La tripulación de Artemis II se comunicó en directo por NASA TV desde la cápsula Orión, compartiendo sus primeras impresiones mientras viajan hacia la Luna.
El comandante Reid Wiseman describió la vista de la Tierra como impresionante: “Podíamos ver el globo de polo a polo, África, Europa e incluso auroras boreales; fue un momento que nos dejó sin palabras”.
Lori Glaze, administradora asociada interina de la Dirección de Misiones de Desarrollo de Sistemas de Exploración de la NASA, ofreció una conferencia sobre la maniobra de inyección translunar que puso a la nave en rumbo lunar.
Glaze destacó que, por primera vez desde Apolo 17 en 1972, humanos han abandonado la órbita terrestre y que las leyes de la mecánica orbital guiarán ahora a la tripulación alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra.
Informó que la nave opera correctamente y que la tripulación se encuentra en buen estado.
“Por ahora no registramos anomalías relevantes. Tenemos ocho días por delante para aprender de este vehículo y sus sistemas”, añadió.
El astronauta canadiense Jeremy Hansen relató que la tripulación observó el lado oscuro de la Tierra iluminado por la Luna y que la vista fue tan absorbente que nadie quería separarse de la ventana.
Hansen dijo que la escena era excepcional, que los astronautas tomaban fotografías y que el espectáculo mantuvo a la tripulación cautivada incluso durante las comidas.
Desde Orión, Hansen transmitió al centro de control en Houston el buen ánimo de la tripulación tras la exitosa maniobra TLI (inyección translunar).
“Tras el éxito de la maniobra, la tripulación está en buena condición y en rumbo hacia la Luna”, comunicó al control de misión.
Hansen expresó gratitud hacia todos los equipos que hicieron posible Artemis, subrayando la perseverancia de quienes trabajaron en la misión y la importancia del esfuerzo colectivo.
Orión ya se dirige a la Luna: la maniobra crítica de inyección translunar permitió iniciar oficialmente la trayectoria lunar de Artemis II.
El centro de control en Houston confirmó que el encendido del motor fue exitoso, lo que mantiene el cronograma previsto, incluido el regreso y amerizaje programado.
La nave, denominada Integridad por la tripulación, avanza impulsada por los motores de maniobra orbital (OME) del módulo de servicio.
La astronauta Christina Koch señaló que este encendido hacia la Luna no es un alejamiento definitivo de la Tierra sino una elección consciente de emprender el viaje.
En las horas previas, la tripulación debía realizar la maniobra de inyección translunar, que compromete la trayectoria de regreso salvo completar la ruta planificada.
La NASA programó la TLI para la tarde de Florida, con horarios comunicados en distintas zonas; la agencia la describió como el último encendido importante del motor en esta etapa.
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La segunda jornada de vuelo comenzó con la canción “Green Light” de John Legend y Andre 3000; en el ciclo anterior los astronautas se despertaron con “Sleepyhead” de Young and Sick.
El director de vuelo Jeffrey Radigan informó que la gestión del Centro Espacial Johnson autorizó la maniobra de inyección translunar tras verificar Orión y declarar la nave lista para iniciar el tramo lunar.
La TLI tiene una duración estimada de varios minutos y, una vez aprobada, permitió que Orión emprenda su trayectoria hacia la Luna.
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Antes de la TLI, la tripulación celebró reuniones para evaluar los sistemas de la nave y confirmar que procede la maniobra, que implica un encendido prolongado de motores para escapar de la gravedad terrestre.
Los controladores de vuelo monitorizaron de cerca motores y navegación para asegurar la correcta alineación durante el encendido crítico.
La tripulación completó la maniobra de elevación del perigeo según lo previsto y fue despertada para supervisar el encendido que ajustó la órbita de Orión.
El motor principal del módulo de servicio funcionó brevemente para elevar el punto más bajo de la órbita y situar la nave en una órbita alta y estable alineada con la ruta lunar.
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Tras un periodo de descanso, la tripulación retomó actividades para preparar la maniobra de elevación del perigeo y continuar con los ajustes orbitales necesarios para la trayectoria translunar.
El ajuste elevará el perigeo hasta una altitud segura y, junto con la maniobra previa de apogeo, posicionará a Orión para el siguiente tramo de la misión; después de las operaciones, el equipo regresó al descanso programado.
Durante la madrugada anterior se registraron dos inconvenientes menores: una falla en comunicaciones y un problema en el sistema sanitario, que fueron atendidos y verificados por técnicos antes de continuar con las actividades.
La NASA informó que las reparaciones y las comprobaciones permitieron retomar los entrenamientos y las simulaciones previstas para la tripulación de cuatro astronautas.
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El microsatélite argentino Atenea está programado para separarse de Orión cuando la misión alcance una altitud aproximada de 70.000 kilómetros.
El secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología de Argentina, Dario Genua, asistió al lanzamiento y celebró en redes el despliegue del cubesat ATENEA, construido por universidades públicas argentinas.
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Según la NASA, tras unas horas en el espacio los astronautas dormirán brevemente, despertarán para un encendido adicional que pondrá a Orión en la geometría correcta para la TLI y realizarán comprobaciones de emergencia con la Red del Espacio Profundo.
Después de esas verificaciones podrán volver a descansar antes de dar por concluido el primer día de vuelo.
La tripulación comenzará a revisar sistemas de a bordo como el dispensador de agua, el inodoro y el sistema de eliminación de dióxido de carbono, además de adaptar el interior de Orión para su uso como espacio habitable durante la misión.
