16 de julio de 2026
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Espíritu amateur de la Scaloneta

Los grupos de WhatsApp raramente comparten contenido relevante. Sin embargo, el miércoles pasado apareció en uno de ellos una foto antigua cuya carga simbólica resultó llamativa: la imagen de un equipo que dejó huella en los tradicionales torneos de fútbol organizados en el Oratorio de Don Bosco, en el límite entre Morón y La Matanza.

Se trataba de un plantel compuesto por la Promoción ’83 del Instituto Parroquial Nuestra Señora del Buen Viaje, reforzado con un par de alumnos un año mayor y dos juveniles. Lo particular de este recuerdo es que cada integrante, incluido el posterior subcampeón mundial Pedro Troglio, se veía a sí mismo como invencible, no por arrogancia, sino por una racha de victorias sustentada en el trabajo, el buen juego, la convicción, el compañerismo, la humildad y el respeto hacia el rival, aun cuando algunos adversarios del Conurbano mostraban temperamento fuerte.

En suma, prevalecía un espíritu aficionado indomable, capaz de resistir incluso condiciones adversas —a veces el terreno encharcado hacía que el partido pareciera una suerte de paseo improvisado.

Ese mismo espíritu amateur perdura en los 26 integrantes de la Scaloneta. Mantienen la costumbre de ganar y continúan con el hambre de títulos. Juegan con entrega en canchas en buen estado, como antes lo hacían en potreros de tierra y pasto raleado. Dan todo en cada partido, guiados por un prestigio que desean conservar. Actúan con determinación y valentía, buscando el arco contrario en la búsqueda de la gloria, similar a la pequeña copa que ganaba el campeón en aquellos certámenes que años atrás se repetían por todo el país y que hoy son cada vez menos frecuentes.

Esta selección, por sus valores y su rendimiento en la cancha, representa a muchos, especialmente a quienes aman y practicaron este deporte.

Son lo que muchos aspirábamos a ser cada vez que salíamos a patear la pelota.

Dan sentido a la palabra pasión y encarnan el lema “retroceder nunca, rendirse jamás”. Son una de las mejores selecciones de la historia porque cada atajada de Dibu, cruce del Cuti, disparo de Enzo o corrida de Julián tiene su origen en terrenos donde el polvo que se levantaba parecía una neblina, de la cual emergió también el talento de Lionel Messi.

Agradecemos a ese grupo por las alegrías que dieron y, en especial, por el ejemplo que representan.

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