La causa por la desaparición de Mario Fabián Golemba sumó un nuevo capítulo judicial: la querella pidió ante la Fiscalía Federal No 2 de Posadas la imputación y el llamado a declaración indagatoria de cinco efectivos de la Policía de Misiones que prestaban servicio en la comisaría de Dos de Mayo en marzo de 2008.
La presentación fue suscrita por los abogados Héctor Rafael Pereyra Pigerl y María Vannela Vignolles, y está dirigida principalmente contra el excomisario Ewaldo Katz, además de otros cuatro agentes que estaban de guardia la noche en que Golemba fue visto por última vez.
Según el escrito judicial, Mario Golemba habría sido interceptado por efectivos policiales en las cercanías de la rotonda de acceso a Dos de Mayo y posteriormente trasladado a la comisaría local.
La querella sostiene que diversos testimonios ubican al joven entrando a la dependencia alrededor de las 21:00, esposado y bajo custodia policial. De acuerdo con esa reconstrucción, dentro de la comisaría lo habrían llevado al sector de celdas y luego a otra habitación donde presuntamente fue agredido.
El expediente tiene 68 páginas y reúne declaraciones y elementos probatorios que, según los representantes de la querella, justifican el pedido de imputación. También se acusa a otros cuatro efectivos de haber participado en las agresiones, asegurar la escena y luego intervenir en el traslado de Golemba en una camioneta policial.
Parte de la reconstrucción se basa en declaraciones de personas que estaban detenidas aquella noche en la comisaría y que relataron haber escuchado gritos, golpes y pedidos de que dejaran de agredirlo. Algunos testigos afirmaron haber visto a Golemba retirado de la dependencia boca abajo en la caja de una camioneta, cubierto con una lona o una bolsa negra.
Otro punto señalado por la querella es la ausencia de un registro oficial de la detención de Mario Golemba. Además, se denuncian supuestas tachaduras, omisiones y alteraciones en los libros de novedades de la comisaría correspondientes a esos días.
Golemba tenía 27 años y vivía en Picada Indumar cuando desapareció. El caso es considerado una de las investigaciones más sensibles de Misiones por su vinculación con presunta violencia institucional.
Corresponderá ahora a la Fiscalía Federal No 2 de Posadas analizar el pedido presentado y decidir si avanza con las imputaciones y las declaraciones indagatorias solicitadas.

