El 20 de febrero pasado, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló los incrementos de aranceles aplicados por el Poder Ejecutivo, que se habían justificado mediante una declaración de emergencia que no había sido aprobada por el Congreso. Esa declaración respaldaba la llamada “Liberation Day”.
El presidente de CERA, Fernando Landa, sostuvo que “el acuerdo de morigeración de subas de aranceles se cayó con el fallo de la Corte”. Landa, en un encuentro con periodistas en la sede de la entidad, señaló la asimetría de compromisos asumidos por el gobierno de Milei frente a la posibilidad de acceder al mercado estadounidense, que según él no sería genuina.
Landa destacó que en el texto del acuerdo aparece 113 veces la expresión “Argentina deberá…” frente a solo 10 menciones de “EEUU deberá…”. Señaló que, en su criterio, la contraparte (Estados Unidos) se comprometía a acciones que no puede garantizar, mientras que Argentina asumía obligaciones que podría implementar de forma unilateral sin necesidad de un convenio.
Exportadores argentinos advirtieron además que Estados Unidos sigue buscando motivos para restringir sus mercados. Hace algunas semanas lanzó una investigación por trabajo infantil amparada en la Sección 301, una medida que podría habilitar penalidades si se determinara que productos producidos con trabajo infantil —por ejemplo de China u otro país— ingresan a Argentina y afectan el trato comercial de EE. UU. respecto a esos bienes.
En el caso argentino, se estarían investigando productos como ladrillos y ajo, entre otros. También se analizan medidas bajo la Sección 338 sobre prácticas discriminatorias, lo que implica que si Argentina concede beneficios a terceros países, Estados Unidos podría reclamar un trato equivalente o imponer sanciones.
Un dato del informe de CERA es que de las 1.675 posiciones arancelarias que Estados Unidos había comprometido en el acuerdo, al aplicarse la Sección 122 del código de comercio Argentina consiguió 1.253 productos sin arancel sin necesidad de negociarlos, porque esa norma limita las posiciones que pueden incluirse. Además, en 2025 Estados Unidos registró importaciones desde Argentina por solo 274 posiciones arancelarias por un valor aproximado de u$s1.000 millones, una cifra muy inferior a la relación comercial que mantiene con Brasil.
El acuerdo con la UE también tiene sus secretos
El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur es desde el punto de vista legal el más sólido, pero presenta desventajas importantes para Argentina. Incluye una salvaguarda para productos agrícolas con un umbral muy bajo, lo que puede operar para frenar el crecimiento de los envíos del Mercosur hacia Europa.
El umbral se fija en 5%. Funciona así: si el crecimiento de las importaciones de productos sensibles supera ese piso (comparado con el promedio de los últimos tres años) o si los precios de importación caen 5% por debajo de los precios europeos, se activa la salvaguarda. Ese 5% es un límite bajo, equivalente al crecimiento normal anual de importaciones de un país.
Además, los europeos pueden aplicar medidas provisionales en apenas 21 días y cerrar una investigación en solo cuatro meses.
Asimismo, las cuotas de ingreso para productos del Mercosur que Europa considere sensibles están establecidas de forma cerrada, y las exportaciones del bloque deben cumplir estrictos requisitos sanitarios y ambientales que impone Bruselas.
Posible bono a exportadores: El Día de la Marmota
Landa también remarcó problemas internos que afectan la competitividad de los exportadores, como las demoras en la devolución del IVA a exportadores y en el pago de reintegros. Indicó que en grandes empresas esos plazos pueden llegar a ocho meses y en pymes a cinco meses.
Ante esa situación manifestó: “esperamos no levantarnos un día y encontrarnos ante un nuevo Día de la Marmota”. Con esa metáfora, Landa recordó un episodio durante el gobierno de Carlos Menem, cuando se acumularon deudas por reintegros a las exportaciones y se emitió el denominado Bono de Crédito (BOCRE).




