El presidente Donald Trump amenazó el miércoles con retirar a Estados Unidos de la OTAN después de criticar a los países europeos por negarse a enviar buques para desbloquear el estrecho de Ormuz, cerca de Irán, y aumentó sus ataques contra la alianza militar.
Expertos indican que no está claro si Trump podría abandonar unilateralmente la coalición transatlántica, de 77 años de existencia, pese a que con frecuencia toma decisiones relevantes sin la aprobación del Congreso, algunas de las cuales han sido frenadas por los tribunales.
A continuación, un resumen del tema:
¿QUÉ DICE LA CONSTITUCIÓN DE EEUU?
La Constitución establece que el presidente puede celebrar tratados con el “asesoramiento y consentimiento” del Senado, siempre que dos tercios de sus 100 miembros lo aprueben.
Sin embargo, la Constitución no especifica el procedimiento para la retirada de tratados.
¿QUÉ DICE EL TRATADO DE LA OTAN?
La OTAN, formada en 1949 e integrada por países europeos, Estados Unidos y Canadá, nació para contrarrestar la amenaza de un ataque soviético y desde entonces ha sido un pilar de la seguridad occidental.
El artículo 13 del Tratado del Atlántico Norte de 1949 permite a cualquier miembro retirarse tras notificar su decisión con un año de antelación al Gobierno de Estados Unidos, que a su vez notificará a las demás partes.
Hasta ahora, ningún país ha abandonado la OTAN.
¿QUÉ DICE LA LEY DE EEUU?
En 2023, el Congreso aprobó y el entonces presidente Joe Biden promulgó una disposición que impide a cualquier presidente suspender, rescindir, denunciar o retirar a Estados Unidos del tratado que creó la OTAN, salvo que cuente con el respaldo de dos tercios del Senado.
La medida se incluyó como enmienda a la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2024, la ley anual que fija la política del Pentágono. Los principales patrocinadores de la enmienda fueron el senador demócrata Tim Kaine (Virginia) y el entonces senador republicano Marco Rubio (Florida).
La enmienda además prohibía el uso de fondos federales para llevar a cabo una retirada de la OTAN.
¿QUÉ DIJO TRUMP?
Trump ha sido crítico con la OTAN durante años. En 2020, el asesor jurídico del Departamento de Justicia emitió un dictamen que sostenía que el presidente —no el Congreso— tiene la autoridad exclusiva para retirar a Estados Unidos de tratados.
Un informe del Servicio de Investigación del Congreso de febrero de 2026 señaló que, si el asunto llegara a los tribunales, el Ejecutivo podría invocar ese dictamen y argumentar que la enmienda a la NDAA es inconstitucional.
Tras comenzar la semana con fuertes críticas a aliados de la OTAN y otros socios por no involucrarse en el conflicto con Irán —y con varias amenazas directas de abandonar la alianza—, Trump moderó el tono en su discurso a la nación del miércoles.
En ese mensaje no mencionó la OTAN; dijo que los países que más dependen del petróleo transportado por el estrecho de Ormuz deberían asumir el liderazgo en la protección de esa vía marítima una vez que termine la guerra.
Las declaraciones de Trump coincidieron con las de su secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien se negó a reafirmar el compromiso estadounidense con la defensa colectiva de la OTAN.
Analistas señalaron que esa falta de compromiso político podría ser más determinante que las disposiciones legales.
“Si el presidente y las fuerzas armadas no están comprometidos con la OTAN y la seguridad europea, entonces no creo que haya mucho que el Congreso pueda hacer para impedirlo”, dijo Max Bergmann, exfuncionario del Departamento de Estado y director del Programa de Europa, Rusia y Eurasia en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
¿QUÉ SUCEDERÁ A CONTINUACIÓN?
En derecho internacional, la jefatura del Estado suele tener la facultad de retirarse de un tratado cuando el propio tratado lo permite y se siguen los procedimientos previstos para la retirada.
En el derecho estadounidense la situación es más incierta. Presidentes han abandonado tratados sin la aprobación del Congreso, entre ellos la salida de Trump en 2020 del Tratado de Cielos Abiertos, que involucraba a 35 países y permitía vuelos de vigilancia no armados sobre territorios miembros.
Si la disputa llegara a la justicia, las impugnaciones enfrentarían obstáculos significativos, como demostrar la legitimación legal —es decir, quién tiene un interés jurídico directo para demandar—.
La Corte Suprema de Estados Unidos, con una mayoría conservadora que suele fallar a favor de Trump, nunca ha resuelto en sus fundamentos un caso sobre la retirada de un tratado.
(Con información de Reuters)



