15 de enero de 2026
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5 carreras que la inteligencia artificial no podrá reemplazar

La llegada de la inteligencia artificial (IA) ha transformado profundamente el trabajo, la educación y la producción. Mientras algunos empleos fueron reemplazados por algoritmos que realizan tareas técnicas o repetitivas, hay sectores que se mantienen y se complementan con estas tecnologías, como el educativo.

Un análisis conjunto realizado por dos sistemas de IA, ChatGPT y Gemini, determinó una lista coincidente de cinco profesiones que, según sus conclusiones, no correrían riesgo de ser sustituidas en el corto o mediano plazo. Son áreas en las que la interacción humana, la creatividad y el criterio profesional siguen siendo indispensables, incluso con la creciente presencia de herramientas de IA.

Estas son las profesiones que la IA no podrá reemplazar

El primer campo señalado por ambos sistemas es el de la salud. Carreras como la medicina y la enfermería continúan siendo insustituibles, pese al avance de tecnologías que pueden asistir en diagnósticos.

La explicación es clara: la relación médico–paciente se funda en la confianza, la empatía, la comprensión del contexto y la capacidad de tomar decisiones rápidas en situaciones críticas. Ningún algoritmo puede reemplazar esa interacción humana. La IA puede ser una ayuda, pero no sustituye al juicio clínico. Como sintetiza uno de los modelos: “El cuidado de la salud seguirá siendo un trabajo humano, la confianza no se programa”.

De la misma manera, disciplinas como la psicología, el counseling y otras tareas de acompañamiento emocional quedan fuera del alcance de la automatización. La contención humana, la interpretación subjetiva del comportamiento y la construcción de vínculos son habilidades que la tecnología no replica.

La educación también figura entre las áreas más resistentes. La labor docente va más allá de transmitir información: implica orientar, motivar, adaptar métodos y acompañar trayectorias diversas.

Aunque la IA puede generar materiales y personalizar actividades, la presencia del docente como guía, sostén y referente continúa siendo esencial. Uno de los modelos lo resume así: “El futuro del aprendizaje dependerá de docentes capaces de enseñar a convivir con la tecnología”. En definitiva, la educación y la inteligencia artificial no compiten, sino que se potencian para ofrecer experiencias de aprendizaje más dinámicas.

Fuera del avance tecnológico, oficios relacionados con la construcción, el mantenimiento, la logística, la industria alimentaria y otros trabajos manuales conservan su relevancia.

Requieren habilidades físicas y tareas no rutinarias difíciles de automatizar. La infraestructura y los servicios básicos dependen de la intervención presencial.

Como concluye la inteligencia artificial de Google: “Los trabajos que requieren movimiento, precisión manual y adaptabilidad seguirán siendo fundamentales en la economía del futuro”.

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