Tras el lanzamiento, los propulsores y la etapa de propulsión criogénica se separaron y los astronautas encendieron motores para elevar el perigeo hasta una altitud segura, permitiendo posteriores verificaciones de sistemas mientras la nave aún está relativamente cerca de la Tierra.
Los cuatro miembros de Artemis II ya viajan dentro de Orión y se preparan para una misión de 10 días alrededor de la Luna y regreso a la Tierra.
Los astronautas deberán desplegar paneles solares de siete metros con miles de celdas que abastecen al módulo de servicio europeo, responsable de oxígeno, energía y otros sistemas de soporte vital.
Los cohetes propulsores laterales y el núcleo se separaron con éxito y la nave alcanzó la órbita terrestre, marcando el inicio de la fase orbital de validación.
Titular histórico: la NASA lanzó Artemis II utilizando el cohete más potente en servicio para misiones de largo alcance.
Antes del despegue la cuenta regresiva se reinició, se replegó el brazo de servicio y se activaron los sistemas autónomos de lanzamiento; en un momento la cuenta regresiva se congeló a -10 minutos por una revisión de procedimiento.
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La participación argentina con el microsatélite Atenea representa una contribución de científicos y estudiantes nacionales al vuelo lunar de la NASA, destacando el desarrollo tecnológico local.
El SLS incluye una etapa central de 64,6 metros con cuatro motores RS-25 y dos propulsores laterales de combustible sólido; su potencia permite transportar carga y tripulación hacia la Luna.
En el lanzamiento el SLS alcanza un empuje de alrededor de 39,1 meganewtons, superior al Saturno V en términos de empuje, y puede llevar hasta 27 toneladas métricas hacia la Luna; solo constructos como el Starship de SpaceX aspiran a superar esas cifras.
En la plataforma del Centro Espacial Kennedy, el SLS es el lanzador más poderoso en servicio y una de las estructuras más altas en la historia de los cohetes, con dimensiones comparables a grandes hitos arquitectónicos.
Con condiciones meteorológicas favorables y tras completar el abastecimiento de combustible, los equipos confirmaron la resolución de un problema de supervisión de seguridad o “range”, que ya no constituye una restricción para el lanzamiento.
La NASA investigó además un problema relacionado con el sistema de terminación de vuelo del SLS, encargado de autodestruir el cohete en caso de desviaciones peligrosas para proteger a la población y las instalaciones.
El regreso de Artemis II está previsto para el 11 de abril y representará una prueba exigente para el escudo térmico de Orión, que afrontará altas temperaturas durante la reentrada; la recuperación se realizará en el océano Pacífico con apoyo médico y técnico.
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El cronograma oficial de la NASA contempla conferencias, transmisiones en vivo y actualizaciones desde el lanzamiento hasta la recuperación de Orión el 11 de abril.
Tras la separación del SLS, Orión validará sistemas en órbita terrestre antes de dirigirse a la Luna, con el sobrevuelo de la cara oculta planificado para el sexto día, cuando la tripulación alcanzará la mayor distancia jamás recorrida por humanos desde la Tierra.
El lanzamiento coincidió con la Luna llena de abril; responsables de la misión destacaron la importancia de retomar operaciones de lanzamiento habitadas para continuar explorando la Luna y avanzar hacia objetivos en Marte.
Artemis II sufrió retrasos por problemas técnicos en febrero y marzo, incluidos fugas de combustible y helio, que fueron corregidos antes del lanzamiento; la supervisión continúa rigurosa para garantizar la seguridad.
Esta misión es la segunda del programa Artemis y funcionará como vuelo de prueba tripulado para verificar la capacidad de Orión en misiones prolongadas en espacio profundo, tras Artemis 1 y misiones de prueba anteriores.
La NASA planea Artemis 3 para 2027 con el objetivo de probar acoplamientos con módulos de aterrizaje y Artemis 4 para 2028, avanzando hacia la construcción de una presencia lunar sostenida y futuros vuelos a Marte.
En la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy, los astronautas vistieron sus trajes y cascos para el ascenso; esta tripulación marca diversidad respecto a las misiones Apolo al incluir al primer afrodescendiente en sobrepasar la órbita baja, la primera mujer en hacerlo en este programa y un ciudadano no estadounidense.
Desde Apolo 17 en 1972 no había habido humanos más allá de la órbita terrestre baja, por lo que Artemis II representa el regreso a esa escala de exploración humana.
Horas antes del lanzamiento, los equipos completaron la inspección final de los cuatro motores RS-25 del SLS y verificaron sensores, conexiones y sistemas diagnósticos para confirmar su correcto funcionamiento.
El personal técnico realizó preparativos finales centrados en cohete, cápsula, trajes presurizados y sistemas de soporte vital para garantizar la seguridad ante posibles despresurizaciones.
Artemis II es más que una demostración técnica: valida sistemas clave para la continuidad del programa lunar iniciado con Apolo y prueba la capacidad de la nueva arquitectura para misiones humanas en el espacio profundo.
La misión emplea un cohete SLS y la cápsula Orión para enviar a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen en un viaje de 10 días alrededor de la Luna y regreso a la Tierra, con el objetivo de ensayar procedimientos y sistemas para futuras operaciones lunares.
El objetivo central de Artemis II es realizar el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna desde 1972 y servir como ensayo general para el retorno humano a la superficie lunar.
El lanzamiento tuvo lugar desde el Centro Espacial Kennedy el 1 de abril con una ventana de salida de dos horas y horarios comunicados para diversas zonas horarias de América y España.



