Artemis II despegó el jueves a las 19:24 (hora Argentina), llevando a la humanidad nuevamente al umbral de la Luna después de más de cincuenta años. La misión, con cuatro astronautas a bordo de la nave Orion, tiene un plan de casi diez días que combina actividades científicas, maniobras técnicas y procedimientos diseñados para operar en el espacio profundo.
Cada jornada está programada con detalle: desde la verificación de sistemas vitales hasta experimentos biomédicos, ejercicio físico y simulacros de emergencia. El objetivo es garantizar la seguridad de la tripulación y recopilar datos clave para futuras misiones lunares.
Día 1
Tras el lanzamiento con el Sistema de Lanzamiento Espacial, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen llegaron al espacio en aproximadamente ocho minutos. Después de la separación de etapas, Orion se estableció en una órbita terrestre alta. Las primeras 23 horas se dedican a revisar sistemas esenciales como el suministro de agua, el sistema sanitario y la eliminación de dióxido de carbono.
Durante este periodo, la tripulación practica maniobras de aproximación y giro alrededor de la etapa de propulsión criogénica intermedia, realizando operaciones de proximidad. Al finalizar el día verifican las comunicaciones de emergencia mediante la Red del Espacio Profundo y ajustan la nave para la maniobra de inyección translunar.
Día 2
La jornada se centra en el entrenamiento físico, fundamental para mitigar los efectos de la microgravedad. Wiseman y Glover se turnan en los equipos de ejercicio, mientras Koch y Hansen completan su sesión en la segunda parte del día.
Las rutinas sirven para evaluar la respuesta del cuerpo en microgravedad. Koch supervisa la configuración necesaria para la inyección translunar, que colocará a Orion en trayectoria hacia la Luna. El resto del tiempo se dedica a adaptarse a las condiciones de vuelo y mantener comunicación y contacto visual con la Tierra.
Día 3
El tercer día incluye una corrección importante de trayectoria. Hansen lidera los preparativos para el encendido del motor, mientras el resto de la tripulación ensaya procedimientos médicos: reanimación cardiopulmonar, uso de instrumental de emergencia y verificación de las comunicaciones en escenarios críticos.
La jornada finaliza con un ensayo de la secuencia científica que se activará al acercarse al entorno lunar.
Día 4
Otra corrección de trayectoria ajusta la ruta de la nave. La atención se dirige a objetivos de observación y a la captura de imágenes de la Luna y otros cuerpos celestes. El equipo calibra instrumentos y cámaras, definiendo las tareas científicas que se ejecutarán en la fase de aproximación lunar.
Día 5
Orion entra en la esfera de influencia lunar. Por la mañana, la tripulación prueba los sistemas de supervivencia: ensayan trajes para emergencias y realizan comidas y bebidas en condiciones presurizadas. Por la tarde, efectúan la última corrección de trayectoria antes del sobrevuelo principal.
Día 6
El sexto día la nave alcanza su punto más distante de la Tierra, lo que puede significar un récord de distancia para la misión.
Al aproximarse a entre 6.400 y 9.660 km de la superficie lunar, la tripulación toma fotografías y videos de la Luna.
Durante el sobrevuelo registran observaciones en tiempo real, y en ocasiones experimentan breves periodos de 30 a 50 minutos sin comunicación cuando se encuentran detrás del satélite.
La iluminación superficial varía según la posición del Sol, lo que permite captar detalles del relieve y la composición del terreno; esa variabilidad ayuda a analizar cómo la luz resalta cráteres, montañas y valles, produciendo datos útiles para futuras misiones y para el estudio geológico de la Luna.
Día 7
El séptimo día, Orion abandona la zona de influencia lunar. Antes de alejarse, el equipo científico consulta con la tripulación para recoger sus primeras impresiones tras el sobrevuelo. La nave ejecuta la maniobra inicial de retorno y la tripulación dispone de una jornada relativamente libre antes de las fases finales de la misión.
Día 8
El octavo día se dedica a preparativos ante posibles eventos de radiación solar. Los astronautas evalúan la construcción de refugios improvisados con suministros de Orion y realizan experimentos para medir los niveles de radiación a bordo. Al cierre del día prueban las capacidades de pilotaje manual y distintos modos de control de la nave.
Día 9
La atención se concentra en los preparativos para el regreso: revisión del procedimiento de reentrada, comprobación de los sistemas de gestión de residuos y ensayos con prendas de compresión destinadas a prevenir la intolerancia ortostática, un problema cardiovascular frecuente al volver de la microgravedad.
Día 10
En el décimo día se realizan los chequeos finales, se reorganiza la cápsula y la tripulación se coloca los trajes para la reentrada atmosférica. Tras la separación del módulo de servicio y la exposición del escudo térmico, la nave afronta temperaturas que pueden alcanzar los 1.500 °C (2.732 °F). Superada la fase de mayor fricción, se despliegan los paracaídas de frenado y los principales para reducir la velocidad hasta un descenso seguro.
La misión concluye con un amerizaje en el Océano Pacífico, donde los equipos de recuperación esperan para asistir a la tripulación y dar por finalizada una operación que amplía el conocimiento y la capacidad de la exploración lunar.



