22 de febrero de 2026
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Respuesta oficial: base monetaria cayó casi $800.000 millones

Aunque el Gobierno celebró la caída de la inflación mayorista de enero (incluso la destacó el presidente Javier Milei en redes), la inflación minorista —la que afecta a los consumidores— lleva nueve meses en ascenso hasta enero y casi se duplicó, pasando del 1,5% de mayo de 2025 al 2,9% del mes pasado. La única excepción fue la repetición del 1,9% mensual entre julio y agosto del año pasado.

Para retomar el proceso de “desinflación” que el Gobierno sostiene (Milei señaló que la inflación mensual debería quedar por debajo del 1% en agosto), además de mantener el equilibrio fiscal como objetivo central, se empezó a aplicar una política monetaria más estricta. Esto ocurre pese a la acumulación de reservas internacionales por más de USD 2.200 millones que lleva adelante el Banco Central, operación que implica emitir pesos para comprar esos dólares.

En ese contexto, el Ministerio de Economía implementó un ajuste monetario que se tradujo en una retracción de casi $800.000 millones en la base monetaria (efectivo en poder del público y depósitos en pesos de los bancos en el BCRA).

Quebrar la tendencia

Según un informe de la consultora Quantum, “expansiones de la oferta de base monetaria sin contrapartida de mayor demanda pueden dificultar el objetivo de quebrar la tendencia reciente”. El informe señala que se está en una etapa inicial de redistribución de roles entre el BCRA y el Tesoro en la acumulación de reservas y la interacción monetaria. Entre el último día de 2025 y el 10 de febrero pasado, la base monetaria se contrajo en $779.000 millones, un movimiento esperable por la estacionalidad en la demanda de dinero, que suele requerir una expansión de la oferta a fin de año para evitar alteraciones en las tasas de interés.

No obstante, el informe matiza que el nivel y la volatilidad de las tasas de interés a fines de 2025 y principios de 2026 reflejan tensiones en el mercado monetario y señales de demanda excedente. Aunque las tasas se fueron acomodando, siguen siendo altas respecto del promedio de diciembre de 2025: la tasa promedio de la rueda simultánea (SIMU) de febrero de 2026 se ubicó en 27,4% nominal anual frente a 20% en 2025; la TAMAR (tasa mayorista del costo de fondeo bancario) pasó de 27,5% a 31,7% nominal anual; y las tasas activas, como las de adelantos, clave para las empresas, subieron 526 puntos básicos (5,26 puntos porcentuales) respecto del promedio de diciembre.

Cómo se retiró liquidez

Quantum asocia esos movimientos de tasas con la decisión de absorber base monetaria, en parte para revertir el aumento estacional de fin de año y en parte para desacelerar la inflación e incentivar la entrada de divisas. El principal instrumento utilizado fueron los fondos del Tesoro depositados en el BCRA; además, el Tesoro tomó fondos en el mercado por montos superiores a los vencimientos de deuda en las últimas licitaciones.

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En datos precisos, la contracción de la base monetaria al 10 de febrero se explicó del modo siguiente:

El BCRA expandió la base en $2,43 billones por compras de divisas en el mercado de cambios. La absorción por compras netas de divisas que realizó el Tesoro Nacional al BCRA fue por $5,17 billones equivalentes; esto está vinculado principalmente al pago de servicios de la deuda con el sector privado en enero ($3,4 billones) y al pago de intereses al FMI en febrero ($1,13 billones). Hubo una expansión por la baja de los depósitos del Tesoro en el BCRA, originada en la “distribución de utilidades” en 2025, por $1 billón. También se registró una expansión por otros factores asociados a la cancelación de operaciones pasivas entre el BCRA y los bancos por otros $1 billón.

De este modo, la compra de divisas por parte del BCRA y la esterilización de fondos excedentes del Tesoro —vía emisión de deuda superior a los vencimientos— imprimieron un sesgo contractivo a la política monetaria. Según Quantum, una vez desaparecido el efecto estacional, la base monetaria podría expandirse por las compras de divisas del BCRA; la forma y magnitud de ese aumento dependerán de la evolución de las interacciones entre el BCRA y el Tesoro. Además, tasas en pesos superiores a las expectativas de devaluación contribuirán a estimular la demanda de dinero y tendrán efectos sobre el tipo de cambio, que tendería a apreciarse.

Esa combinación de medidas puede frenar el ascenso de la inflación mensual, pero al mismo tiempo complica otro objetivo, todavía postergado: la reactivación del nivel de actividad económica.

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