17 de mayo de 2026
Buenos Aires, 9 C

Peronismo federal se distancia de La Cámpora y prioriza equilibrio fiscal

El equilibrio fiscal se perfila como uno de los ejes centrales del debate interno del peronismo, en un contexto donde la sociedad y los agentes económicos lo valoran cada vez más como un objetivo que debe preservarse por cualquier gobierno futuro, incluso si en 2027 el electorado optara por dejar atrás a los libertarios.

En el Peronismo Federal hay dirigentes que reivindican períodos en los que el superávit fiscal y el superávit de cuenta corriente contribuyeron a un entorno macroeconómico más estable para la actividad empresarial. Señalan como referencia el tramo entre 2003 y 2008, tras el fin de la convertibilidad, durante parte de los mandatos de Néstor y Cristina Kirchner, cuando se combinó un escenario internacional favorable con un fuerte ajuste interno, incluido el proceso de pesificación de depósitos en dólares.

Esa referencia histórica sirve, según ellos, para sostener frente a los liberales que el peronismo también puede practicar un manejo fiscal riguroso, mantener cierto orden presupuestario y proveer estabilidad macroeconómica.

Uno de los promotores de la tesis de que un programa económico peronista debe preservar el superávit es el diputado por Entre Ríos Guillermo Michel, una figura destacada del denominado Peronismo Federal, tradicionalmente crítica de la conducción kirchnerista y de La Cámpora dentro del movimiento.

Para Michel, el equilibrio de las cuentas públicas no es solo una cuestión contable ni una concesión a los mercados: lo considera sobre todo “un acto de soberanía política”. Sostiene que un Estado que gasta sistemáticamente más de lo que recauda termina subordinado al endeudamiento o a la emisión descontrolada, ambos factores que históricamente han deteriorado el poder adquisitivo de la población.

Según el legislador, “el superávit fiscal es la herramienta más potente para combatir la inflación. Sin orden fiscal no hay moneda; y sin moneda no hay posibilidad de planificación para el sector productivo”. Michel propone un concepto que denomina “superávit inteligente”, apoyado en tres pilares:

-Administración Tributaria Eficiente: con su experiencia al frente de la Aduana durante el gobierno de Alberto Fernández, Michel plantea que es prioritario combatir la evasión, el contrabando y la subfacturación antes que crear nuevos impuestos.

-Fomento a las Exportaciones: sostiene que el superávit fiscal debe acompañarse de un superávit comercial, ya que el país necesita dólares genuinos para romper el ciclo de crisis recurrentes.

-Gasto Público con Sentido Social: el orden fiscal, según el bloque federal, no implica abandonar la inversión pública, sino enfocarla en sectores estratégicos que generen valor agregado, infraestructura y empleo sostenido.

La propuesta del Peronismo Federal

El legislador afirma que uno de los argumentos que el peronismo debe ofrecer a la sociedad es demostrar que puede administrar el Estado con mayor eficiencia que los liberales, una tarea desafiante si se consideran los resultados de la gestión de Alberto Fernández. Al mismo tiempo, plantea la necesidad de despegar al movimiento de la influencia ideológica del kirchnerismo.

Una crítica al esquema de superávit fiscal aplicado por el gobierno de Javier Milei es que no se sostiene sobre un crecimiento económico real ni sobre reformas estructurales del gasto público.

Según esta visión, el superávit de los libertarios responde a una decisión política de mantenerlo “a toda costa” más que a una transformación del Estado: se lograría mediante el cierre de organismos y el despido de cerca de 70.000 empleados públicos. Con la caída de la recaudación por la menor actividad económica, la reacción inmediata sería recortar aún más el gasto, lo que profundiza la recesión y provoca nuevas caídas de recursos.

Artículo anterior

River venció a Rosario Central y jugará la final del Apertura

Artículo siguiente

Horóscopo del domingo 17 de mayo

Continuar leyendo

Últimas noticias

Menos colectivos en AMBA