Crisis en la industria textil
El derrumbe del sector se refleja en el empleo: según la Secretaría de Trabajo, en febrero la industria manufacturera perdió 2.978 puestos de trabajo registrados, de los cuales 928 correspondieron a los sectores textil, confección, cuero y calzado. Desde diciembre de 2023, el sector acumula la pérdida de más de 22.000 puestos de trabajo.
Celina Pena, gerenta general de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), afirmó que los números muestran que la recuperación del sector no está consolidada y que el contexto es cada vez más complejo. Señaló además que la producción sigue retrocediendo, el empleo continúa cayendo mes a mes y las empresas operan con niveles históricamente bajos de utilización de la capacidad instalada.
Capacidad ociosa y precios a la baja
Según FITA, las fábricas textiles operaron al 40% de su capacidad instalada, sin cambios significativos respecto del mes anterior y por debajo del nivel del año anterior. En comparación, el promedio de la industria se ubicó en 59%.
Un informe de la Fundación Pro Tejer describe a la cadena textil y de indumentaria como en “uno de los momentos más complejos de su historia reciente”. La entidad destaca que la fuerte caída del consumo interno, provocada por la pérdida del poder adquisitivo y el deterioro del empleo, junto con la apreciación cambiaria, una apertura importadora acelerada y elevados costos sistémicos, está generando un escenario crítico para la producción nacional.
En términos productivos, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado registró una caída interanual del 8,9% en marzo y se encuentra un 19% por debajo de los niveles de producción de 2023. Pro Tejer describe estas contracciones como profundas y persistentes durante los últimos dos años, en una cadena de valor intensiva en empleo, con fuerte presencia de pymes y distribución federal en todo el país.
Las ventas continúan flojas y no logran recuperar la actividad. Un reflejo de esto fue el desempeño del Hot Sale de mayo, cuyas ventas cayeron cerca de un 10% interanual en términos reales.
En este contexto de baja demanda, los precios del sector aumentan muy por debajo del promedio general. En abril de 2026, los precios al consumidor de prendas de vestir y calzado crecieron 12,7% interanual, constituyéndose nuevamente en la categoría con la menor suba anual de la economía, frente a una inflación general del 32,4%. Desde diciembre de 2023, los precios del rubro acumulan un incremento del 125,4%, cerca de la mitad del avance del nivel general de precios (221,6%).
Las importaciones y cómo afectó al sector textil
Pro Tejer advierte que a este panorama crítico se suma la entrada masiva de productos importados, impulsada por la desregulación comercial y cambios en los incentivos macroeconómicos, especialmente la apreciación cambiaria. En un contexto global de sobreoferta de textiles e indumentaria, Argentina se convirtió en un mercado de destino para excedentes externos, lo que desplaza producción local y profundiza la crisis del sector.
El informe indica que las importaciones de indumentaria crecieron 79% en cantidades y 48% en dólares, alcanzando un récord de 23.482 toneladas y 333 millones de dólares. También las confecciones importadas marcaron máximos históricos, con aumentos del 55% en cantidades y del 25% en valores.



