Arabia Saudita informó este domingo que interceptó y destruyó tres drones que ingresaron a su espacio aéreo desde territorio iraquí, en medio de la tensión regional vinculada al conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel.
El incidente se produjo horas después del ataque contra la central nuclear de Barakah, en Emiratos Árabes Unidos, y volvió a poner en alerta a los países del Golfo por la amenaza de operaciones con aeronaves no tripuladas.
El portavoz del Ministerio de Defensa saudita, el general Turki al-Maliki, confirmó en un comunicado que los aparatos fueron detectados durante la mañana del domingo.
El funcionario señaló que los tres drones fueron detectados al entrar desde el espacio aéreo iraquí y que fueron interceptados y destruidos.
La cartera de Defensa indicó que Arabia Saudita adoptará “todas las medidas necesarias” frente a cualquier intento de comprometer la soberanía y la seguridad del país.
En los últimos meses se registraron lanzamientos de drones desde Irak hacia varios países de la región, entre ellos Arabia Saudita y Kuwait, lo que las autoridades sauditas consideran un riesgo para instalaciones estratégicas, infraestructura energética y bases militares.
La interceptación anunciada por Riad ocurrió el mismo día en que Emiratos Árabes Unidos denunció un ataque contra la central nuclear de Barakah.
Funcionarios emiratíes dijeron que un dron impactó contra un generador eléctrico ubicado fuera del perímetro interno de la planta, provocando un incendio sin consecuencias radiológicas ni víctimas.
El Ministerio de Defensa emiratí afirmó que otros dos drones fueron neutralizados antes de alcanzar sus objetivos y señaló que habían sido lanzados desde la “frontera occidental”, sin aportar mayores precisiones. Un asesor diplomático del presidente calificó el episodio como una “escalada peligrosa”.
La Agencia Internacional de Energía Atómica confirmó posteriormente que no se detectó liberación de material radiactivo y pidió “máxima moderación militar” alrededor de instalaciones nucleares.
Las amenazas con drones se convirtieron en uno de los principales focos de preocupación para las monarquías del Golfo desde el inicio de la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.
Washington sostiene que Teherán y grupos aliados incrementaron el uso de aeronaves no tripuladas para presionar a sus adversarios regionales y afectar el tráfico en el estrecho de Ormuz, considerado la vía marítima más importante del mundo para el transporte de petróleo y gas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, endureció este domingo su discurso contra Irán. En un mensaje publicado en Truth Social advirtió a Teherán sobre consecuencias si no actúa con rapidez.
Trump tiene previsto reunirse esta semana con asesores de seguridad nacional para evaluar nuevas opciones militares relacionadas con Irán y la situación en el Golfo Pérsico.
Mientras tanto, las negociaciones diplomáticas permanecen estancadas. Estados Unidos exige que Irán desmantele su programa nuclear y renuncie a cualquier control sobre el estrecho de Ormuz, mientras que Teherán reclama el levantamiento del bloqueo sobre sus puertos y compensaciones por los daños sufridos en recientes ataques.
En paralelo, continúan las consecuencias económicas de la crisis: las interrupciones parciales en el tránsito marítimo por Ormuz provocaron alteraciones en el mercado energético internacional y un aumento sostenido de los precios del petróleo.
El gobierno iraní también respondió a las amenazas estadounidenses. El portavoz militar Abolfazl Shekarchi advirtió que, si Washington retoma los ataques, Estados Unidos enfrentará “escenarios nuevos, agresivos y sorpresivos”.
(Con información de Reuters, AFP y EFE)

