15 de enero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Piel opaca o amarillenta: recuperar luminosidad y detectar señales de alerta

Un rostro luminoso suele asociarse con juventud y buena salud, pero muchas personas observan cómo ese resplandor desaparece sin una causa aparente, dando paso a una piel opaca con tonos amarillentos, marrones o grisáceos. Esa pérdida de luminosidad, llamada piel cetrina, no es solo un asunto estético: puede reflejar desequilibrios internos o el envejecimiento, y es cada vez más común en entornos urbanos afectados por estrés, dietas insuficientes y contaminación.

La dermatóloga Tanya Kormeili, citada por Women’s Health, señala que la piel cetrina aparece cuando la renovación y la reparación cutánea son ineficaces, por ejemplo por una ralentización celular, pérdida de colágeno y disminución de la microcirculación. La glicación —reacciones químicas que afectan las proteínas— también contribuye a un tono más amarillento.

Especialistas de Harvard Health añaden que la condición puede estar vinculada a deficiencias de hierro y vitaminas del grupo B, o a trastornos metabólicos. Según la dermatóloga, en pieles claras predomina un matiz amarillento y en tonos oliva o morenos se observa un tono más marrón, frecuentemente acompañado de sequedad o descamación que acentúan la falta de brillo.

Causas y factores de riesgo

La piel cetrina tiene causas múltiples. El envejecimiento es el factor principal: reduce la renovación celular, la producción de colágeno y elastina, y limita la microcirculación, lo que disminuye la oxigenación y nutrición de la piel. Asimismo, el estrés, la falta de sueño, cambios hormonales y carencias nutricionales (hierro, vitamina B12, vitamina D) aumentan el estrés oxidativo y la glicación, favoreciendo una tez apagada y desigual.

No solo el tiempo influye: los hábitos de vida también aceleran la pérdida de luminosidad. La exposición solar crónica, el tabaquismo y la contaminación pueden producir pigmentación irregular y degradación del colágeno. La radiación ultravioleta estimula la melanogénesis y procesos inflamatorios, y el tabaco reduce el flujo sanguíneo, empeorando la apariencia de la piel.

La dermatóloga Dendy Engelman, especialista en dermatología estética, destaca que la anemia es una causa frecuente de piel cetrina. Según la Sociedad Americana de Hematología y especialistas citados por Women’s Health y Harvard Health, la falta de hierro reduce la capacidad de transporte de oxígeno, resultando en una tez pálida, opaca y con matices amarillentos o marrones. También pueden participar trastornos tiroideos o hepáticos.

Estrategias para prevenir y tratar la piel cetrina

Aunque el envejecimiento es inevitable, varios hábitos pueden retrasar o atenuar la aparición de piel cetrina. Dormir de siete a ocho horas por noche favorece la reparación cutánea, regula el cortisol y reduce la inflamación, lo que repercute positivamente en la apariencia de la piel.

Una alimentación equilibrada es esencial: aportar vitaminas del grupo B, folato y hierro contribuye a mantener la luminosidad. Además, una rutina constante de cuidado facial —limpieza diaria, hidratación y protección solar— refuerza la barrera cutánea, retiene la humedad y protege frente al daño inducido por los rayos UV.

Los expertos recomiendan vigilar signos asociados, como fatiga, caída del cabello o uñas débiles, que pueden indicar deficiencias nutricionales implicadas en la pérdida de brillo facial.

Si la opacidad persiste, conviene combinar medidas domésticas con tratamientos dermatológicos. En casa, la exfoliación química suave con AHA, BHA o PHA ayuda a eliminar células muertas y estimula la renovación, y los sérums con retinol favorecen la síntesis de colágeno y mejoran la textura.

Los hidratantes con ácido hialurónico, ceramidas o escualano fortalecen la barrera cutánea y mantienen la hidratación; los antioxidantes tópicos —como las vitaminas C y E o la CoQ10— ayudan a neutralizar radicales libres y a preservar la luminosidad natural.

En consulta, procedimientos como peelings químicos, microagujas combinadas con plasma rico en plaquetas (PRP) y láser fraccionado pueden restaurar la vitalidad, mejorar la textura y reducir la pigmentación irregular, abordando causas más profundas y ofreciendo resultados visibles.

La aparición repentina o persistente de piel cetrina, sobre todo si se acompaña de síntomas como fatiga, debe motivar una evaluación médica. Consultar a un dermatólogo o especialista permite distinguir entre un problema estético y un trastorno de salud subyacente, y elegir el tratamiento más adecuado para recuperar la luminosidad facial.

Artículo anterior

CNE de Honduras reanuda escrutinio tras bloqueo de tres días

Artículo siguiente

CNE de Honduras reinicia escrutinio tras tres días de bloqueo

Continuar leyendo

Últimas noticias