15 de enero de 2026
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Ejercicio de resistencia rejuvenece la inmunidad en adultos mayores

Mantener la vitalidad del sistema inmunológico con el paso de los años es posible. Una investigación internacional reciente confirma que décadas de práctica de ejercicio de resistencia no solo conservan la forma física, sino que también permiten que las defensas del organismo mantengan características propias de individuos más jóvenes.

Además de los beneficios sobre la fuerza muscular y la función cardiovascular, la evidencia señala un efecto profundo y discreto: una mayor capacidad para resistir enfermedades y el desgaste biológico.

Estos hallazgos refuerzan la idea de que, incluso en la edad adulta avanzada, la actividad física regular puede modificar positivamente el funcionamiento y la longevidad del sistema inmune.

El impacto del ejercicio de resistencia en el envejecimiento celular

El estudio mostró efectos favorables del ejercicio de resistencia sostenido sobre el sistema inmunológico en adultos mayores. Según reportes de GQ, quienes realizan deportes de resistencia por más de dos décadas presentan un sistema inmune más eficiente y con rasgos de juventud en comparación con personas sedentarias.

La investigación, llevada a cabo por la Universidad Estadual Paulista (Brasil) y la Universidad Justus Liebig de Giessen (Alemania), evaluó a adultos con una edad media de 64 años y observó que sus células inmunitarias exhiben menos signos de envejecimiento celular y una gestión energética más eficiente.

El estudio, citado por GQ, destaca que el ejercicio de resistencia fortalece el corazón y los pulmones y ejerce un efecto directo sobre el sistema inmune. Luciele Minuzzi, investigadora principal en la Universidad Justus Liebig de Giessen, afirmó: “Es como si el ejercicio también entrenara el sistema inmunológico”.

Los participantes con más de 20 años de entrenamiento mostraron que las células NK —las llamadas “asesinas naturales”— respondieron con mayor eficacia ante procesos inflamatorios y mantuvieron una eficiencia energética superior incluso ante situaciones de estrés farmacológico en laboratorio.

Células NK y adaptaciones inmunometabólicas

Las células NK, encargadas de eliminar patógenos y células anormales, forman parte de la primera línea de defensa del organismo. En los adultos mayores que mantienen una rutina constante de ejercicio de resistencia, estas células envejecen más lentamente y conservan su funcionalidad frente a agresiones externas. Fábio Lira, coordinador del proyecto en la Unesp, explicó a GQ que “el ejercicio físico es uno de estos factores que pueden beneficiar al sistema inmunológico, y en este proyecto de investigación estamos investigando cómo puede modular la respuesta inmune con el tiempo”.

Lira añadió que la inmunidad también está condicionada por factores como el sueño, la alimentación, la vacunación, el estrés, la inactividad y ciertos medicamentos.

El estudio identificó que la práctica deportiva regular promueve adaptaciones inmunometabólicas protectoras. En los adultos activos, las células inmunitarias alcanzan mayor madurez, son menos propensas al agotamiento y proporcionan respuestas más eficaces ante agresiones externas.

Minuzzi subrayó: “Las personas mayores entrenadas muestran una inmunidad más eficiente y adaptable, con un mayor control metabólico y menos agotamiento celular”.

Comparación intergeneracional y beneficios globales

Los investigadores compararon la respuesta inflamatoria entre atletas jóvenes (edad media de 22 años y más de cuatro años de entrenamiento) y veteranos (edad media de 52 años y más de 20 años de actividad). Los deportistas veteranos respondieron de forma más contenida ante los mismos estímulos, lo que sugiere que la experiencia acumulada por décadas de entrenamiento ayuda a regular mejor las defensas corporales.

Según Minuzzi, el ejercicio habitual modifica de forma positiva la sensibilidad adrenérgica y los sensores energéticos celulares, favoreciendo una respuesta inmune más equilibrada y menos inflamatoria frente a factores externos.

Estos resultados se suman a investigaciones previas publicadas en BMC Geriatrics y a revisiones en PubMed, que ya señalaban que la actividad física habitual contribuye a “rejuvenecer” el sistema inmune: entre otros efectos, aumenta el número de linfocitos T vírgenes, reduce desequilibrios en la proporción CD4/CD8 y eleva la actividad de las células NK en adultos físicamente activos.

Los expertos consultados por GQ insisten en que no son necesarias proezas deportivas extremas para obtener beneficios. Recomiendan ejercicio de resistencia regular y adaptado a las capacidades individuales como estrategia para preservar un sistema inmunológico joven y funcional a lo largo del tiempo.

En conjunto, la investigación respalda que la actividad física constante es una herramienta eficaz para mantener la juventud biológica, y que el ejercicio de resistencia contribuye a conservar al organismo en mejores condiciones frente al envejecimiento.

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