12 de abril de 2026
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Abril mejora: BCRA compra, inflación baja y derrame de cosecha

Tras el pico de apoyo conseguido después de la victoria legislativa, el Gobierno fue perdiendo respaldo. El avance de la inflación, la caída de las ventas internas, el aumento de la morosidad y del desempleo contribuyeron a ese desgaste. A ello se sumaron escándalos públicos que impactaron en la narrativa anticasta que promovía Javier Milei antes de la campaña presidencial; el Presidente decidió respaldar a Manuel Adorni pese al fuerte rechazo por sus actitudes y la falta de respuestas satisfactorias.

Marzo fue un mes complejo también en lo económico. La guerra en el Golfo Pérsico tuvo efectos indirectos, incluida una suba de alrededor del 20% en los combustibles. El índice de inflación que se dará a conocer esta semana rondaría el 3% (similar al de la ciudad de Buenos Aires), aunque algunos reportes, como los de Balanz y FMyA, estiman hasta 3,2%. La pérdida de poder adquisitivo salarial se refleja en una caída del consumo.

La consultora Empiria, vinculada al exministro Hernán Lacunza, informó que el ingreso disponible se redujo por quinto mes consecutivo, lo que implica menos dinero neto del salario para cubrir las necesidades básicas.

Los salarios pierden poder adquisitivo y eso se siente en la merma del consumo.

Otra historia

En abril la expectativa oficial es que comiencen a verse señales más claras de reactivación. Por ahora los sectores que impulsan los indicadores —principalmente el agro, la energía (favorecida por la suba del petróleo) y la minería— generan poco empleo, pero su dinamismo alcanza para mover al PBI aunque casi la mitad de la economía permanece en una situación difícil o crítica.

El mes empezó con compras récord del Banco Central: en seis jornadas hábiles adquirió más de US$1.000 millones y las reservas brutas subieron unos US$1.700 millones. Con el ingreso de divisas de la cosecha, estas intervenciones podrían intensificarse.

En su viaje a Washington para las reuniones de primavera del FMI, Luis “Toto” Caputo buscará destrabar un desembolso del Fondo por US$1.000 millones que se destinaría a pagar el vencimiento del bono Bopreales el 31 de mayo, emitido por este gobierno para saldar deudas con importadores heredadas de la gestión anterior.

El descenso de la inflación desde abril —estimado en torno al 2,4%— sería clave para que los salarios recuperen terreno. Según un relevamiento del economista Fernando Marull, las paritarias se están cerrando en promedio en 3%, lo que significaría que los salarios le ganarían a la inflación por primera vez en siete meses.

El Gobierno apuesta a una fuerte caída de la inflación en los próximos meses. Un tipo de cambio estable debería ayudar a ese objetivo y facilitar la remonetización de la economía, siempre que los pesos que el Central emite para comprar dólares no sean reabsorbidos por el Tesoro como ocurrió en el primer trimestre.

Fernando Marull

Otra fuente de reactivación es la cosecha gruesa, que ya se está levantando: además del ingreso de divisas que fortalece las reservas, genera movimiento de transporte, combustibles y venta de insumos que dinamizan la actividad.

La gran incógnita es cuánto de ese flujo de divisas y actividad llegará a las grandes ciudades; el derrame hasta los bolsillos urbanos no es uniforme. Ya existen municipios del interior, cercanos a la zona núcleo agrícola o a Vaca Muerta, que muestran una realidad económica distinta a la del Conurbano bonaerense, donde pesan ingresos bajos y cierres fabriles.

Alivio de tasas

La marcada caída de las tasas en pesos, sobre todo a corto plazo, alivia a las empresas que necesitan descontar cheques para capital de trabajo. Esto indica una mejora en la liquidez respecto del fuerte apretón monetario previo a las elecciones legislativas.

En aquel momento el Central elevó los encajes a niveles record, restringiendo la cantidad de dinero, lo que provocó un salto de tasas y que los bancos limitaran la oferta de crédito.

La morosidad ya venía en aumento y alcanzó picos a comienzos de 2026: según Empiria, la morosidad bancaria superó el 10% por primera vez en quince años y en las entidades financieras no bancarias superó el 30%, a partir de balances publicados en la web del Central.

Se espera que esos niveles hayan tocado techo y que empiecen a retroceder por un mejor manejo de cartera, tasas algo más accesibles y una recuperación gradual de ingresos. Actualmente, las cuotas de los préstamos llegan a representar el 25% de los ingresos familiares, según el informe citado.

La perspectiva de un fin de la guerra en el Golfo Pérsico sería otra variable favorable: incrementaría el apetito por activos de mercados emergentes y podría ayudar a reducir el riesgo país, que en ese escenario podría acercarse nuevamente a la zona de los 500 puntos básicos.

Para el Gobierno, las tasas internacionales siguen siendo altas para emitir deuda, pero una mayor calma financiera permitiría a provincias como Mendoza y a empresas recurrir a financiamiento externo, abriendo nuevas fuentes de dólares.

Javier Milei necesita frenar el deterioro de su imagen y tiene la oportunidad de hacerlo en los próximos meses. Según el monitor de humor social de la consultora Dalessio/Beresztein, las opiniones negativas sobre la gestión subieron a un récord del 57%, mientras las positivas cayeron al 41%, el nivel más bajo desde el inicio del gobierno; aun así, esos valores representan un apoyo relativo de cara a las elecciones del año próximo.

El desafío principal es detener ese desgaste y, en la medida de lo posible, mejorar tanto la imagen del gobierno como las expectativas económicas.

Reactivación vs “riesgo kuka”

La necesidad de reactivar el consumo y de reducir el riesgo país choca con el escenario político: ya comenzó la discusión sobre las elecciones presidenciales. Aunque falta más de un año, el propio Caputo dijo que serán “un paseo” para el oficialismo, mientras Axel Kicillof hizo un llamado a la “unidad nacional” del peronismo.

“Me aterra lo que puede pasar en las elecciones del año que viene”, comentó un administrador de carteras de Wall Street en su paso por Buenos Aires. La posibilidad de un regreso del kirchnerismo o de una versión poco renovada del peronismo sigue siendo un factor de aversión para los mercados, como se vio tras victorias peronistas en elecciones locales.

Por eso el Gobierno actúa con cautela y evita hablar de un levantamiento del cepo cambiario. La contienda política del año próximo también se dará en el mercado cambiario, con el riesgo de frenar nuevamente una posible reactivación.

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