otorgue un mandato formal a una fuerza naval encargada de restablecer la seguridad y la normalidad en el estrecho. El Capítulo Siete ya se ha utilizado antes para autorizar intervenciones militares ante amenazas graves a la paz internacional.
La crisis en Ormuz ha afectado directamente al transporte y a la seguridad marítima: se han registrado ataques a 27 buques comerciales, 13 de ellos tanqueros; al menos 11 trabajadores marítimos han muerto en incidentes violentos. El caso más reciente fue un ataque con misiles a un buque cisterna operado por una empresa energética estatal de Qatar, que provocó un incendio y la evacuación de la tripulación.
Irán ha permitido algunos cruces por una ruta alternativa cerca de la isla de Larak, pero solo a embarcaciones no vinculadas a lo que considera sus “enemigos”.
Las cifras oficiales indican que el 46% de las travesías desde el inicio del conflicto correspondieron a barcos sujetos a sanciones de Estados Unidos, la Unión Europea o el Reino Unido. Entre los cruces de tanqueros de petróleo y gas, el 63% involucró a buques bajo sanciones internacionales.
La paralización del estrecho no solo amenaza el suministro energético, sino que también afecta las cadenas logísticas globales y eleva el riesgo de una escalada militar en la región. El llamado de Emiratos Árabes Unidos a la ONU busca sumar legitimidad internacional a una posible intervención para restablecer la seguridad y la estabilidad en uno de los corredores marítimos más sensibles del mundo.
(Con información de Bloomberg)



